Poesía: Estación Limbo16
Son tan pocas las certezas, como aquel día que me eché a dormir, agotado, recordando la advertencia de la anciana: “En Ralún el agua sube, siempre sube”. Mi sonrisa se expandió con suficiencia, estiré las piernas mirando al río en dirección al mar. Sus ojos iluminaron una parte de la oscuridad y vi un dragón que lanzaba agua cristalina y furiosa contra el océano. Parpadeó iluminando más arriba, donde la tierra estaba seca y resquebrajada y un bote moría de sed. La oscuridad regresó acompañada de un murmullo sostenido y firme. Me asomé afuera. Las burbujas que ascendían, inexorables, reventando en las imperfecciones de la tierra seca, se convirtieron en las perlas estrelladas del cielo.
Son tan pocas las certezas en la vida como el agua que sube, que siempre sube en Ralún, donde el mar trepa, se traga al río, rescata al bote, yerma la tierra yerma y se retira al susurro de su profundo sótano.