Identidad masculina: la isla que ningún hombre quiere visitar

Una breve nota del Dr. John Barry para la Conferencia sobre psicología masculina de 2017

por John Barry

El fenómeno del favoritismo endogrupal y el sesgo exogrupal es una piedra angular de la psicología social. La fuerza de dichos sesgos varía según el grupo, pero está bien establecido que los grupos de mayor estatus invocan más sesgo endogrupal (por ejemplo, Nosek et al, 2002). Los hombres en general (histórica y transculturalmente) tienen un estatus más alto que las mujeres en el ámbito público (política, finanzas, etc.), por lo que uno esperaría que la identidad masculina invoque un alto nivel de sesgo endogrupal. Sin embargo, la investigación muestra que, de manera única en la teoría de la identidad social, la identidad masculina, a diferencia de la identidad femenina, no invoca un sesgo endogrupal significativo (por ejemplo, Richeson y Ambady, 2001).

Los hombres se apoyan entre sí de manera efectiva cuando la identidad se basa en algo más que ser masculino (por ejemplo, equipos de fútbol), pero ¿cómo explicamos el efecto incoherente de la identidad masculina? Hay varias posibilidades. Por ejemplo, podría ser que debido a que el apego infantil ocurre mayoritariamente con las mujeres (madres), esto programa un mayor sesgo hacia las mujeres en la vida posterior (Rudman, 2004). Del mismo modo, podría ser que los hombres estén estereotipadamente más asociados con la violencia y la agresión, por lo tanto, invoquen menos simpatía (Rudman y Goodman, 2004). O podría ser que en un nivel evolutivo, los hombres son vistos como proveedores de protección, no como receptores de protección (Seager et al, 2016).

Esto tiene grandes implicaciones para el bienestar de los hombres. Por ejemplo, aunque los hombres se suicidan tres veces más que las mujeres (ONS, 2015), hay pocos intentos de comprender por qué ni de reducir este problema. Estos temas serán discutidos de manera crítica en nuestro simposio.


Referencias

Nosek, B. A., Banaji, M. R., & Greenwald, A. G. (2002a). Harvesting implicit group attitudes and beliefs from a demonstration Web site.

Group Dynamics: Theory, Research, and Practice, 6, 101–115. http://www.cos.gatech.edu/facultyres/Diversity_Studies/Nosek_HarvestingImplicit.pdf

Richeson, J. A., & Ambady, N. (2001). Who’s in charge? Effects of situational roles on automatic gender bias. Sex Roles, 44, 493–512. http://emerald.tufts.edu/~nambad01/whosincharge.pdf

Rudman, L. A. (2004). Sources of implicit attitudes. Current Directions in Psychological Science, 13, 80–83. https://www.researchgate.net/profile/Laurie_Rudman/publication/254081446_Sources_of_Implicit_Attitudes/links/0a85e5324b75b2db54000000.pdf

Seager, M., Farrell, W. & Barry, J.A. (2016). The Male Gender Empathy Gap: Time for psychology to take action. New Male Studies, 5(2), 6–16. http://www.malepsychology.org.uk/wp-content/uploads/2016/08/article-2-.pdf


El Dr. John Barry es un psicólogo que investiga la psicología masculina