¿QUE DEBEMOS PENSAR LOS CRISTIANOS EN RELACION A ISRAEL EN ESTOS TIEMPOS?

Para ello debemos entender primeramente el pacto de Dios hecho con Abraham y aferrarnos a la Palabra de Dios.
¿Qué estipulaba ese pacto?
“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” Génesis 22:18
Dios promete ricas bendiciones a la simiente de Abraham. ¿Pero que o quien es la simiente de Abraham?
“Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.” Gálatas 3:16
Este verso nos dice que la simiente de Abraham es Cristo mismo y sólo en El serían benditas todas las naciones de la tierra, como lo estipuló el pacto original de génesis 12:2
¿Entonces como nos apropiamos efectivamente de estas bendiciones?
Al estar unidos a Cristo. ¿Pero como estamos en Cristo?
“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” S.Juan 3:36
Entonces la promesa de Dios de bendecir a Abraham y su descendencia o simiente siempre estuvo relacionado a Cristo.
Quien no está en Cristo está bajo maldición y quien está en Cristo tiene bendición.
Por ende, la bendición o maldición del pacto abrahámico no descansa en como nos relacionemos con el Israel étnico, pues nunca fue el objeto primordial y fundamental de las promesas, sino Cristo mismo.
Aunque quizás existan repercusiones económicas o políticas con el reciente cambio de la embajada Paraguaya de Jerusalén a Tel-Aviv, espiritual y bíblicamente hablando, no afecta en ningún sentido nuestro progreso o retroceso espiritual como país, porque no es nuestra relación con Israel lo que nos proporciona bendición o maldición, sino nuestra unión solo y exclusivamente con Cristo.
Se que muchos queridos hermanos de línea dispensacional no estarán de acuerdo con este artículo. La idea no es acusar sino manifestar el punto de vista bíblico histórico sobre este tema. La idea de que Dios tiene dos pueblos diferentes, iglesia por un lado e Israel por otro, es una enseñanza novedosa de no más de 200 años. El pueblo de Dios históricamente entendió que ya no existen dos pueblos, pues en Cristo la pared intermedia que separaba a ambos pueblos fue derribada, donde ya no existe judío ni gentil, haciendo de ambos pueblos uno solo. (Efesios 2:14, galatas 3:28)
Por ende hoy ya no existe ni judío ni gentil, sino un solo y glorioso pueblo de Dios, su amada iglesia, conformada por todos aquellos por quien Cristo derramó su preciosa sangre, limpiando sus pecados y otorgándoles vida eterna.
¿Como estamos seguros de nuestra bendición o maldicion descansa solo en Cristo?
Porque si somos de Cristo, “ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” Gálatas 3:29
Por ende todo cristiano, es heredero de la promesa hecha a Abraham y disfrutamos de las bendiciones que él gozó al creer en quien él creyó, como padre de la fe, en el glorioso Cristo.
Amigo/a: las bendiciones para ti descansan en Cristo, no en Israel. Confía en Cristo y aprópiate de sus ricas bendiciones.
Luis Carlos Lambaré
