“Y el mar se lo llevó para siempre”

Desaparecieron hace más de diez años. Nunca más se tuvo noticias de esos hombres de todas las edades, que dejaron Senegal en busca de un futuro mejor. Sus familiares siguen esperando respuestas.

¿Cómo es una ausencia tan prolongada? Enviamos al fotógrafo José Cendón a Dakar, para que documentara los espacios que estas personas dejaron atrás al partir.

Ousseynou Wade (derecha) tenía 20 años cuando desapareció en 2006.

“Era muy bueno para reparar equipos electrónicos como esta radio,” dice su padre, Insa Wade. “Los vecinos solían traerle toda clase de aparatos electrónicos averiados.

“Tal vez podría haberse ganado la vida en España haciendo ese trabajo, si no hubiese desaparecido”.

Ndiawar Dieye tenía 20 años cuando desapareció en 2006.

Cuando era niño, Ndeye Diaw, su madre, lo encontró en el baobab que se halla junto a su casa con una camiseta que cubría su rostro como una máscara, tratando de sacar la miel de un panal lleno de abejas que colgaba del árbol. Para su madre, el baobab carga con mucha historia. Una vez, hasta trataron de talarlo porque estaba metiéndose en la casa.

Pero el árbol sigue creciendo.

Ablaye Nar Diagne tenía 17 años cuando desapareció en 2006.

Su madre, Fatou Diagne, recuerda que, diez años atrás, no había electricidad en la aldea y Ablaye solía ir a la casa de un vecino que tenía un generador para mirar películas de acción. “Le gustaban mucho las de Rambo”, dice Fatou.

“Si estuviera con vida, hoy podría mirar las películas aquí, conmigo, en este televisor”.

Mamadou Dien tenía 55 años cuando desapareció en 2006.

Su esposa aún conserva sus herramientas de carpintero, que extiende sobre una esterilla para mostrarlas.

Las guarda por si Mamadou regresa, “para que vuelva a trabajar y podamos llevar la misma vida que antes”.

Mamadou Diaw tenía 20 años cuando desapareció.

Estas son las huellas que un pescador dejó en la playa cerca de Ndiebelene, su aldea natal. “Creció pescando y amaba el mar más que ninguna otra cosa en el mundo”, dice Faousseuk Fall, su madre.

“Y el mar se lo llevó para siempre”.

Mafoss Dieye tenía 21 cuando desapareció en 2006.

Esta es la vista desde la habitación donde dormía con su madre, Ndeye Coumba Fall, cuando era niño.

Hace unos años, el mar llegó hasta la casa y destruyó la habitación, por lo que tuvieron que abandonarla.

Yancoba Niang (derecha) con un amigo. Tenía 25 años cuando desapareció en 2006.

Esta casa es todo lo que dejó. La construyó con sus propias manos y vivía allí con su esposa y su hijo.

Su esposa se ha vuelto a casar y se fue de la casita, que ahora alberga a la hermana de Yancoba y al hijo de éste, de nueve años.

La migración causa sufrimientos enormes a los familiares y amigos que quedan atrás. Trabajamos junto con la Cruz Roja de Senegal en las aldeas de Pilote-Barre y Ndiebène, en la región de Saint-Louis (norte de Senegal) creando grupos de apoyo, ofreciendo cursos de alfabetización y brindando formación y apoyo para el establecimiento de microemprendimientos. Los niños con familiares cercanos desaparecidos reciben clases suplementarias para ayudarlos a sobresalir en la escuela y luchar por un futuro mejor. Vea más sobre nuestras actividades de migración.