Sé fuerte, no te pongas en el lugar de víctima y repele las excusas.

En orden de vivir una vida plena, tales son las consignas principales sobre las cuales debería regir y levantarse el castillo de las conquistas personales.

La conquista no es una meta determinada, ya que basta con llegar a lo deseado para volver a desear. La conquista es la experiencia, la particularidad del proceso personal e individual.

Si, puede que ya exista ese libro, esa canción, esa pintura pero aún no existe una hecha por ti.

Cuando emprendí mi camino hacia convertirme en una escritora profesional fue crucial para mí hacerme consciente de esto. Animada tal vez por quienes no consideraban mi camino demasiado plausible las excusas se presentaron una y mil veces. Una de ellas: ‘ya hay muchos libros escritos sobre eso” Sí, pero no uno escrito por mí.

No te coloques en el lugar de víctima

Si, la pase mal, sufrí mucho. Viví situaciones que no le desearía a nadie. Sentí que mi vida carecía de sentido. Sentí la soledad de ser incomprendida y esa desolación de no pertenecer.

Como todas las demás personas!

Hay una estigmatización personal que muchas veces nos hace pensar que todo lo malo nos ocurre solo a nosotros. Que la vida se empeña es ser mucho mas difícil con nosotros. Eso es falso. Debes erradicarlo de tu mente. Ser o no la víctima es una elección, no puedes controlar a los demás, no puedes cambiar la circunstancia pero si puedes cambiar como reaccionas frente a ella.

Ser víctima es delegar tu poder. Es otorgarle a algo o alguien la capacidad de paralizar tu vida, de apagar tu fuego. Y eso no esta bien.

Por eso…

Sé fuerte

Imagina cuan aburrida seria la vida si todo fuera fácil. Es la dificultad la que impulsa el crecimiento.

Sortear obstáculos nos hace enterarnos de nuestra fortaleza, de nuestra capacidad insospechada de resiliencia y nos ayuda a construir la confianza en nosotros mismos.

Y no inventes excusas, recházalas.

Tengo una teoría. Mi cuerpo es prestado, y mi tiempo en esta tierra limitado.

Se me ha otorgado el regalo de poder palpar, escuchar y formar parte de esta experiencia que es vivir, vivir en sociedad, vivir como ser finito en un mundo infinito.

El cielo, es abandonar este cuerpo y estar en paz conmigo misma, porque fui e hice exactamente lo que mi alma deseaba.

El infierno es enterarse que el tiempo se termino y no hay segunda oportunidad, el fuego eterno son los pendientes, los sueños que quedaron como tales. Que, aun sabiendo que la decisión era mía, no fui capaz de concretar y defender.

Y el diablo son las excusas, susurrando, molestando, buscando que no crezcas, que no se te ocurra poner de manifiesto la grandeza de Dios y su creación.

Llegar a esta teoría significó para mi, patear el tablero, darme cuenta de que Dios no quiere cobardes y que las excusas, madres del miedo, son contra quienes debo luchar.