Tengo un problema.

Me gustas, y mucho.

Un mensaje tuyo basta para cambiar mi estado de ánimo, sin importar qué tan mal me esté sintiendo en ese momento. Así también lo hace tu ausencia, pero con un resultado completamente distinto. No saber cómo estás, o no poder contactarte de alguna forma me hace mal, quiero y necesito sentirte cerca de alguna manera. Cuando no hablamos por muchas horas mi bienestar disminuye, sin darme cuenta empiezo a sentirme decaída, rara. Me acostumbré tanto a hablarte todos los días a toda hora, que cuando no puedo hacerlo siento que me falta algo. Y sí, me falta algo, alguien. Extraño a ese alguien que en realidad nunca tuve.

Pero el problema no es ese.

El problema es que no sentís lo mismo por mí, ni una pizca de mis sentimientos se reflejan en vos. Absolutamente nada. Incluso peor es saber que lo que siento por vos, lo sentís por otra persona.

Y duele. Muchísimo.

Es inconmensurable la cantidad de veces que intenté convencerme de que esto no estaba pasando, o que era efímero. Pero no fue así. Seguís volándome la cabeza, seguís encantándome. Y no puedo hacer nada.

Así como me lastiman estas circunstancias, hay veces en las que de verdad me gusta sentir cosas tan lindas por vos. Me hacés olvidarme de todo. En ocasiones ocupás tanto espacio en mi mente que no hay lugar para los problemas. Y me hacés sentir bien.

Vivo imaginando distintos escenarios con vos, fantaseo y juego como una nena, y mientras lo hago no hay cosa con la que no esté contenta. Pero como todo ésto también tiene su final triste (mirá, si algo fuera tan feliz no tendría final, eh) y me pongo mal, me doy cuenta de que no todo en la vida es como una quiere. Y lo intento, te juro que lo intento con todas mis fuerzas, pero aún así no lo puedo evitar, me entristezco como la mejor pelotuda. Y no, de mi cabeza no salís. Nunca.

Soy una fiel creyente de que todo pasa por alguna razón, aunque sea desconocida para mí. Por algo te conocí, por algo me tocó sentir esto por vos, por algo se cruzaron nuestras vidas pero ¿Cuánto tengo que esperar para ser feliz con vos? ¿Por qué no puede ser todo ahora, ya? La impaciencia siempre fue gran parte de mí, pero es que no entiendo por qué no se puede, por qué tengo que sufrir así.

Pese a todo esto soy muy agradecida de haberte conocido, me encanta que seas parte de mi vida y ojalá nunca te vayas de ella.

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