El peso de un peso

En los días que vivimos, me he dado cuenta que la mayoría de las personas con acceso a tecnología se ha mofado de la situación económica actual, como si no les afectará, como si no tuviera asunto alguno con su vida diaria y sobre todo, como si no fuera una amenaza.

Nada más alejado de lo real. Imaginemos por un momento el comentario de nuestra amiga, la señora que vende gorditas y quesadillas a fuera de las oficinas corporativas al poniente de esa ciudad sobre poblada. Ella dice «a mí no me afecta que el dólar suba, ni ganó en dólares y el único cliente gringo viene una vez al mes a verme y me paga como todos.» Pareciera haber lógica en lo que dice, pero no.

Hay una palabra que ha servido de pala y que en las manos equivocadas ha hecho mayor la brecha entre pobres y ricos, interés. Esa palabra mejor definida por el -¡¿y qué me das a cambio?! o ¿y qué gano yo?- es la cúspide de un sistema económico que ha funcionado en beneficio de pocos.

El interés o intereses es la razón por lo que las personas día a día nos levantamos y no por una vida interesante, más bien porque nos importa algo, la familia, el bienestar, la salud, el vestir, la vivienda y la comida, sobre todo la comida, porque aunque no se quiera, se tiene que comer y el sistema/cuerpo no sirve sin ella.

Para comprar lo necesario se debe trabajar, ahí es donde está la cuestión, Yo no quiero sufrir, por eso me quito del frío, como, me salvo de la intemperie y para ello hay que hacer lo necesario. Cosa que se traduce en ejercer una profesión a cambio de un dinero. A su vez, la empresa que hace el queso de las quesadillas de nuestra amiga, vende sus productos. Para poder hacer queso, necesita maquinaria especial, ese tipo de herramientas no son baratas.

Pensando que el queso es un derivado supuestamente de la leche, los ganaderos tienen que obtener la leche de vacas a las que alimentan, cuidan y ordeñan y también necesitan de maquinaria espacial.

Por lo general, la tecnología o inventos revolucionan los mercados con herramientas innovadoras que facilitan un trabajo, pero como siempre he dicho, «la tecnología resuelve muchos problemas, pero genera otros» en este caso, comprar la herramienta adecuada para la ordeña de vacas a nivel industrial cuesta, y no en pesos.

Los insumos para preparar el queso también tienen un costo, nadie o casi nadie da su trabajo «de a gratis» por lo que ganar dinero se convierte en el interés de los comerciante. La demanda de queso para quesadillas no es pequeña, nuestra amiga tiene mucha competencia y cuando todos compran el queso, el negocio es fructífero.

Pero ¿qué pasa cuando la maquinaria con la que el ganadero contaba se descompone o es obsoleta? se tiene que pagar para remplazar o reparar y no es en pesos. Además, no todo el mundo sabe que ese empresario se dedica a vender quesos, por lo que tiene que gritar al mundo su producto, para eso contrata una agencia de publicidad que cobra bien, está a su vez contrata una casa productora, las herramientas con que trabajan las casa productoras no cuestan en pesos.

Mantener una pauta publicitaria durante un tiempo en medios masivos no cuesta en pesos, actualizar los mensajes constantemente en medios no cuesta en pesos, incluso, usar tecnología de vanguardia para publicitar su producto, tampoco cuesta en pesos, si no me creen, pregunten el costo de un servidor, no está en pesos.

Cuando el hijo de nuestra amiga va a la central de abastos a conseguir el chicharrón, la masa, las verduras para la salsa y por supuesto el queso, busca tener buena calidad a un costo razonable, pero la calidad cuesta y si el peso ya no pesa lo mismo que antes, los productos son más caros, entonces, en un arranque de sabiduría, el hijo de nuestra amiga compensa su falta de liquidez sacrificando la calidad.

Así, que cuando la quesadilla no sabe tan buena como cuando el dólar estaba en $13 pesos, es porque alguien se vio afectado en sus intereses y la quesadilla no cae tan bien al cuerpo y podría nuestro amigo Godínez enfermar, afectando a su familia.

Por otro lado, al productor de queso ya no le conviene pagar la pauta en medios porque el alza a raíz de la caída del peso afecta también sus intereses y por ello tiene que quitar anuncios, eso afecta a la agencia de publicidad, la casa productora, la agencia de medios y a la televisora donde ingenuas conductoras manipuladas dicen que la caída del peso frente al dólar no afecta a los compatriotas; pero seguro también se verán afectadas.

Por cierto, la próxima vez que alguien debata sobre la pregunta «¿con queso o sin queso su quesadilla joven?» recuerde no molestarse porque ahora sabe el verdadero peso del peso.

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