SALVÁNDONOS EN LA BARRANCA

Primer Acto

En un México dominado por el individualismo, voracidad y corrupción de sus gobernantes quienes han entregado este país a las empresas transnacionales y a la violencia de los grupos paramilitares y de la droga ¿Qué hacer? La derecha partidista ha sido tenaz en el juego sucio y “por más que intelectuales lo disecten este dinosaurio no se muere, y cuando en algún lado pierde con la otra mano arrebata, y no se muere, y no se muere, y solamente la gente lamenta, cuando amenaza con llevarse la paz”. Ante la incertidumbre cabe preguntar “¿De quién es la paz? ¿De quién es la esperanza?”

De la misma manera que se ha naturalizado la violencia domina el miedo, tanto que ahora las ciudades se parecen más a una colectividad de soledades –como diría el Sup–, y no es para menos, ya que hoy –al igual que ayer, y hace una semana, y un sexenio, y un partido político, y un modelo económico– ya no hay hermandad, todos los días se llenan de sangre, hoy no es la excepción, “hoy no es un día común, hoy es un día negro, la realidad otra vez muestra su rostro siniestro. Al ir abriendo la puerta, un aire violento, me dice sin piedad, que no estás ahí”.

Algo sucedió, en algún punto de este camino algo se perdió y se hizo fácil para alguien “robar tu nombre, tu paz y tu tiempo y solo salvarás tu propia visión”. Los más, con su trabajo sostienen este país a cambio de salarios empobrecidos, mientras los menos, se llenan de riqueza sentados, porque saben que en su imposición hay “un gatillero sin riesgos, alguien dispuesto a morder, para no perder su empleo. Todos bebiendo de un vino que no produjeron, y sin pisar jamás la línea de fuego”, “qué lugar en verdad inhumano, tal vez ni Dios puede oírte ahí”.

No obstante, frente a las tempestades de este tiempo, resulta relevante encender el fuego de la noche donde “es necesario saber soñar para sobrevivir en la barranca. Una palabra, una sentencia, una oración rompe el silencio de toda la noche, es un rayo que viene a brillar en medio de esta selva”. Resistir para poder celebrar, ya que “para celebrar es condición jamás perder la fé, abrir el corazón y servir el mezcal”.

Segundo Acto

El amor parece ser la respuesta ante tanta brutalidad, pero ¿qué es el amor?, tal vez “el amor es la mitad de todo lo que viste, la otra mitad está esperando solo descubrirse”. Esperanzador, un mundo amplio, complejo por indagar; con cada descubrimiento convendría quemarse lento o sentir cómo “la vida se nos consume en un instante, y en ese instante hay otro instante que deslumbra más”. Cuando sucede, cuando el amor llega se acaban las palabras “y empieza otra realidad”. Con el amor nos damos cuenta que “no hay nada que lamentar, tampoco nada que agradecer, no tiene nombre escrito y no sabemos cuando se acaba, no hay nada que explicar”, lo único que sabemos es que “la materia del deseo se empieza a manifestar”.

La Salvación

Quizá, solo tal vez la salvación está en pararse justo donde comienza La Barranca, abrir los sentidos, prestar atención, sentir el vértigo, mirarse y mirar el mundo y abandonarse al arte, a la música.

Este texto surge a raíz de la presentación que tendrá la banda de rock La Barranca este 8 de septiembre en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México. Este concierto, al que titularon “Línea de Fuego”, busca conmemorar sus dos primeras grabaciones: El Fuego de la Noche (1996) y Tempestad (1997); razón por la cual se tomaron fragmentos de algunas letras de canciones de estos discos para mirar –desde la posición subjetiva de quien escribe– la realidad en dos actos.

Por otra parte, La Barranca, aunque lleva más de 20 años haciendo rock, no es una agrupación que acapare los medios masivos de comunicación. Sobre esto último y la actualidad de la música, quizá conviene mencionar que las canciones no necesariamente son buenas porque monopolizan los medios, las canciones son buenas porque se defienden a sí mismas, en ese sentido La banda comandada por José Manuel Aguilera tiene todos los ingredientes para ser considerada una de las mejores agrupaciones de rock que ha dado México.

Asimismo, las canciones de La Barranca nos dicen cosas importantes de nuestro tiempo, en sus letras han abordado el sistema político mexicano –Reptil– y la violenta realidad que sucumbe a este país –Día Negro–, canciones que retratan perfectamente lo que sucede en el México actual. De igual forma se tocan temas propios de la condición humana, las pasiones entre los cuales el amor y sus inclemencias representa una constante en las grabaciones de la banda. En Aguilera hay una virtud para describir con frases precisas un sentimiento –El Velo, o Como una Sombra–, aunque después de todo, son nuestras emociones las que encuentran su justa medida en las canciones.

Por último, se podría decir que hay un equilibrio, una madurez en las creaciones sonoras; y es que La Barranca se ha preocupado no sólo de pulir las letras, también porque sus canciones sean un todo con esmero. No es raro encontrar un danzón, un son, o un instrumento más característico en otros géneros musicales dialogando con una gritara eléctrica, un bajo y una batería. Tal vez la frase de Carlos A. Ramírez cuando describe el primer disco de La Barranca, sintetice lo señalado: “si el rock mexicano alguna vez ha tenido identidad y nivel de exportación tiene que ser aquí, ardiendo en medio del fuego de la noche”.

Por Vensu.

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