Copiar como ejercicio para mejorar

Por lo general, en cualquier disciplina, ya sea un deporte, matemáticas o arte, se nos aprende que para mejorar hay que aprender de los grandes, subirse a los hombros de los gigantes. En cierta medida esto es indiscutible, más en las ciencias que en cualquier otro medio, puesto que este es objetivo, y para innovar hay que construir sobre lo que ya fue construido. Sin embargo, en el ámbito del arte las cosas cambian, a diferencia de las ciencias este es subjetivo, y por lo tanto no hay reglas claras y lineares. De hecho es casi todo lo contrario, en el historia del arte, uno de los fenómenos más recurrentes es que un movimiento artístico, rompa con el que le precede. El arte se de construye y reconstruye con el tiempo, no hay una idea clara de progreso, no hay una verdad absoluta. Por lo general, se le conoce como artista a aquel que crea, pero yo discrepo, el artista es aquel que transforma, y gracias a dicha transformación, imprime su propia visión de lo que le rodea.

Claro que, bajo esta definición, todos somos artistas desde el momento que tenemos un visión, pero es que es cierto. Hay arte en todo lo que nos rodea, desde la naturaleza hasta una botella, en el momento en que evoca un cierto placer estético, una sensación, tiene arte en si. Pero bueno, me estoy descarrilando aquí, volvamos al punto de partida, el título: Copiar como ejercicio para mejorar… ¿sirve? Sí y no.

No es por nada que comencé con todo eso de la subjetividad del arte, porque en resumen el arte es libre y visto de esta manera copiar no puede ser más que un obstáculo que te impide expresarte en el arte que intentas practicar. Ya sea el dibujo o la gastronomía, replicar no es crear. Si agarras una de esas recetas de internet vas a cocinar un plato bien, sí, pero NO puedes considerarte un buen cocinero. Porque aquí no estás avanzando, solo estás copiando lo que alguien ya hizo. Si aspiras a ser un ilustrador, y solo copias los dibujos de tus mangakas favoritos, solo estás funcionando como una máquina. Claro que, con el tiempo esos dibujos te van a quedar mejor, pero ahora intenta dibujar a ese mismo personaje desde otro ángulo, otra pose, dale más expresión… y la cosa se complica. Copiar, visto desde este ángulo, resta a la autenticidad; y el arte, al volverse impersonal, se vuelve funcional y mediocre.

Llegados a este punto creerán que simplemente estoy en contra de copiar como práctica artística, y mucho tiempo lo estuve, pero nosotros los humanos no somos tan simples.

Lo que nos define como humanos, “superiores” al resto de animales, es nuestra cretividad. Sin embargo, dicha creatividad no sale de lo absurdo -nadie dibuja Cthulus y seres inimaginables, porque justamente, son inimaginables-. Cuando dibujas un perro, en tu cabeza, buscas las imágenes que te recuerdan a un perro, por lo que, mientras más referencias tengas, tu idea del concepto de perro será más amplia. Mientras que, una persona que se cierra en su propia mente, no tendrá más que una referencia y entonces su “definición” será mucho más superficial. Esta es la misma razón ( o más bien una de las razones) por la cual nos gusta leer artículos en internet de gente hablando sobre obras que nos gustan, porque si tenemos muchos puntos de vista diferentes, podemos lograr a apreciar el arte a otro nivel. Dicho en palabras más sencillas, no se puede tener una conversación fructífera siendo un solo individuo. A ver, tampoco significa que seamos seres idiotas incapaces de reflexionar por si mismos, la introspección y la auto crítica son necesarias para mejorar (aunque claro que sin crítica no entiendo como podría existir la auto crítica). Pero parte de porque consumimos arte en primer lugar es justamente por eso, enriquece nuestra identidad. Tampoco se trata de ver todo el día fotos de perros, o imágenes de dibujantes, pero sí de ampliar tus horizontes, y aprender en el proceso.

En conclusión, copiar puede ir para mejor porque te da más referencias y enriquece tu arte, pero al mismo tiempo puede dañarla, dado que puede condicionarte, y no habría idea de progreso. Yo creo que es no solo recomendable, pero necesario copiar, por lo dicho anteriormente, pero no hay nada peor que copiar sin reflexionar. porque entonces nunca sabrás que hacía bueno a ese dibujo que copias en primer lugar. Además, es cierto que mientras más referencias tengas mejor, pero hay que saber elegir que referencias tomar y porque. Para escribir un buen libro, no basta escribir lo mismo que siempre haces mal, pero tampoco basta con copiar al Señor de los Anillos al pie de la letra, debes entender que hace a la obra de Tolkien especial en primer lugar (asumiendo que tu referencia es ese libro). Esto se puede aplicar también, a la forma en que consumimos el arte. Si solo vemos todo lo que pasa por nuestros ojos, y nos concentramos solo en ver más y más arte, sin diferenciar lo bueno de lo malo( y porque estos son buenos o malos en primer lugar) entonces no hay ninguna clase de reflexión y todo da igual. En el dibujo, por ejemplo, está bien copiar, pero la próxima vez que lo intentes, piensa en la manera en que el autor logró representar lo que quería representar en ese dibujo, el contenido importa, pero la forma es fundamental. Pregúntate sobre la composición del dibujo (casi todos los dibujantes amateurs ponen a sus personajes al centro, cuando hay tantas posibilidades), la anatomía del cuerpo, el esqueleto, intenta compararle a formas geométricas, etc…

Al final tiene que haber esfuerzo tanto físico como mental.

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