“Nadie dijo que fuera fácil llegar a ser una princesa”
“Nuestras princesas se están matando de hambre”, reza una web. Princesas, inspiraciones, ideales de belleza, dos “diosas” de Internet que ayudan a lograr un único objetivo: la “perfección”. Un camino siniestro, macabro, doloroso. Para muchas, un estilo de vida. Para otras, una elección que lleva a la muerte.

Anorexia. Bulimia. Amigas que no preguntan, no cuestionan. Enredan a sus “víctimas” con hojas de hiedra. Disfrutan tenerlas atadas. La aventura comienza pero la ruta es oscura, mojada, peligrosa: “Entonces un día te levantas insegura y al mirarte en el espejo de tu pasillo, no encontras tu reflejo. Esa no sos vos. Te preguntas retóricamente ¿quién es entonces? Y reflexionas, o lo intentas. Llegas a hacerte preguntas sabiendo que nadie te las puede responder más que vos misma ¿Qué hiciste con tu vida? Ahora tenes menos problemas, sí. Porque no hiciste más que reemplazarlos con otro tipo de obsesión. Pero que tarde que abriste los ojos, Princesa. En tu cuento de Hadas no existió aquel príncipe que te despierte con un beso de amor. Más bien fue el dolor de tu cuerpo y de tu alma el que te desveló”.

“Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa”, es uno de los tantos mensajes que entre adolescentes se envían por internet, descubriendo un mundo muchas veces ajeno a los adultos, pero de una gravedad sustancial, dado que entre las jóvenes se empujan más y más hacia el estómago de la bulimia o la anorexia.

Casi la totalidad de los que padecen alguna de estas enfermedades son mujeres. Ya desde hace varios años, las redes sociales se trasformaron en un virus para las adolescentes que, códigos mediante, competían con otras jóvenes para ver quién avanzaba más en la enfermedad y hasta se transmitían consejos para verse más delgadas a costa de su propia salud física.

Internet se ha convertido para estas personas en la ventana ideal dónde encontrar la motivación necesaria para continuar con su infierno personal mediante sólo dos palabras. Dos nombres que no pueden saltearse en este camino: Ana y Mía.

Mía (bulimia) y Ana (anorexia) se han convertido en el centro de una vida donde su personaje principal vive una realidad alternativa de la que es difícil, pero no imposible, escapar. Ana y Mía subsisten en la red. Nacieron en internet bajo esos seudónimos. Construyeron un mundo en las redes sociales, como fotolog, my space y blogspot. El mundo de Ana y Mía, un lugar dónde cientos de chicas se hacen llamar princesas. Dónde la anorexia y la bulimia son sus compañeras de viaje. Un viaje secreto, macabro y doloroso. Dónde comparten en cientos de páginas información y trucos para lograr su objetivo: adelgazar cada día. Simplemente morir un poco cada día.

“No estamos enfermas, queremos ser así”. En las páginas pro anorexia y bulimia, las chicas se autodenominan “Princesas” o “Muñecas de porcelana”, haciendo también símiles con las mariposas. Muchos de los dominios de las páginas coinciden en incluir estos nombres. Estos espacios, hacen referencia a “Ana” y “Mía” como si se tratara de una especie de Diosa, donde todo lo que conlleva adelgazar es un ritual y su forma de vida, casi una religión.

A lo largo de las páginas pro Ana y pro Mía se recogen multitud de dietas desequilibradas a base de té rojo, suero, savia de arce, sopa, manzana y ayuno.

La segunda sección que más éxito tiene en estas páginas es, junto a la zona de dietas, aquella que denominan “tips”. Se trata de “trucos para inspirarse”. Formas de engañar al estómago, a la mente, a los padres, junto con un montón de consejos para acelerar la eliminación de grasas y calorías. También se intercambian nombres de medicamentos como si se tratara de recetas milagrosas, mientras que no se mencionan los efectos adversos. Algunos de los productos citados en la web pro Ana y Mía son los laxantes, la sibutramina, los diuréticos, la fluoxetina o el orlistat.

Siguiendo con la línea de contenidos nocivos que aparecen en las webs “de apología a la bulimia y la anorexia” se destaca, por su gravedad, las llamadas “carreras de kilos”. Sin duda, se trata de una de las prácticas más peligrosas que aparecen en estos espacios. Tal como su nombre indica, las carreras de kilos consisten en competiciones que organizan las personas usuarias de estas páginas, donde el mérito y el triunfo es ser aquel que pierde más peso en menos tiempo (o mientras dura la competición).

De todos los contenidos existentes en las páginas pro Ana y pro Mía, los más llamativos e incomprensibles son los relativos a las llamadas técnicas PRO-SI (self-injury). Tienen como objetivo enseñar a autoinfringirse distintos grados de dolor, con el objetivo principal de “quemar calorías” y controlar la propia voluntad.

A.M es una chica de 21 años que padeció de anorexia nerviosa con principios de bulimia. Pasó por instituciones como ALUBA y finalmente pudo recuperarse gracias al trabajo de un equipo interdisciplinario formado por una terapeuta y una nutricionista. “Jamás fui medicada y el tratamiento fue individual”. Para ella, “Ana” y “Mía” fueron una “experiencia lamentable” en su vida: “Me ayudaron a tocar fondo más de una vez. Gracias a ellas aprendí lo que es el bien y el mal, y por sobre todas las cosas, a separarlos. Rebuscaron mi mente, sofocaron mi aliento. Inundaron mi vida con una obsesión letal. Vivir bajo el reinado de Ana y Mía no es fácil”.