Llenos de vida, llenos de magia

Sábado a la mañana. Podría levantarme tarde o en su defecto temprano, como hoy. No tener por qué preocuparme, o si. Pero problemas más leves.

Pero acá estoy, esperando para ir a la cancha. Sin ningún tipo de motivación, hace 17 partidos que no ganamos. Casi condenados al descenso, pero con las chances matemáticas que todavía nos dan una luz de vida. Y habrá que aferrarse a esa posibilidad. Es fácil hablar con el diario del lunes, siempre es fácil. Si hubiera sabido que la historia sería así, sin duda elegiría ir a la cancha. Mi amor está más allá de resultados, y del frío que corre en Maschwitz en estas épocas del año. El que entiende de pasiones, sabe que esto puede llegar a terminar como muchos piensan. Pero mi amor por vos, Tricolor, no entiende de pasiones.

Aunque no se pueda explicar, voy a seguir a tu lado. Y te juro que, cuando pase la tormenta, acá voy a estar. No me pregunten por qué, ni yo lo entiendo. Sólo sé que de alguna forma volveré, siempre... Motivos sobran.

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