No necesitamos redefinir la masculinidad

La autodeterminación, más que las definiciones impuestas desde afuera, es lo que fomenta el crecimiento psicológico

por Dave DuBay

El bien frente al mal es una dicotomía simplista pero seductora. ¿Es la naturaleza cálida y suave, o es cruel? En un podcast de Future Thinkers, un psicólogo describe el mito pionero de la civilización domando a la naturaleza salvaje y el mito ambientalista de la civilización que destruye a la naturaleza inocente. Ambos son medias verdades, dice, pero si las juntas tienes una imagen más completa.

Cuando somos niños nos enseñan que las niñas se hacen de dulce y picante y de todo lo bonito mientras que los niños están hechos de serpientes y caracoles y de colas de perro. [1] Pero a pesar de una mayor igualdad en el último medio siglo, las creencias detrás de esta canción infantil han cambiado poco.

“Masculinidad tóxica”

El Conformity to Masculine Norms Inventory [Inventario de conformidad con las normas masculinas] tiene algunas descripciones positivas de la masculinidad, pero en su mayoría son descripciones negativas sobre las cosas que los hombres hacen a otras personas. De acuerdo con el Inventario, la masculinidad es sobre la violencia, el dominio, ser un playboy, tener poder sobre las mujeres, el desdén hacia los homosexuales, el control emocional, la autosuficiencia, el afán de ganar, la búsqueda del estatus, hacer el trabajo principal y asumir riesgos.

El Conformity to Feminine Norms Inventory [Inventario de conformidad con las normas femeninas] también describe la feminidad en términos positivos y negativos. Los negativos, sin embargo, son los efectos de la masculinidad en las mujeres y las niñas. La feminidad trata sobre el concepto de una misma como madre, siendo relacional y conectada, silenciosa y dependiente, casada, joven y delgada, ornamental, complaciente, dependiente y deferente hacia los hombres, virginal y sexy.

La preocupación por la masculinidad tóxica ha llegado hasta tal punto que eclipsa cualquier punto positivo sobre la masculinidad. Por ejemplo, un artículo de la Sociedad Británica de Psicología sobre el suicidio afirma que los hombres están presionados a “endosar identidades dominantes — o ‘hegemónicas’—a las identidades de género”. Sin embargo, añaden que hay “algunas pruebas preliminares que sugieren que las puntuaciones más altas (medido por el Inventario de Roles Sexuales de Bem de 1981) están relacionados con una menor ideación suicida”. Sin embargo, el inventario de Sandra Bem se centra principalmente en descripciones positivas de las normas de género. Para la masculinidad esto incluye ser independiente, seguro de sí mismo, dispuesto a tomar una posición, y así sucesivamente.

Una imagen completa de la masculinidad

La sociedad dominante generalmente acepta que muchas cosas — ya sea la religión, el gobierno, las diversas ideologías — no son malas en general, pero pueden llegar a ser dañinas cuando se llevan al extremo. E incluso cuando esto sucede, la mayoría de nosotros nos damos cuenta de que los extremistas están en la periferia y son pequeños en número (aunque todavía muy destructivos). Pero ponemos cuidado al señalar que los actos de terrorismo no deben estigmatizar a los miembros de determinada religión o nacionalidad.

Algunos hombres frecuentemente participan en comportamientos perjudiciales. Aunque tienen gran alcance, no definen la masculinidad. Como comentó el Dr. Martin Seager en una discusión de Facebook con el escritor Rick Belden, no es el género lo que es tóxico, sino que “el género influye en la forma y patrón de dañar a la gente (de ambos sexos)”.

Y el género influye en la forma en que los individuos maduros responden a los retos de la vida. Mi abuelo era un hombre tranquilo. Era un trabajador que obtuvo el respeto incluso de los individuos ricos. Nunca le oí predicar ningún valor. No necesitaba hacerlo. Predicaba con el ejemplo. Mi tío dijo una vez de su hermano mayor: “No le gusta alardear, pero no sabes lo duro que trabajó para mantener a la familia alimentada durante la Depresión. No sé que habríamos hecho sin él”.

Este tipo de masculinidad ha estado siempre con nosotros, y lo sigue estando. Tengo el privilegio de tener un padre que siempre ha sido una roca en la que puedo apoyarme, disponible siempre que lo necesite. Estos hombres, en lugar de los hombres abusivos, son la norma.

En lugar de patologizar la masculinidad, una imagen equilibrada de la masculinidad nos dará una perspectiva más auténtica sobre los hombres. El enfoque académico, sin embargo, está casi totalmente centrado en la masculinidad hegemónica. Algunos académicos incluso piden la abolición de los hombres como categoría social.

Una versión más suavizada de esto es el lamamiento a redefinir la masculinidad. Pero, ¿de quién es esta agenda? Si un patrón externo de masculinidad es problemático, ¿cómo va a resolver esto un patrón externo de competencia de la masculinidad?

Autodeterminación

Reconocer el derecho de cada hombre a desarrollar su potencial como él elija es un mejor enfoque. Sin embargo, Belden señala que la masculinidad saludable se define a menudo por la forma en que los hombres tratan a las mujeres. Él se pregunta si de esto se sigue que una feminidad sana debe ser definida por como las mujeres tratan a hombres. [2] Pero esto supone que la salud emocional de las mujeres trata de priorizar la de los hombres. Belden concluye que haríamos bien en cambiar nuestro pensamiento: una masculinidad sana empieza por lo bien que uno se trata a sí mismo.

Es popular definir a un buen hombre como el hombre que las mujeres quieren que sea. Solíamos pensar que una buena mujer es la mujer que los hombres quieren que sea. Pero hoy en día mucha gente ve esto como sexista. El paradigma en ascenso es la autodeterminación: el derecho de una mujer a ser la mujer que quiere ser independientemente de la agenda de alguien más (siempre y cuando respete la igualdad de derechos de los demás).

Una alternativa a la redefinición de la masculinidad — para reemplazar una definición tradicionalista de la masculinidad por una definición progresista — es la autodeterminación de un hombre para poder ser el hombre que quiere ser (siempre y cuando respete los derechos iguales de los demás).


Dave es trabajador social de Phoenix, Arizona. Él bloguea en The Painted Porch. También está en Twitter, @Dave_DuBay.


Notas

[1] El autor se refiere a esta canción infantil:

What are little boys made of? 
What are little boys made of? 
Frogs and snails, 
And puppy-dogs’ tails; 
That’s what little boys are made of.
What are little girls made of? 
What are little girls made of? 
Sugar and spice, 
And all that’s nice; 
That’s what little girls are made of.
¿De qué están hechos los niños?
¿De qué están hechos los niños?
Ranas y caracoles,
Y colas de perros;
De eso se hacen los niños.
¿De qué están hechas las niñas?
¿De qué están hechas las niñas?
Dulce y picante,
Y todo eso es lindo;
De eso se hacen las niñas.

[2] ¿Qué es una masculinidad saludable?, Rick Belden


Dave DuBay es trabajador social de Phoenix, Arizona. Él bloguea en The Painted Porch. También está en Twitter, @Dave_DuBay.


Fuente: Arc Digital


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