Tú te creas a ti mismo

Óleo sobre lienzo. Autora: Esmeralda Gómez López

Tú decides hacer o no hacer en cada momento.

Los pensamientos los creas tú y las reacciones que en ti se producen también las creas tú. Ten en cuenta que eres tú la persona que pone límites en la vida, en ocasiones por condicionamientos aprendidos.

Desaprender es toda una aventura.

Todas las personas tienen luz en su interior y son grandes, son los límites que se han puesto los que las mantienen en frascos pequeños. Elige lo que quieres ser comprometiéndote a ello, con independencia de los factores externos.

Eres creador de realidad.

Al igual que ocurre con la queja, la creas tú, y con tu creación, eso es lo que recibirás, circunstancias que permitan seguir quejándote.

Obtienes lo que de verdad quieres obtener. El problema reside cuando no sabes lo que quieres. Tus aspiraciones marcan el máximo a alcanzar. Si aspiras llegar al centro de la galaxia, seguramente llegues a la luna, si aspiras llegar a las nubes, te quedarás en el décimo piso del edificio. Tu energía interior marca lo que tu vida es hoy.

Tu vida no depende solo de ti. Estamos interconectados en multitud de sentidos. Dale un papel secundario a tu ego, y si de verdad quieres potenciarte a ti mismo, muestra al resto del mundo todo tu potencial y mejóralo.

No existe la casualidad, solo la realidad, y aunque realidad solo hay una, irónicamente hay infinitas perspectivas para una sola realidad, por lo que saberlo todo sobre algo, es imposible. Pasa a la acción con la información suficiente, no la necesaria, la incomodidad de estar en una zona desconocida te hace más grande. Una vez estés en lo desconocido, toma decisiones en el camino, ya que el camino nunca va en línea recta, y es en ese camino donde tienes oportunidad de continuar, rectificar o cambiar de rumbo. Si estás fuera del camino, solo tienes las historias que la mente es experta en crear, y es estando dentro cuando puedes vivirlas e interactuar con ellas. Las líneas rectas que hay en el universo son meras perspectivas de lo que parecen serlo; ni siquiera la luz se mueve en línea recta, lo que ocurre es que desde nuestra limitada perspectiva suponemos que el error cometido al asumir un movimiento lineal de la luz es mínimo.

Realízate.
Entra en el juego.
Reformula el optimismo.