De Tuxacuesco a Comala

El libro que se encuentra en las manos del lector nunca es la primera visión que tuvo el autor, es más bien el resultado de una larga y laboriosa tarea para lograr una obra que despierte la misma pasión en el público que la del autor al concebirlo?%A6 Pero el autor no es el único que sintió esta pasión antes que el lector, el editor la tuvo que experimentar diez veces más fuerte para poder apostar en su éxito. Los libros pasan por un largo proceso para llegar a ser lo que encontramos en las librerías hoy en día, tienen que pasar de la maquina de escribir a la pluma roja del editor. Por lo tanto, es común encontrar en las librerías libros que celebran o reflexionan acerca de esas decisiones editoriales de las obras más famosas. Tal es el caso de la novela mexicana por excelencia: Pedro Páramo de Juan Rulfo.
Pedro Páramo fue el sueño de las editoriales, una novela que se volvería famosa en la misma vida del autor y de la cual no se dejaría de hablar hasta el final de los tiempos mexicanos. Juan Rulfo empezó publicando fragmentos de la novela en revistas (como lo son Dintel y Universidad de México), en estas primeras formas de la novela encontramos diferencias que hoy en día nos parecerían inconcebibles por el status en el imaginario popular que adquirieron. La primer diferencia que notamos es el cambio del título de la novela. En las primeras publicaciones como lo es el caso del fragmento de Dintel, Juan Rulfo le da el nombre de Los murmullos en una nota a pie de página señalando que era un novela en progreso dando a entender que a pesar de tener ya escritas partes fundamentales de la obra, el título tan famoso y sencillo que es Pedro Páramo no llego hasta que se entrego la versión final al Fondo de Cultura Económica.
Comala es un lugar del que todo mexicano o conocedor de la obra de Rulfo sabe de él, es un infierno en la tierra donde los muertos recorren las calles y del que nadie se acuerda. Este pueblo ficticio tan famoso no siempre fue llamado así, ni siempre fue imaginario. En su inicio el pueblo del padre de Juan Preciado era Tuxcacuesco, Jalisco. Un lugar muy real del que se tiene localización precisa y una certeza de su existencia, esto fue por lo que Juan Rulfo decide cambiar el nombre del pueblo ya que se quería alejar lo más posible de la literatura anecdótica. En las ediciones que los lectores actuales tienen en sus estantes no encontraran ni una referencia a espacios 100% reales dentro de la novela, dejándola así como una obra de ficción que dentro de ella se simboliza al México de la época.
Se han señalado las diferencias que existen entre las primeras publicaciones de Pedro Páramo contra la primera edición de la novela publicada por el Fondo de Cultura Económica dentro de su colección de Letras mexicanas, pero qué diferencias puede tener esta versión con la que ahora mismo se encuentra dentro de las librerías más grandes del país. La verdad es que no muchas desde un punto de vista de contenido, ya que Rulfo al hacer mucha de la edición de sus textos lo que se publicó fue, por así decirlo, la versión final. Pero si analizamos el formato de las ediciones modernas de la novela, encontramos que se han refinado visualmente; la primera edición a pesar de tener ilustraciones preciosas al inicio y final de la obra encontramos que no se hacen muchas distinciones entre el inicio de una parte a otra más que con el uso de un salto. Pero en las ediciones modernas de la Fundación Juan Rulfo, cada nuevo fragmento esta señalado por una sangría y las primeras tres palabras en mayúsculas.
Los cambios en las tres versiones de la famosa novela de Juan Rulfo pueden parecer mínimos pero no es así, son cambios que aumentaron en nivel de artisticidad a la obra y demuestran el perfeccionismo con el que el autor manejaba sus técnicas literarias.
