¿Qué es una masculinidad saludable?

Un hombre generalmente tratará a los demás, a largo plazo, tan solo como se trata a sí mismo.

por Rick Belden

‘Empty Suits’, David Jewell

En los últimos años, he visto más tentativas de las que pueda recordar para definir lo que constituye una apropiada y genuína (a menudo se llama “saludable”) hombría y masculinidad. Algunos de estos esfuerzos son claros, fundamentados y útiles. Algunos son bienintencionados pero mal orientados y/o mal informados. Otros parecen estar impulsados principalmente por motivaciones sociopolíticas, y en demasiados casos, por un esfuerzo continuo en demonizar a los hombres, la masculinidad y el poder masculino como inherentemente defectuosos, malignos, malos, equivocados, “tóxicos”, etc. La masculinidad es vista como una fuente de problemas y por lo tanto debe ser restringida, restringida y, si es posible, eliminada, con el correspondiente reciclaje de los hombres para librarlos de su naturaleza innata (por ejemplo, el difundido meme sobre “enseñar a los hombres a no violar”).

Uno de los temas más frecuentes y omnipresentes que he visto sobre este tema suele ser algo como esto:

La masculinidad saludable está definida por la manera en la que un hombre trata a las mujeres.

Esto no podría estar más equivocado.

La masculinidad saludable se define, antes de nada, por la naturaleza de la relación de un hombre consigo mismo. Él debe conocer, comprender y estar de manera consciente en relación permanente y en diálogo con:

  • Sus heridas
  • Su historia
  • Sus necesidades
  • Su ira
  • Su tristeza
  • Su dolor
  • Su alegría
  • Sus fortalezas
  • Sus debilidades
  • Su propósito en la vida
  • Su sombra
  • Su poder

La relación de un hombre con su propio poder es un elemento fundamental en una masculinidad madura y saludable, y esa relación puede ser complicada y difícil para algunos hombres. El aspecto primario del poder masculino puede ser muy intimidante, especialmente para los hombres que pasaron su infancia con hombres que abusaban o evitaban su propio poder. Pero la verdadera hombría no es posible sin la aceptación, la aplicación y el dominio del propio poder, en cualquier forma que sea única y apropiada para el individuo.

Poseer y aplicar el propio poder de una manera madura y saludable lleva consigo la responsabilidad de hacerse cargo de los resultados de hacerlo así, tanto para bien como para mal. También requiere establecer límites sobre lo que está, o no está, dentro del ámbito de la propia responsabilidad. Un hombre debe estar dispuesto a asumir la responsabilidad de sus propias acciones e inacciones, sus propios éxitos y fracasos, sin asumir la responsabilidad de las acciones, inacciones, éxitos y fracasos de los demás, por mucho que se sienta presionado a hacerlo.

Cualquier hombre que se autodefine principalmente en términos de algo externo a sí mismo (otras personas, objetos, trabajo, etc) está metido en un montón de problemas. Un hombre que le da por norma mayor prioridad a a las necesidades de las mujeres que a las propias, va a terminar muy perdido y muy enojado en algún momento de su vida. Luego dirigirá los efectos de su sufrimiento a sí mismo, a los que lo rodean o a ambos.

Un hombre generalmente tratará a los demás, a largo plazo, tan solo como se trata a sí mismo. Un hombre que tiene una sana relación consigo mismo tratará a los demás (mujeres, niños y animales, así como a otros hombres) con el mismo respeto, consideración y comprensión que se permita tener consigo mismo, y todo vendrá de una auténtica abundancia interior y no de la necesidad de impresionar o satisfacer expectativas externas.

Es difícil para mí imaginar a la misma gente que acepta el “La masculinidad saludable está definida por la manera en la que un hombre trata a las mujeres” dándole la vuelta a este enfoque con los géneros y que digan “La femineidad saludable está definida por la manera en la que una mujer trata a los hombres”. La relación sana entre hombres y mujeres no vendrá de la exigencia de que un género (masculino) ponga al otro (femenino) sobre sí mismo. A lo que deberíamos apuntar es hacia la paridad y la coparticipación. Decirle a los niños y a los hombres que la prioridad número uno de sus vidas debe ser las necesidades de las niñas y las mujeres nos lleva a todos en dirección contraria.

El enfoque de “La masculinidad saludable está definida por la manera en la que un hombre trata a las mujeres” dice esencialmente que la identidad masculina sana, apropiada, madura debe ser determinada en función de las mujeres, de acuerdo con normas que sin duda variarán de vez en cuando y de mujer a mujer. Este es un modelo de confusión y frustración tanto para hombres como para mujeres. Las mujeres no pueden definir la masculinidad de los hombres, ni tampoco se debería esperar eso, como tampoco se puede, o no se debería esperar, que los hombres definan la femineidad de las mujeres.

La verdadera fuente de masculinidad saludable está dentro de cada hombre. Lo está esperando en su mente, en su corazón y en su cuerpo. Le habla en sus sueños, sus ensueños y sus fantasías. Los caminos que pueden llevarlo a ella son antiguos y muy transitados por sus ancestros. Es un viaje que se ha realizado incontables veces durante incontables siglos, pero comienza de nuevo con la vida de cada niño recién nacido que aparece en este mundo. Vamos a darle a cada niño y a cada hombre las herramientas, el conocimiento, el estímulo y la libertad de emprender ese viaje a su manera, a su propio ritmo. Esa es la única manera en que la masculinidad saludable se manifieste y se exprese a sí misma realmente en nuestro mundo.


Rick Belden es un respetado explorador y cronista de la psicología y la vida interior de los hombres. Su libro, Iron Man Family Outing: Poems about Transition into a More Conscious Manhood, es ampliamente utilizado en los Estados Unidos e internacionalmente por terapeutas, consejeros y grupos de hombres como una ayuda en la exploración de la psicología masculina y los problemas de los hombres, y como recurso para los hombres que crecieron en sistemas familiares disfuncionales, abusivos o negligentes. Su segundo libro, Scapegoat’s Cross: Poems about Finding and Reclaiming the Lost Man Within, está actualmente en espera de publicación. Vive en Austin, Texas.

Más información, incluyendo extractos de los libros de Rick, está disponible en su sitio web y blog. También puedes encontrarlo en Facebook, Twitter y YouTube.


Fuente: Inside Man