Cómo Medellín está combatiendo las prácticas de crédito ilegal

Bloomberg Cities
Aug 7 · 6 min read
Daniel Grisales, de Medellín, invierte el crédito del programa municipal Bancuadra en su tienda de empanadas. Antes, su única opción era contactar prestamistas ilegales vinculados al crimen.

Por Juan Paullier

En la última edición de nuestra serie de verano con los ganadores y finalistas del 2016 Mayors Challenge en América Latina, Bloomberg Cities visita Medellín, Colombia, para aprender más sobre el programa de microcréditos de la ciudad, Bancuadra.

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Cuando los habitantes de Medellín necesitan solicitar un préstamo para reparar sus casas o iniciar un pequeño negocio, por lo general, la única opción que tienen es recurrir a los usureros vinculados a las pandillas del crimen organizado.

Es arriesgado. Los préstamos ilegales, conocidos como “gota a gota”, tienen tasas de interés anual de hasta el 800%. Quienes se atrasan en los pagos pueden fácilmente quedar atrapados en un círculo vicioso que incluye la intimidación y las amenazas a su seguridad personal.

“El crédito ilegal puede arruinar a una familia”, aseguró María Fernanda Galeano, Secretaria de Desarrollo Económico de Medellín, la segunda ciudad más grande de Colombia. “Es un problema muy complejo, que pone en riesgo la vida, la casa y la seguridad de la familia. Las personas pueden llegar a esa situación porque no encuentran solución para algo tan sencillo como pagar un pasaje de autobús”.

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Los líderes de la ciudad de Medellín han decidido contraatacar principalmente en nombre de las personas de más bajos ingresos que se ven atrapadas en esa situación con mucha frecuencia. Para ese fin, han creado Bancuadra, un programa de microcrédito seguro y asequible, que incluye capacitación sobre educación financiera y administración del dinero. La iniciativa fue una de las ideas ganadoras del Mayors Challenge 2016 de Bloomberg Philanthropies 2016.

Es mucho lo que está en juego. Casi el 60% de los 2,5 millones de habitantes de Medellín recurren a préstamos ilegales y redes similares de préstamos han surgido en otras ciudades de América Latina.

El alcalde Federico Gutiérrez espera que Medellín sea un modelo para otras ciudades de Latinoamérica sobre cómo combatir préstamos ilegales y ofrecer a los ciudadanos acceso seguro y económico a crédito.

“Tenemos una responsabilidad moral aquí porque muchas de las pandillas y organizaciones criminales que están presentes en Medellín fueron las que exportaron el préstamo ‘gota a gota’ a otros países”, dijo el alcalde Federico Gutiérrez. “Medellín también aportará la solución. Y es algo que todos podemos hacer juntos”.

Desde su lanzamiento en 2016, Bancuadra, (conocido como “el banco más pequeño del mundo”) ha otorgado más de 12.000 préstamos. Una parte clave del modelo es que los préstamos no se otorgan a individuos sino a grupos de cinco a diez personas (familiares, amigos o conocidos) que forman lo que se llama una “red de confianza”.

Cada miembro de una red de confianza recibe una suma inicial de 200.000 pesos colombianos (alrededor de US$62) y no puede solicitar otro préstamo hasta que todos los miembros hayan liquidado su deuda. Existe un incentivo adicional para que los participantes se responsabilicen mutuamente y se ayuden entre sí, en caso de que alguien se atrase en los pagos.

La tasa de interés del 0,91% por mes es minúscula en comparación con el 30% cobrado por los prestamistas. Si bien las sumas involucradas pueden parecer bajas, incluso los préstamos pequeños pueden tener un gran impacto en la vida de las personas.

Daniel Grisales, por ejemplo, usó un préstamo de Bancuadrapara invertir en su pequeño negocio, una tienda donde vende empanadas. Grisales dijo que el préstamo le permitió mejorar el área de producción en su tienda, comprar uniformes para los trabajadores y bolsas para hacer entregas. “Me ha permitido cubrir los costos de la tienda de empanadas”, dijo Grisales, “y mantenerme un poco, financieramente”.

La madre de Grisales, Socorro, forma parte de la red de confianza de Daniel. Conoce casos de personas que han sido asesinadas porque no pudieron pagar un préstamo “gota a gota”. “Me dicen que tuvieron que irse; es aterrador, es horrible. Si usted no paga, nadie sabe qué puede pasar”, afirmó Socorro. Ambos han tenido que recurrir a estos prestamistas en el pasado y prefieren no tener que repetir la experiencia. “Cobran tasas de interés muy altas. Te resignas a eso y no es bueno”, dijo Daniel Grisales. “Ahora nos sentimos muy apoyados, muy respaldados. Nos sentimos más seguros”. Según Daniel, la amortización de 10.000 pesos, o aproximadamente US$3 por semana, está a su alcance.

Daniel Grisales se reúne con su “red de confianza” — familiares y amigos que también recibieron préstamos y tienen responsabilidad colectiva por el reembolso.

Otro componente crítico de Bancuadraes la educación. Antes de recibir un préstamo, los miembros de las redes de confianza deben asistir a cuatro clases sobre conceptos básicos de préstamos, contabilidad y resolución de conflictos, entre otras cosas. Una vez otorgado el préstamo, deben participar en 12 clases más que son impartidas por agentes de préstamos en las casas o negocios de los participantes. A partir de este año, todos los participantes precisarán abrir una cuenta de ahorros para recibir el préstamo. Se ha hecho este cambio para crear la cultura del ahorro. Según Carlos Mira, director de Fomentamos, una organización local a la cual Medellín se asoció para impartir las clases: “El préstamo pasa, pero el conocimiento queda y se transmite”.

Bancuadrano ha puesto fin a los préstamos ilegales en Medellín. Sin embargo, para mucha gente, ha sido su primera alternativa segura y asequible, además de una forma de huir de la trampa de los préstamos ilegales. Casi la mitad de los clientes de Bancuadra, el 44%, ha utilizado su préstamo para saldar deudas anteriores. El 14% usó el préstamo para gastos de educación, el 13% para pagar facturas de alquiler o servicios públicos, y el 8% lo usó para invertir en sus negocios.

[Leer: Pivoting with purpose: How to change course and keep innovating]

Veronica Montoya es directora técnica del Banco de los pobres, la dependencia de la alcaldía bajo la cual funciona Bancuadra. El banco también incluye un programa de préstamos para pequeñas empresas. Montoya dijo que Bancuadra está “promoviendo el desarrollo económico de los residentes más vulnerables de la ciudad” y que ayuda a las familias en su búsqueda de “estabilidad”.

Liliana Galeano, directora de la iniciativa, agregó que Bancuadra está ayudando a la ciudad a recopilar datos valiosos sobre las necesidades financieras y sociales de la comunidad. “El legado más valioso es el conocimiento”, aseguró Galeano, señalando la comprensión más profunda que los líderes de la ciudad ahora tienen sobre qué tipo de personas necesitan préstamos y sus preferencias con respecto a los servicios bancarios. Todo esto, dijo, será “esencial para desarrollar más proyectos sociales”.

Pero la experiencia más gratificante del proyecto, añadió Galeano, es el aprendizaje y la creación de confianza que ve en la comunidad. “Los usuarios nos dicen que se inscribieron buscando dinero”, agregó, “pero luego decidieron quedarse debido a las actividades de capacitación y las personas que encontraron”.

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