El Burgo de Osma

Descubriendo Soria


Llegamos a El Burgo de Osma por la tarde y sin tener planes para hacer una visita, solo disfrutar de esta localidad de la provincia de Soria.

Como no podía dejar de ser, la Catedral de la Asunción de El Burgo de Osma nos llamó a la atención, y afortunadamente pudimos apuntarnos a la última visita guiada.

Desde el exterior llama la atención su torre y la fachada de la puerta principal. El rosetón de la parte superior decorado con vitrales y en la parte inferior sus esculturas en piedra que adornan la entrada.

Ya en el interior, deciros que la visita guiada nos gustó bastante. Resulta evidente que fue una localidad con mucho poder económico, político y religioso. La guía nos llevo a descubrir los rincones y obras más importantes de la Catedral y nos contó como las guerras y los juegos de intereses entre esos “tres pilares” de la sociedad, hicieron posible tener este “tesoro cultural”.

Su origen románico se remonta al año 1101, cuando el Obispo Pedro de Bourges la mandó construir. Pero se cree que su construcción terminó a mediados del siglo XII.

El Obispo Juan Díaz de Medina la mandó destruir para volver a construirla de mayor tamaño y en el estilo arquitectónico de esa época. Estábamos en el año 1232 y el estilo el Gótico.

La primera piedra de la Torre del Campanario se colocó el 26 de junio de 1739, una de las obras más importantes de las que se realizaron en la Catedral a lo largo de estos 9 siglos.

Una vez terminada la visita nos dirigimos a la muralla y tras cruzar la puerta nos acercamos al río. Una zona que está habilitada y que invita a pasear.

La luz del atardecer calentaba las piedras de la muralla y de la torre de la catedral y nos regalaba esta bonita imagen.

De vuelta al interior, nos dirigimos a la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento.

En la Plaza Mayor — de características claramente castellanas, además del edificio del ayuntamiento, destaca el edificio del Hospital de San Agustín. Es el epicentro de El Burgo de Osma. Nosotros aprovechamos para recuperar fuerzas y tomarnos algo al fresquito, en una de las terrazas que le dan mucha “vida”.

Mientras tanto se hizo de noche, volvimos a pasar por la Calle Mayor, dijimos adiós a la catedral y volvimos al coche. Nos quedaba una hora de viaje hasta la que fue nuestra casa durante la visita a Soria.

Volveremos…