El movimiento feminista moderno está infantilizando a la mujer

El movimiento feminista moderno sugiere que nuestra sociedad necesita hacer cambios para acomodar a las mujeres, porque como género somos víctimas de los sistemas patriarcales.

Escrito por Liadh Crowley y publicado en Medium el 9 de abril de 2018

Los sistemas que nos inhiben para alcanzar nuestras metas o desarrollar nuestro potencial, diseñados para oprimir a las mujeres para que nunca podamos estar por encima del hombre. Esto es diferente a las demandas anteriores de los movimientos feministas, que deseaban que se abrieran caminos para que las mujeres los siguiesen si así lo deseaban. Queriendo igualdad de oportunidades en lugar de exigir igualdad de resultados.

La idea de que somos víctimas dentro de nuestra propia sociedad es degradante. No me siento como una víctima y no actúo como tal. Pero parece que el victimismo es una insignia colectiva que todas podemos llevar por el simple hecho de ser mujer, y para aquellas que impulsan este movimiento, la llevamos nos guste o no.

Nos despojan de nuestra responsabilidad personal. Sugieren que cada aspecto de nuestras vidas, incluso hasta nuestros propios pensamientos, son el resultado de una cultura construida por los hombres e impuesta a las mujeres. Con este acto, las mujeres son despojadas de su autonomía. Si, como mujer, intentas discutir o estás en desacuerdo con el movimiento, eres una víctima del “pensamiento masculino” que has heredado de nuestra sociedad patriarcal. No puedes ganar; eres una víctima del patriarcado, aceptes o no esa creencia.

El mundo es peligroso y la vida es muy difícil; deberíamos tratar de fortalecer a las mujeres jóvenes y hacerlas participantes resistentes en la vida.

El movimiento feminista moderno prefiere lamentar los males de la vida, en lugar de poder enfrentarse a ellos. La vida es difícil para ambos sexos de diferentes maneras, porque la vida es simplemente difícil. Cuando atribuimos dificultades triviales y francamente estúpidas al “sufrimiento de las mujeres” estamos pintando un cuadro ridículo del mundo. ¿Estamos felices de llamarnos víctimas debido a avances torpes, silbidos, palabras de enfado o por las presunciones anticuadas de un misógino? Hay maldad en el mundo, malevolencia real y esta es la realidad en la que debemos vivir, una realidad a la que este movimiento parece completamente distanciado.

Las feministas lucharon anteriormente para que las mujeres pudiesen tener la libertad de arriesgarse. Lucharon para que las mujeres tuviesen los mismos derechos y responsabilidades. Las mujeres no querían estar entre algodones, querían participar con igualdad en un mundo que sabían que era peligroso. Sabían que eran adversarias formidables y querían la oportunidad de enfrentarse al mundo y a todas sus complejidades. Ellas mantenían su libertad por encima de todo y estaban felices por arriesgar la seguridad para poder hacer uso de ella. Este movimiento moderno está haciendo retroceder esto, buscando que la sociedad vuelva a proteger a las mujeres del mundo. Le estamos quitando a las mujeres la oportunidad de ser valientes ante las penurias y la malevolencia.

Si la promoción del victimismo entre las mujeres continúa, podríamos estar enfrentándonos a algún tipo de distopía huxleyana.

Promover el victimismo entre las mujeres no le sirve de nada a nadie, ni a los hombres que injustamente demonizan ni a las mujeres que erróneamente fuerzan a una legitimación a la ineptitud. Tenemos la responsabilidad individual de resistirnos cuando se nos obliga a formar parte de un colectivo del que no formamos parte. No tengo ningún deseo de ser parte de ningún movimiento que promueva hacerle la vida más sencilla a nadie, porque no es realista. Hombres y mujeres por igual, en el mundo occidental en el que vivimos hoy, estamos disfrutando de algunos de los momentos más maravilloso de nuestra historia. La perspectiva relativa es una herramienta fantástica cuando se nos habla de nuestros propios problemas desde un movimiento, especialmente de uno de esos que nos alejan de la responsabilidad personal.


Liadh Crowley intenta dar sentido a un buen consejo en su bitácora, In Other Words. En Twitter, @LiadhCrowley