De mis días en Buenos Aires.

Gusto de vivir como turista en mi propia ciudad.

“La del 5t piso tiene inmensas dimensiones, calculo 25 metros de ancho y unos 30 de largo; tiene paredes vidriadas para ver toda la ciudad: el río de la Plata, el océano y el cielo unidos en el horizonte, las nubes pomposas de mar, los edificios, las torres, la facultad de Derecho, las grúas del puerto…

Y adentro, sillones amplios y super cómodos, es como una nave o un tren flotando quieto en el espacio, como si fuese el mejor lugar del mundo para escribir y leer...

Hay mesas grupales aunque nadie conversa, solo se escucha el aire circular. Mesas aristocráticas muy elegantes, de madera, con sillas antiguas de esas que los bordes de cuero se unen a la madera con tachas doradas. La mesa inclinada para mayor comodidad.

Carteles en pantallas de televisor que muestran material disponible para retirar: ‘ Las heroínas altoperuanas como expresión de un colectivo 1809-1925’ , ‘Anatomía clínica’, ‘ Comprender el cine y las imágenes’ , ‘Caciques yanaconas y extravagantes’. Un afiche en una de sus ventanas reza ‘No a los despidos’, detrás sus escritores que reclaman el derecho a quedarse.

Las nubes lejanas están hermosas, le dan sombra al río o al mar…calcular el límite es imposible. Hay humo de chimeneas cerca de la orilla.

Mi compañero fugaz lee un libro con parabolas y gráficos, algunos escriben otros leen, escuchan música mientras resaltan, uno mira a la ‘nada’ , otro perdido en su mente aprehendiendo o comprendiendo…escucho a alguien cantar... Me gusta describirlos y que sean parte de mi expedición a la Biblioteca Nacional Argentina.”

(02/09/2016)

Sillas antiguas de esas que los bordes de cuero se unen a la madera con tachas doradas…