La historia, la memoria y el testimonio.

Ayrton Zazo Girod
Aug 9, 2017 · 2 min read

Hace 72 años Estados Unidos lanzaba una segunda bomba atómica en Nagasaki. Ya se había lanzado la primera en Hiroshima dos días antes y se planeaba lanzar otra más en Agosto, 3 en septiembre y 3 en octubre para forzar la rendición de Japón.

Estatua de Santa Agnes (¿Inés?) de hierro de fundición de Hiroshima que fue tumbada por la explosión. Ahora está en Naciones Unidas y es realmente estremecedor rodearla y ver el efecto de la explosión sobre HIERRO de fundición: quedo planita en la cara que no quedó contra el piso

Decenas de miles de personas murieron instantáneamente en estos ataques. Y “murieron” queda corto para el caso: fueron totalmente desintegradas. Algunos dejaron su registro en el piso, con manchas oscuras que dibujaban siluetas sobre el asfalto. Otros sobrevivieron el impacto inicial pero sufrieron horribles secuelas y murieron por la radiación o las heridas.
No se puede relatar ni leer más que sufrimiento y dolor en estas dos fechas.

Ayer me pregunté por qué estaba leyendo el libro de una chica Sierraleonesa que sufrió la guerra civil de los noventa: manos amputadas, violación, embarazo no deseado, muerte y horror de primera mano a los 12 años. No es una lectura feliz. Deja un sabor amargo en la boca. Pero hace pensar, te revuelve las ideas, te obliga a replantearte la humanidad, tu humanidad, la historia, quienes somos, quienes fuimos, quienes podemos ser como conjunto de personas, como sociedad.

Y encontré dos respuestas: si leo un libro así, es porque quiero entender la historia desde un punto de vista humano y ser consciente de la deshumanización a la que podemos llegar las personas en conflicto. Y también, porque en general, son testimonios de resiliencia, de fuerza de voluntad y un amor por la vida que se construye y se sostiene. Como cuando ves crecer una planta en el medio del cemento, abriéndose paso para prevalecer en un medio que empuja ese afloramiento para adentro, que lo quiere impedir. Hay cierta afirmación en Malala, Ana Frank, Mariatu, Maya y muchxs más de que no importa cuán bajo pueda caer la humanidad, siempre hay heroínas y héroes HUMANOS levantándola.

Hoy concluyo en que la memoria y la historia, por más sufrientes y dolorosas que sean, hay que hacerla propia. Siento que mi formación como persona necesita empatizar con esas Malalas, Anas, Mariatus, y con los millones de muertos en la primera y segunda guerra mundial, con los relatos de las desapariciones y torturas en Argentina, y espero poder hacerlo con lo que la gente vive hoy, con la realidad que me rodea, con una humanidad que sufrió y sigue sufriendo, pero más importante aún: que sigue intentando brotar, crecer y florecer en una superficie MUY pavimentada.

Ayrton Zazo Girod

Written by

Gay, feminista, abogado. Dirijo Ágora Internacional, publicación académica de ANU-AR (UNA-AR). Me gusta escribir, opinar y mezclar esos gustos.

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade