2 0 1 7

A puertas de cerrar este 2017, año tan increíblemente bueno, quise hacer una lista de consejos, recomendaciones, máximas de Roberta para Carla, para no olvidar todas las lecciones, aprendizajes, metidas de patas de este año. Podría decir que este es mi manual a seguir. Podría.

Empiezo:

1. Primera lección y la más importante: Sentirse bien es un acto de voluntad.

2. Siempre es sobre las personas. En el trabajo en que estés, en los voluntariados que participes, la carrera que estudies, tus pasatiempos, todo: siempre será sobre las personas. Y creo que uno es más grande cuánto más se agache para servir a la persona que tiene al frente.

3. Tus valores, tus principios y tu educación nadie te los quita. Hay que mantenerse firme.

4. El simple hecho de no estar donde quieres estar debe una razón suficiente para moverse.

5. Cuando hables, piensa que la persona que está al frente tuyo es más sensible que tú. Eso te ayudará a modular tu discurso. De hecho, si hubiera descubierto esto antes, me hubiera ahorrado unos malentendidos.

6. Tus amigos no te gustarán siempre. De hecho, no es su obligación gustarte siempre. Aun así, ¿puedo quejarme acaso de la amistad? No. Nunca.

7. Siempre hay que juntarse con gente que lo inspire a uno, personas que uno admire. Y cuando no, uno tiene que aprender a inspirarse solito. Esta es la parte más difícil.

8. Joe Louis, campeón de Pesos Pesados desde 1937 hasta 1949, dijo “todo el mundo tiene un plan…hasta que nos golpean en la cara”. Hay que tener muchos planes, hartos planes. Uno nunca sabe.

9. Dejar ir. Soltar. Personas, cosas, experiencias. Duele. Pero las más grandes despedidas dan paso a las más grandes bienvenidas. Siempre.

10. Entre la indecisión de salir a correr o no salir a correr, siempre sal a correr. No importa el frío, no importa si está garuando, no importa el sol, siempre sal a correr.

11. Escribe más seguido. Practica más. Que siempre se acabe la tinta de tu lapicero. No es necesario buscar la palabra más bella ni la más rara o la que suene mejor: es buscar tu propia palabra.

12. Tienes pendiente una historia que contar. ¿Qué estás esperando? Saca a Coco y ya.

13. La dieta está muy sobrevalorada.

14. Cuando estés molesta/triste, duerme.

15. Las relaciones cambian. Todo evoluciona. Que no te duela. Haciendo cuentas, terminas ganando. Una vez más: suelta.

16. A mis 27 no sé mucho de las relaciones. Hipótesis presentada, hipótesis caída. Solo puedo confirmar y reconfirmar que un “te quiero”, es un “te cuido”. Nada menos.

17. El café, el vino, los chocolates son relaciones especiales. No los dejes escapar.

18. Si un libro no te gusta, no lo tienes que terminar. Por tercera vez: suelta más rápido.

19. Antes de aprender a despertarte a las 5am, aprende a acostarte a las 10pm. No es tan complicado.

20. Ponte bloqueador. Las pecas sobre tu nariz se están asomando.

21. Contra viento y marea, defiende a tu tribu. Siempre defiende a tu tribu. Y estate presente para ellos 24/7. Y siéntete bendecida y muy querida de tenerlos contigo.

22. El día tiene 24 horas, así que escoge tus batallas.

23. Quizás el secreto sea hacer pocas cosas, pero hacerlas bien, de corazón. Me lanzo con este ejemplo: Juan Rulfo, uno de los grandes escritores latinoamericanos del siglo XX, se inmortalizó con dos obras: Pedro Páramo y El Llano en Llamas. Es decir, su reputación se valió de dos muy buenas obras. Dos.

24. No te tomes las cosas tan en serio. De nuevo: no te tomes las cosas tan en serio. La vida es demasiado frágil, sensible.

25. Ten fe, quizás ahorita no tengas claro en qué exactamente, pero siempre ten fe.

26. Una vez leí “Un camino equivocado es también un camino”. Después de este año, estos 12 meses y estos 365 días, no hay nada más cierto que esto.

27. Este 2018 escoge darte otras nuevas oportunidades.

Para cerrar, considero importante tener siempre un libro de cabecera con uno. Podría sonar muy trillado, pero es compañía. En mi caso, estos últimos meses han sido “La tentación del fracaso”, de Julio Ramón Ribeyro. Es en este libro, sus diarios, en donde escribió:

“Un departamento frente al mar, una habitación recóndita con libros, discos y grabados; un sillón de cuero para descansar o dormir; un salón grande donde quepan mis amigos cercanos; y los medios para estarse en casa, sin otra tarea que pensar, conversar, escribir, fantasear. A eso se reducen todas mis aspiraciones en 1975”.

«La tentación del fracaso». Julio Ramón Ribeyro.

Leo este fragmento. Me cuelgo. Cierro los ojos. Medito.

¿A qué se reducen mis aspiraciones este 2018? Dejo mi pregunta abierta.

Espero responderla en los próximos meses.

Feliz Año Nuevo.

Cambio y fuera.

❤️.