El Periscope de Arne

Cada vez que un asunto de la vida nacional es tocado por Incasable TV, podemos contar que lo será movido por la superstición y el convencimiento de que padecemos fuerzas oscuras que no cesan de empujarnos hacia el irremediable abismo. Estos bienhechores de la opinión publicada en Internet están siempre atentos de las miles de amenazas que nos acechan. Si una de estas amenazas además viene envuelta en un anglicismo como “City Manager”, todo es inmediatamente el doble de sospechoso y oscuro. Hay que estar alertas.

Arne Sydney aus den Ruthen Hagg (empezando porque tiene un nombre de lo más sospechoso para las simpatías del acomplejado mexicano) es el Director General de Desarrollo Delegacional de la Delegación Miguel Hidalgo. Siempre un tipo polémico y de modos que no necesariamente y no todo el tiempo inspiran simpatía, Arne es un veterano de la Miguel Hidalgo y de la innovación en su actividad profesional, ya sea ésta política o empresarial. Así es que en su nuevo encargo, Arne se ha planteado hacer cumplir eso que a las esferas biempensantes les suena muy bien, excepto cuando se pone en práctica: la justicia cotidiana, el respeto a las reglas primarias de la convivencia social. Arne, para bien de los habitantes de la Miguel Hidalgo, se ha puesto a hacer una cosa rarísima en México: gobernar.

En una ciudad como la de México, nada estorba tanto al bienestar cotidiano como el otro, y en estos tiempos ese otro se ha vuelto más peligroso: la violencia está cada vez más a flor de piel y cada vez menos sabemos qué tan poderoso o qué tan decidido es el contrincante. En esta ciudad se ha vuelto complicado reclamar que se estacionen frente a nuestra puerta, o en la banqueta sobre la que pensábamos caminar, o que nos dejen la basura en el árbol de la esquina, o que el vecino organice las más rumbosas pachangas como si nadie durmiera a su alrededor. Es decir, reclamar y hacer valer las cosas indispensables para que la vida sea vivible. Bien, para evitarnos esa pena es que tenemos al gobierno. En la Delegación Miguel Hidalgo por fin alguien ha decidido rescatar esa responsabilidad.

En un gesto coincidente con los valores de transparencia y gobierno abierto, Arne se ha valido de la plataforma Persicope para videograbar sus operativos. La estrategia en general ha levantado amplia aceptación entre la población, entre los debiluchos que preferimos callarnos y padecer un agravio a arriesgar meternos en un berenjenal. Sin embargo, las buenas conciencias han puesto otro de sus cotidianos gritos en el cielo, desgañitándose por el escarnio que sufren los infractores y, but of course, citando los derechos humanos de los videograbados.

Para no aburrir, recojamos un par de las más recurrentes quejas de la comunidad bienhechora del Internet contra Arne.

  • ¿Con qué autoridad Arne encabeza estos operativos?

Está fácil: el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal (aún vigente en tanto no se expida la Constitución de la Ciudad de México) otorga a los Jefes Delegacionales la facultad de imponer sanciones administrativas por infracciones a las leyes y reglamentos y delegar en sus subalternos dichas facultades. Adicionalmente a esto, todos los ciudadanos tenemos el derecho e incluso la obligación de denunciar la comisión de delitos y de faltas administrativas. Si un ciudadano no investido de poder público tiene esta posibilidad, ¿por qué no la habría de tener un funcionario público que ha jurado cumplir y hacer cumplir la ley? Todos los empleados públicos son operadores jurídicos del Estado y tienen la obligación de socorrer a la población y velar por el cumplimiento de los ordenamientos que nos cuidan a todos.

  • ¿El que Arne videograbe los operativos atenta contra los derechos humanos?

Si así fuera, sería extrañísimo que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, en su Recomendación 51/2014, hubiera instado, para estruendoso aplauso de la progresía, a la Secretaría de la Defensa Nacional a videograbar sus operativos en estos términos:

QUINTA. …y los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional empleen de manera intensiva las cámaras fotográficas y de videograbación y de grabación de audio, para documentar los incidentes e interacciones con la población civil, y sea posible contar con las evidencias de que la actuación del personal de las fuerzas armadas es respetuosa de derechos humanos…

Como siempre sucede con los biempensantes, gente de fobias más que de ideas consistentes y coherentes a lo largo del tiempo, los operativos de Arne les parecen execrables básicamente porque se le ocurrieron a alguien que les cae mal, sin importar si tiene respaldo legal para hacerlo y si ellos mismos han apoyado acciones similares para someter y controlar a otros que también les caen mal (como el Ejército Mexicano). Nunca se nos olvide que esta gente es la que con una mano le parece genial que las mujeres videograben y exhiban a sus acosadores pero con la otra detestan a Arne por exactamente lo mismo. ¿Cuál es ingrediente que aceita esta súbita e incongruente indignación? Básicamente porque esta gente tiene una profunda aversión a la ley y al orden (aunque afirmen lo contrario) y cuantimás si el cherife les cae gordo. Fuchi.