Mejor Cambiemos

Por Mauricio Macri, precandidato a presidente (Cambiemos-PRO)

Cambiemos es un estado de ánimo. Es un despertar de nuestra conciencia que encontré recorriendo el país, visitando a miles de familias en sus casas, escuchando, aprendiendo. Cambiemos es el fin de una época y el comienzo de otra. No se me ocurre nada que nos pueda hacer sentir más felices que ser parte de un proyecto que va a cambiar la realidad de tanta gente que está mal y sufriendo. Fito Páez, que no me quiere nada, lo escribió en una canción: Yo vengo a ofrecer mi corazón. Bien, yo vengo a ofrecer mi corazón.

Cambiemos es mucho más que una persona. Es mucho más que la suma del PRO, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica, los tres partidos que conforman este frente. Es mucho más que la suma de sus partes, de sus tradiciones, de sus estilos y del modo en que cada uno se ha preparado para este momento. Cambiemos es un estado de ánimo. Es un despertar de nuestra conciencia que encontré recorriendo el país, visitando a miles de familias en sus casas, tocando timbres, escuchando, aprendiendo, entendiendo.

Cambiemos es también el fin de una época y el comienzo de otra. Es un modo de hacer las cosas y de hacerlas bien, un modo de relacionarnos, una experiencia inédita en nuestra historia. Es un desafío y un compromiso: podemos vivir mucho mejor, nos merecemos vivir mucho mejor, tenemos el derecho de vivir mucho mejor. Cambiemos es la expresión política de lo que nos dice a la mayoría de las argentinas y de los argentinos nuestro corazón y nuestra cabeza.

Hace tiempo que descubrimos que valía la pena intentar cambiar las cosas en la Argentina. Es un sentimiento que tenemos muchos. Estoy seguro que la mayoría lo comparte: ¿les vamos a dejar nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestros proyectos a otros? ¿Por qué no nos hacemos cargo y nos juntamos, de a uno, de a cientos, de a miles, de a millones y tratamos de hacer las cosas de otra manera?

Algunos me van a leer y van a pensar “¡qué utópico, Mauricio!”. Otros van a poner el ceño fruncido y van a decir que no, que la Argentina ya no tiene arreglo, que no hay nada que hacer. Que los únicos que pueden gobernar son los que gobiernan desde que vos eras chiquito. O desde antes que nacieras. Y sin embargo, acá estamos, los utópicos, los ingenuos, los nuevos, los raros, los que no sabemos de política. Acá estamos.

Hace años creamos un centro de estudios e investigación. Buscamos a los mejores en cada lugar del país para pensar, investigar, proyectar, discutir, evaluar y proponer las mejores políticas públicas para cada área del Gobierno. Las pensamos sin prejuicios ni anteojeras ideológicas. Por eso le pusimos Pensar como nombre. Porque en el origen están las ideas. Por eso vamos a hacer un gobierno de ideas que se concreten.

Quiero decirte cuáles van a ser nuestras prioridades. De qué nos vamos a ocupar. Lo primero es cuidar y ayudar a los que están peor. Vamos a reducir todo lo posible y más aun la tasa de pobreza. Todo comienza y termina allí. En todas y cada una de las personas que hoy no tienen acceso a lo más básico. Venimos a darles lo más importante. Venimos a darles un futuro.

Y esto es con más Estado y con más mercado. Con un Estado inteligente y moderno. Un Estado profesional que esté cerca generando las condiciones económicas y culturales para el salto del desarrollo de nuestra sociedad. Un Estado que eduque pensando en el siglo XXI. Un Estado que haga la vida más fácil. Un Estado que ayude, que sume, que cure, que cuide. Un Estado que haga.

Y un mercado donde crezca el espíritu emprendedor, la innovación y la creatividad. Y donde las reglas estén para ser cumplidas. Un mercado de verdad. Que produzca y genere los miles y miles de puestos de trabajo de calidad que tenemos que generar.

Cambiemos es la herramienta. Unos ponen el acento en las instituciones, otros en la transparencia. Nosotros también. Pero lo que más nos importa es hacer. Es lo que más nos gusta. Y es, creo, lo más necesario después de tanto relato.

Pero estas son las razones de la cabeza. También están las del corazón. Yo creo que son igual de importantes. O más. En cada uno de nosotros se expresan de un modo diferente. Son las ganas. El entusiasmo. La alegría. La felicidad. Porque no se me ocurre nada que nos pueda hacer sentir más felices, nada que nos dé más orgullo, que ser parte de un proyecto que va a hacer que cambiemos la realidad de tanta gente que está mal y sufriendo. Fito Páez, que no me quiere nada, lo escribió en una canción: Yo vengo a ofrecer mi corazón. Bien, yo vengo a ofrecer mi corazón.

Después de tanta frustración, tanto bajón, llegó la hora. El próximo tren pasará recién dentro de cuatro años. Por eso mejor, Cambiemos.

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