El cliente no siempre tiene la razón… pero debe sentirse atendido

Como gestor comercial, en diversas ocasiones he recordado la famosa frase de “el cliente siempre tiene la razón”.
La experiencia me ha enseñado que no siempre es así pero nunca debemos olvidar el principio de paciencia que rige un buen servicio.
Debemos esperar a que el cliente termine de expresarse, no interrumpirlo y escucharlo con atención. Nunca debemos perder la educación ni siquiera cuando pierda los nervios.
Hemos de empatizar con el cliente para hacerle sentir más cómodo y que se sienta cuidado, proporcionarle una solución de forma rápida y sencilla o bien pensar en otras alternativas que lo puedan satisfacer.
Si no es posible, debemos hacerle comprender el funcionamiento de nuestro servicio y que su razonamiento no corresponde con la realidad de éste.
El desafío más importante para alguien que trabaja de cara al público es el de afrontar estas situaciones con la habilidad suficiente para hacer entender al cliente que, aunque quizás no tenga la razón, éste pueda marchar satisfecho por nuestra atención.
Como conclusión a mi primera aportación al blog, me gustaría reflejar que la base de nuestra credibilidad pasa por en ocasiones no decir siempre “sí”.