Bore
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Jul 22, 2017 · 6 min read

Septiembre, 2003

Un Salamance de nivel cincuenta y tantos se yergue imponente frente a su ridículo homólogo, recién incorporado al equipo. Acaban de chivarme cómo conseguir a Bagon, pero el camino para que desarrolle esas lustrosas alas que tengo ante mí es largo y tortuoso, y ésta es la mejor manera de afrontarlo. La mejor que conozco, por lo menos. ¡Vamos, Blaziken! El dragoncillo deja paso a un pájaro con pintas de luchador de sabe-dios-qué, y en un abrir y cerrar de ojos al oponente ya no le quedan más Pokémon. Ambos suben de nivel y yo cierro la tapa de la consola.

En la otra pantalla que hay en la habitación (la que no está repleta de pegatinas) un tipo de goma golpea a un payaso al grito de ¡galleta, galleta, metralleta!, y admito que me hace bastante gracia. El tío me resulta simpático y su amigo del pelo verde me parece muy guay. El cielo y el mar son extremadamente azules y todo el conjunto desborda un buen rollo y un olor a verano que es difícil de explicar. Aparece mi madre y me levanto enseguida. Llegamos tarde al entrenamiento de fútbol al que (por supuesto) preferiría no ir: siempre he sido malísimo.

Agosto, 2009

Hace m u c h í s i m o calor. Es casi insoportable. Todos mis amigos están encerrados en sus casas o de vacaciones, y yo me muero del asco. Como mi padre está durmiendo en el salón y no puedo jugar a la consola me dedico a perder el tiempo en internet. Voy a la cocina a por un vaso de agua fresca y en la tele está puesta la Gallega. No reconozco la serie, pero cuando vuelvo frente al ordenador recuerdo aquellos dibujos que ponían los sábados por la mañana cuando era pequeño y que nunca podía ver. Me puede la curiosidad y decido echar un ojo al primer capítulo. Y la verdad es que no está tan mal.

La gente de mi clase se ha vuelto loca con Naruto, así que supongo que todo esto de los dibujos japoneses está un poco de moda. Veo el segundo y el tercero. En el cuarto, un pelirrojo le regala al protagonista su sombrero de paja. La curiosidad se convierte en una especie de placer culpable. ¿Pero esto no era para niños?

Julio, 2011

No tengo muchas ganas de hacer nada pero tampoco quiero mirar para el aire todo el día. No es mi mejor momento. Estoy en medio de la segunda temporada de The Wire, y aunque no sé si entiendo bien qué es lo que la hace tan buena, la verdad es que me está pareciendo cojonuda. Pero es lo último que me apetece ver ahora. Necesito algo más light y, si puede ser, largo. Sé de sobra lo que busco, la opción más obvia; el elefante en la habitación. Pero si lo dejé en su momento por algo sería.

Enciendo el ordenador y en seguida lo recuerdo: todo ese rollo de la Isla del Cielo no me estaba gustando nada. De todas formas no se me ocurre ninguna alternativa, así que me resigno y me tumbo en la cama con el portátil. Se supone que no debería hacerlo; que tapa la ventilación. Yo qué sé.

Octubre, 2011

La clase de música es una auténtica pérdida de tiempo. Aquí no se aprende nada, pero me fascina la absoluta desidia que parece invadir a todo el mundo nada más poner un pie en el aula. Me acurruco en una mesa, con la cabeza apoyada en una sudadera de Oasis, y poco a poco descubro que comparto muchos gustos con varios de mis nuevos compañeros.

Les cuento lo que estoy viendo ahora y uno de ellos me dice que en cierto punto aparece un esqueleto parlante y con afro que toca el violín. Al principio me da la sensación de que me está tomando el pelo, pero me paro a pensarlo y de repente me parece totalmente factible. Apostamos a que no llego a conocerlo antes de un par de meses. El que pierda tendrá que venir en pijama.

Septiembre, 2012

Acabo de mudarme a otra ciudad y de empezar una carrera, y aunque esto no me gusta demasiado las alternativas parecían todavía más lamentables. No tengo mucho en común con la mayoría de mis compañeros de clase pero aún así salgo con ellos de vez en cuando. Caminamos por una calle peatonal a las tantas de la mañana cuando se me escapa alguna referencia; y uno de ellos la entiende. Nos desviamos un poco de la conversación hasta que (al fin) llegamos al 24 horas para comprar algo que llevarnos a la boca. Detrás del mostrador cuelga una bandera negra con una calavera y un sombrero de paja. A mi me da la risa, pero quizás estoy un poco borracho.

Mientras, uno de los amigos con los que vivo lee el cómic semana tras semana y vivo con miedo de que me desvele algún detalle. Yo hago lo propio con la serie, y aunque estoy demasiado acostumbrado como para pasarme al papel hasta yo me doy cuenta de que la animación hace tiempo que es un desastre.

Enero, 2013

Alcanzo el ritmo semanal del manga justo a tiempo para ver cómo termina la última saga. La ciudad y la carrera se fueron al carajo, pero estos tíos están mejor que nunca: acaban de atrapar a un científico y de trazar un plan absurdamente loco. Tiene una pinta genial.

Noviembre, 2013

Otra universidad; supongo que no aprendo. Ésta vez estoy algo más contento con la decisión, pero creo que se me pasará pronto. Resulta que en clase hay varios aficionados a todo este tema, pero este manga en concreto no lo siguen: algunos ven la adaptación animada y uno sigue la publicación oficial. Vaya panda, con lo interesante que está.

Abril, 2015

Frío patatas en una sartén y sostengo la tablet con la otra mano. El protagonista acaba de utilizar una técnica nueva y se infla como un globo. Suelto un suspiro de emoción y le cuento lo que acaba de pasar a mi compañero de piso, que está en la mesa engullendo un bocadillo. Él no lo sigue desde hace tiempo pero me pregunta de vez en cuando porque le gusta saber cómo avanza la cosa.

Agosto, 2015

Me siento junto a la ventana de un autobús, en la estación de Benidorm. Los conciertos estuvieron geniales, pero esta ciudad es un infierno. Intento leer el capítulo de hoy con el internet del móvil, porque estamos en pleno período de entre-sagas y puede pasar cualquier cosa. Cuando por fin carga, un tío enorme y medio borracho se tambalea hasta el borde de una isla que flota en el aire, gracias al efecto de miles de globos. Como en una novela de realismo mágico. Sin más, se arroja hacia el vacío.

Julio, 2016

Mañana salimos hacia Dubrovnik, y creo que allí se graban las escenas de Desembarco del Rey. En las fotos tiene muy buena pinta, pero de momento estamos pasando la noche en un agujero de mala muerte. Acaba de conocerse a la familia del cocinero(!) y n e c e s i t o saber cómo sigue.


Julio, 2017

Descargo música en el ordenador para meterla en la tarjeta sd del coche. Acabo de comerme un plato de pulpo enorme, y aunque tenía intención de echar una partida a Nuclear Throne o a Overwatch la verdad es que tengo un montón de sueño. Mientras se copian las canciones ojeo el link que me pasó un amigo el otro día, para ver si puedo hacerme con una de las Shonen Jump que celebran el 20 aniversario. Sé que hay series muchísimo más largas, pero si lo piensas bien abruma un poco; yo no tengo muchos más.

Recuerdo que hace menos de un mes que se cerró otra etapa y me agobio un poco al pensar que no tengo ni idea de hacia dónde voy a partir de ahora. Pero Luffy y todos los demás parecen estar demasiado ocupados huyendo a través de los campos de Totland con un ejército a sus espaldas como para preocuparse por algo tan estúpido como eso.

Así que supongo que yo también.

Felices 20 años. A por otros 20.

    asa nisi masa

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