Entre soberanos, leones y lobos te veas
 (Prioridades presupuestarias para el 2017)

Documento de presentación de Manuel Gil Antón, por parte del Colectivo de Reflexión universitaria (CRU-UdeG), Disidencia Universitaria y Asamblea Estudiantil de la UdeG

En el último Seminario que dictó antes de su muerte, La bestia y el soberano (2001, 2002 y 2003) Jacques Derrida, el filósofo de la deconstrucción y polémico pensador se ocupa, entre otras cosas, del poder; pero también de las complejas relaciones entre lo humano y lo animal.
 Y conviene tener claro que uno de los temas fundamentales para pensar y problematizar el poder, hoy, es el del reparto de los bienes materiales y el de las prioridades establecidas por éste para ejercer su derecho a la distribución.
 El contexto nuestro, que no nos gane la desmemoria en tan delicado asunto, es un criminal recorte al presupuesto dedicado a la cultura y a la educación; Hugo Aboites lo calcula como del 20% en términos reales.
 Las asignaciones las hace siempre el soberano, es decir el león, si seguimos la fábula de La Fontaine (la número VI); narración con la que trabaja Derrida en dicho Seminario, para mostrarnos ahí, todo el tiempo, cómo el derecho es, siempre, el derecho del más fuerte.
 Dejo de lado, por el momento, la excelente reflexión que hace sobre la Universidad del siglo XXI, en Universidad sin condición; pues ya lo hice en el discurso de mi candidatura independiente a la Rectoría general por parte de CRU, en abril de 2013.
 Bien, regreso al tema del reparto; y para poder desplegarlo y que se me entienda, es indispensable que cite la fábula completa, que lleva por título La becerra, la cabra y la oveja en sociedad con el león.
 Dice así:
 “Con un fiero León, que era Monarca 
 De una amena comarca, 
 (Según antiguos dicho nos dexáron) 
 La Becerra y la Oveja se asociaron, 
 Y la Cabra ligera. 
 El trato se ajustó de esta manera: 
 Que entre los quatro repartirse había 
 Lo que cada individuo cazaría. 
 La Cabra pilló á un Ciervo con un lazo 
 Que había astuta armado en un ribazo. 
 Ella sin mas tardanza 
 Avisa á todos de su buena andanza. 
 Acuden prontos; el León se sienta, 
 Y con sus uñas ajustó la cuenta, 
 Y dixo: quatro somos al reparto. 
 El Ciervo desquartiza. El primer quarto, 
 Anadió, es del señor la justa suerte; 
 El segundo derecho del mas fuerte; 
 El tercero por ser mas valeroso 
 También me toca: y si hay algún goloso 
 Que pretenda de este otro algún bocado, 
 Será al punto, por ende, degollado”.
 Como vemos el león se queda con todo, al ejercer su derecho, que es, en el fondo y en la superficie, el derecho del más fuerte. 
 ¿Qué se prioriza y por qué cuando se asignan presupuestos públicos?
 Este es un asunto del soberano, el Estado, es decir, sus representantes: el presidente, los diputados y senadores. Que se comportan, lo hemos visto, como leones y lobos.
 ¿A nosotros simplemente nos toca acatar?
 Sobre este tema es que me gustaría abrir la discusión, aparte de, por supuesto, el sentido de la Reforma educativa, sobre lo que disertará Manuel Gil Antón, a quien agradezco, a nombre de todas y todos mis compañeros del CRU, pero también de Disidencia Universitaria y la Asamblea Estudiantil.
 Como muestra más que ilustrativa va el siguiente botón. En un loable concurso, que lleva el nombre de Lic. Javier Michel Vega, el Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA), ofrece un centenario (alrededor de 21 mil pesos) al primer lugar; esto mientras para las elecciones de la Federación de Estudiantes Universitarios, algo totalmente intrascendente desde la perspectiva de las tareas sustantivas de nuestra Alma Mater, la Universidad toda ha ofrecido el equivalente de 190 centenarios, es decir 4 millones de pesos (según los datos ofrecidos por Jonathan Ávila en Reporte Índigo).
 Obras son centenarios y no buenas razones, ja, ja, ja.
 Bien, pero pasemos a:

La mirada de las y los estudiantes: nuestra perspectiva
 Nosotras y nosotros, ese es nuestro derecho, abogamos por que los espacios de la Universidad sean de todas y todos.
 De igual modo, nos manifestamos por una representación legítima y porque las decisiones dentro de la Universidad sean abiertas y democráticas.
 También defendemos la alianza entre profesores, estudiantes y trabajadores administrativos en aras de una Universidad a la altura de los tiempos en que vivimos.
 Luchamos por un saber para la vida y no solamente para el expediente y el currículo. 
 Anhelamos hacer política no como fin en sí mismo, sino como medio para ser, en primer lugar, mejores seres humanos y también mejores universitarios.
 Deseamos una Universidad al servicio de los sujetos concretos que la habitamos en el día a día; es decir, en la cotidianidad llamada vida universitaria.
 Por ello estamos en contra del dispendio y mal uso de los recursos públicos de la Universidad.
 De ahí que nuestra lucha sea por una Universidad del pueblo y para el pueblo; y por nuestra capacidad de decidir desde el salón de clases: y así en cada una de las instancias universitarias que, ahora, sentimos y sabemos que no nos representan y son un mero simulacro.
 Sí, afirmamos que sin una lucha entre trabajadoras y trabajadores administrativos, profesoras y profesores, así como de las y los estudiantes, jamás podremos alcanzar una Universidad democrática, en la que las decisiones reales sean tomadas por todas y todos.
 ¿Un sueño y una utopía?
 No sabemos. Lo cierto es que:
 No queremos una universidad, en la que a los profesores se les despida por razones políticas; y mucho menos cuando se trata de beneficiar a quienes saludan con pleitesía al grupo que hoy tiene tomada, ilegítimamente, nuestra universidad.
 No queremos profesores afines a las estructuras y cuyos conocimientos sean nulos frente a las exigencias de mejores docentes. 
 No queremos profesores con doctorado y miembros del Sistema Nacional de Investigadores, pero que no tenemos la certeza de que sean buenos profesores; y menos tenemos la certidumbre de que asistirán a sus clases regularmente. 
 Queremos que la educación esté al servicio de nosotros, las y los estudiantes y profesores. 
 No nos gusta, para nada, que tecnócratas decidan por nosotros qué es lo mejor para el mercado laboral, mismo que en su fase neoliberal ha minado el conocimiento teórico y el pensamiento crítico. 
 No queremos una educación que nos enseñe a dar gracias por los falsos valores del consumo, sino que nos motive a ser mejores personas y que estemos en constante compromiso con nuestro entorno y con nuestro pueblo que, finalmente es quien paga la Universidad. 
 No queremos universidades innovadoras, si por ello se entiende crear trabajadores sumisos a las decisiones del mercado mundial; ni queremos desaparecer a la supuesta universidad tradicional, si lo que se buscan es que, como seres humanos, estemos sometidos a lo que dictan las leyes de la oferta y la demanda.
 Queremos, más bien, que las reformas educativas sean para mejorar el ambiente educativo y nuestro conocimiento, y no, como está sucediendo, para minar los planes de estudio, rasurar la curricula y, así, generar buenos empleados que acepten, sin protestar, las medidas enajenantes del mercado laboral y del enloquecido mundo actual.
 ¿Cómo poder obtener eso? 
 ¿Cómo mejorar las condiciones de nuestra universidad en un plano donde la educación pública está siendo acechada por los intereses privados y la ambición de crear empleados serviles? 
 Sabemos que no tenemos la respuesta, pero sí tenemos una propuesta de acción, porque sólo la organización real, perseverante y legitima a partir de la unión entre la comunidad universitaria y denunciando a quienes hoy ostentan el poder de nuestra casa de estudios, es que podremos lograr vías para mejores acciones, con resultados en lo inmediato y lo mediato.
 Todo en aras de nuestra Universidad, la Universidad de Guadalajara.

¡Por una Universidad crítica y democrática!
 ¡Por la Autonomía Universitaria!
 ¡Por un Congreso General Universitario!
 ¡No al control corporativo y porril de la Universidad de Guadalajara!
 ¡Por la dignificación del trabajo académico!

Colectivo de Reflexión Universitaria/Disidencia Universitaria/Asamblea Estudiantil, de la Universidad de Guadalajara.

Guadalajara Jalisco, a 3 de noviembre de 2016