Que gane el mejor

Por Lucas Llach, precandidato a vicepresidente (Cambiemos-UCR)

El domingo se puede votar en una encuesta sin valor (Stolbizer y Scioli compiten contra sí mismos), en una PASO competitiva con muy pocas posibilidades de poder (De la Sota o Massa) o votar en la “semifinal” de Cambiemos, que es donde se elige el finalista que va a enfrentar a Scioli en octubre. En ese momento vamos a necesitar un candidato con gran capacidad para atraer el voto independiente, que es el que define la elección. Ese candidato es Ernesto Sanz.

El 9 de agosto los argentinos elegimos los candidatos a presidente, los que el 25 de octubre van a competir en la primera vuelta de la elección presidencial. Por la diversidad de los senderos que se bifurcan y la paridad que se vislumbra, nunca desde el 83 cada voto es tan decisivo para el futuro. Por cuatro razones poderosas acompaño a Ernesto Sanz en la fórmula de la UCR, dentro del frente Cambiemos. Por esas cuatro razones creo que todos los argentinos deberían votarlo.

Primero, hay que cambiar. No crecemos hace cuatro años. Hay 28% de pobres. Uno de cada tres trabajadores están en negro. Y una larga lista de etcéteras. Los fracasos del kirchnerismo son aburridos de enumerar. “Estamos mejor” solo funciona si nos seguimos comparando con 2003. Sí, estamos mejor que hace 12 años, pero estamos igual que hace cuatro y, en muchas dimensiones, estamos peor.

¿Cómo se argumenta que un país estancado, con pobreza en aumento, tenga que votar al “siga-siga” de Scioli-Zannini? La hipótesis del estadista encubierto es interesante pero rebuscada. El “misterio de Scioli” se reduce a dos opciones: continuidad pura y dura o tibios intentos de autonomía que desencadenan la madre de todas las internas pejotistas. ¿Hay que cambiar? Hay que cambiar.

Segundo, para cambiar, hay que unirse. Por supuesto, los que nos unimos somos diferentes. Precisamente porque somos distintos, pero con una base común, es que tenemos que unirnos. El 2011 ya nos dejó un ejemplo de a dónde llega una oposición dividida: cuatro años de más kirchnerismo, más pobreza y menos crecimiento.

Por ese razonamiento es que Ernesto Sanz hizo todo lo que hizo para armar #Cambiemos, un frente amplio opositor con chances reales de ganarle al “siga-siga”. Acá lo dijo mejor: “Cuando se nos convoca a salvar la república, no sirven las candidaturas testimoniales. No es momento para tibiezas. No es momento para tratar de sacar alguna ventajita, buscando votos de enojados para quedarse con una testimonialidad y después, si se pierde, seguir haciendo conferencias de prensas en el Congreso”. ¿Hay que unirse? Hay que unirse.

Hasta acá, dos razones fuertes para votar por Cambiemos. Pero además, el domingo se puede votar en una encuesta sin valor (Stolbizer y Scioli compiten contra sí mismos), en una PASO competitiva con muy pocas posibilidades de poder (De la Sota o Massa) o elegir de verdad y de manera relevante: votar en la “semifinal” de Cambiemos, que es donde se elige el finalista que va a enfrentar a Scioli en octubre. Nada está escrito en esa semifinal: depende ni más ni menos que de decisiones individuales que terminarán de tomarse de aquí al domingo.

Cambiemos, entonces. Pero, ¿por qué con Sanz?

Una razón es: para ganar. El 9 de agosto no elegimos presidente, elegimos entre quién vamos a poder elegir. Para quienes quieren votar por una opción de cambio ganadora, ¿cuál de los tres candidatos de Cambiemos la representa mejor?

Para competir con el kirchnerismo en octubre hace falta un candidato con gran capacidad para atraer el voto independiente, que es el que define la elección; hace falta un candidato que en Capital sumaría a PRO y ECO, enteritos. Y que en el resto del país sumaría a 100% de la UCR, 98% del PRO, 97% de ECO, 95% del Frente Cívico Santafesino. Ese candidato es Ernesto Sanz.

Aun si a Sanz no le alcanzaran los votos para ganarle a Macri, vale la pena votar por él: mientras más votos saquen los otros integrantes de Cambiemos, más necesidad tendrá Macri de darles protagonismo real dentro del frente. Y mientras más verdaderamente plural sea y parezca Cambiemos, más chances tendrá de atraer a un electorado más amplio. Con un Cambiemos más amarillo, más riesgo de país naranja.

Sobre todo, la última y la mejor razón para votar por Sanz es que después de cuatro años de estancamiento y muchos más de errores no forzados, Argentina necesita el mejor gobierno posible. En este link enumero y explico veinte diferencias entre Macri y Sanz en cuanto a visión política, ideas y estilo de liderazgo, que hacen a Sanz la mejor opción. En solo pocos meses podemos tener en Ernesto Sanz un presidente honesto y dialoguista. La UCR bancando en todo el país. Lilita Carrió, garantía ética. Muchos PROfesionales técnicos. Un gobierno de lujo para implementar las mejores propuestas de políticas públicas de la campaña.

¡Cambiemos! Pero además, cambiemos con el mejor.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.