Creo que es por eso.

Creo que es por eso que te quiero tanto. Incitando al ejersicio del razonar, encuentro bastante ilustrativo el hecho de poder mirarte, olerte, escucharte, probarte y tocarte. Todo eso que se formó en conjunto y en armonía hace que el resto importe menos, porque al amar, se comienza con el tacto, sigue al olor, el sabor.. la palabra y la nada. Un retroceso se vive al nacer. Se es, se secreta, se prueba, se escucha y se piensa. Si desde un principio hemos de pensar y así continuar, como Benjamin Button hemos de acabar. El cuerpo encontró un equilibrio que quiere aprovechar mientras se es joven, mientras se ama de una manera inconsebible en otro planeta, otra dimensión y otra realidad. ¿Sufrimos porque nos tocó sufrir? ó¿ porque negamos la realidad como la estamos formando?