No mas… ¿o más?

Pareciera a veces que las reglas del lenguaje están creadas para confundir a los escritores o los hablantes y el castellano no es ninguna excepción. Uno se puede sentar a escribir un ensayo, un poema, o una carta y pasar unos buenos minutos realmente confundido de si una palabra lleva acento porque a veces lleva y en otras no; este sería el caso de la palabra «mas».
La palabra mas es un monosílabo que requiere de la tilde cuando actúa como referencia a una cantidad pero no cuando es sinónimo de «pero» o «sino». ¿Pero realmente cuantas veces utilizamos «mas» como adverbio de contradicción? Realmente, son pocas las personas que conocen el significado tan versátil de la palabra, mas esto no impide que el error ortográfico se cometa con frecuencia.

El error de la tilde en la palabra «mas» es facilitado por una máquina que, supuestamente, está hecha para facilitar la vida del ser humano: la computadora. Actualmente es más el número de personas que escribe en un teclado que con una pluma, es por esto que los programas diseñados para la redacción tienen utilidades como el auto corrector para ayudar al usuario a completar su escritura de maneras más eficaz y rápida. Pero todavía tienen fallos y fallos que pueden hacer quedar mal al escriba al momento de entregar su texto.

Al ser una palabra que rara vez es utilizada como adverbio debería siempre de llevar tilde cuando se utiliza, pero gracias al sistema del auto corrector que no puede diferenciar entre las dos versiones por lo general la deja sin acentuación. La computadora y todo los servicios que proporciona son una maravilla para la vida cotidiana, aunque como se ve en este mínimo ejemplo, la inteligencia humana todavía no ha sido superada por las maquinas. Por lo tanto, cada vez que se haga un escrito el autor debería de checar el texto con gran paciencia para no pasar por momentos vergonzosos.

El proceso de escritura es complicado en sí para un autor sazonado y más aún para un novato o alguien que no lo practique muy seguido. El tip dado aquí fue un muy sencillo pero que puede sugerir a los lectores, editores o profesores una falta de revisión detenida del texto que se puede interpretar como una falta de interés o de profesionalismo por parte del escritor. Más que sugerir una metodología para no cometer errores autográficos, sino una manera de los creados por la computadora sean mínimos y no se conviertan en un sonrojo del escritor.