Las 10 leyes de la productividad

Fotografía bajo licencia CC0 vía Unsplash

Cada idea es diferente. Pero cuando se trata de la exitosa ejecución de una idea, los patrones emergen rápidamente. Continúa la lectura para encontrar 10 maneras de amplificar tu productividad.


Puedes pensar que creativos tan diversos como el empresario de internet Jack Dorse, la firma de diseño industrial Studio 7.5 y el novelista japonés de best-sellers Haruki Murakami tienen poco en común. Pero, de hecho, los principios que los guían a realizar sus ideas, y a muchos otros creativos, son increíblemente similares.

Aquí están las 10 leyes de la productividad que hemos observado consistentemente en los ejecutores seriales de ideas.

1. Acaba con la barrera de la duda.

La tendencia hacia la acción es la característica más común que hemos encontrado presente en los cientos de profesionales creativos y empresarios que logramos entrevistar. Mientras preparar adecuadamente el inicio de un proyecto es ciertamente algo valioso, también es fácil perderse uno mismo planeando (y soñando) indefinidamente. Debemos retarnos a tomar las acciones cuanto antes. El minuto en que empiezas a actuar (E.j. construir un prototipo físico, compartir un nuevo concepto con tu comunidad), empiezas a tener una valiosa retroalimentación que ayudará a perfeccionar tu idea original y a seguir adelante con una perspectiva más informada.

2. Empieza poco a poco.

Cuando nuestras ideas aún están en nuestras mentes, tendemos a imaginarlas enormes, conceptos que tocan el cielo. Lo malo de eso es que resulta en una gran barrera para empezar y actuar. Para evitar esta parálisis, recorta tu idea a algo más pequeño, un concepto inmediatamente ejecutable. ¿Puedes probar tu idea aquel festival de toda una semana con una serie de presentaciones más pequeñas? ¿Puedes trabajar el flujo de esa aplicación móvil que piensas haciendo bosquejos en papel? Una vez que hayas probado tu idea en una escala menor tendrás una mucho mejor visión acerca de cómo llevarla al siguiente nivel.

3. Prototipo, prototipo, prototipo.

La prueba y error es una parte esencial en la vida de cualquier creativo. Como Ze Frank dice, usualmente cuando ejecutamos una idea por primera vez, parece que apesta. Lo importante es sintetizar el conocimiento adquirido durante el proceso para mejorar la idea y crear una perfeccionada versión de ella. Los creadores seriales de ideas como Jack Dorsey, Ben Kaufman y Studio7.5 afirman que: El prototipado y la repetición son la clave para transformar una idea normal en un producto revolucionario. En lugar de quedar desalentado por tus “fracasos”, escucha con atención y aprende de ellos. Entonces construye un prototipo. Luego hazlo de nuevo. Pronto encontrarás una mina de oro.

Para evitar la parálisis de las ideas enormes, recorta tu idea a una versión más modesta y posible de realizar inmediatamente.

4. Crea objetivos simples para cada proyecto y revísalos regularmente.

Cuando trabajamos en proyectos profundos, creamos montones de ideas a lo largo del proceso. Esto puede llevarnos a una expansión gradual de las metas del proyecto, o una “corrupción del alcance”. Este perjudicial hábito puede hacernos imposible conquistar alguna meta, cualquiera que sea. El mejor método para evitar esto es escribir una simple declaración resumiendo tu objetivo al inicio del proyecto. (Si tienes colaboradores asegúrate que estén de acuerdo con el objetivo). Y entonces revisa esta meta constantemente. Cuando la “corrupción del alcance” empiece a suceder, te darás cuenta.

5. Trabaja en tus proyectos un poco cada día.

Cuando nos tocan proyectos que requieren serias cantidades de pensamiento creativo (crear un nuevo plan de negocios, escribir una novela, o aprender una nueva habilidad) es increíblemente importante mantener el impulso. Tal como al correr cada día, el ejercicio se hace cada vez más sencillo, lo mismo sucede con tu cerebro. Lo estimulas cada día y ese pensamiento creativo fluye cada vez con más facilidad. Como Jack Cheng argumenta en su increíble blog post, “Thirty Minutes A Day”: “Lo importante no es cuánto haces, sino qué tan a menudo lo haces”.

6. Crea una rutina.

Parte de ser capaz de trabajar en tu proyecto un poco cada día es conseguir el tiempo para hacerlo. Las rutinas pueden parecer aburridas y poco inspiradoras, pero, al contrario, crean un cimiento para la inspiración pura. En su reciente memoria, What I Talk About When I Talk About Running, el afamado autor japonés Haruki Murakami escribe acerca de su rigurosa rutina, despertar a las 5 de la mañana e ir a la cama a las 10 de la noche cada día, la cual es crucial para su desempeño creativo.

7. Divide grandes proyectos a largo plazo en menores etapas o fases.

Para ayudar a lidiar con las expectativas y mantenerse motivado con un emprendimiento que podría durar años, divide cada proyecto en menores etapas que tomen solo unas pocas semanas o un mes para completarse. El doble beneficio de este método es: (1) hacer que el proyecto se sienta más controlable, y (2) el otorgamiento de recompensas incrementales a lo largo del proyecto. Es crucial tomar una pausa periódicamente para reconocer lo que se ha logrado, aún si todavía queda un largo camino por delante.

Cuando se trata de proyectos que requieren una seria cantidad de pensamiento creativo, es increíblemente importante mantener el impulso.

8. Recorta las reuniones innecesarias (Y a sus participantes).

Pocas actividades acaban con la productividad tanto como las reuniones. Si tienes que reunirte (y este tiene que ser un gran si tienes qué), asegúrate de que todos sepan que tiene que ser logrado en dicha reunión. Si hay personas presentes que no pueden ayudar a lograr ese objetivo entonces déjalos ir. La jefa de operaciones de Qwest, Teresa Taylor, recientemente entrevistada por el New York Times, empieza sus reuniones con la pregunta, “¿Todos sabemos por qué estamos aquí?” y luego continúa con “¿Todos tienen que estar aquí?”.

9. Practica decir “no”.

La energía creativa no es infinita. Los creadores de ideas veteranos saben que tienen que conservar su energía y su concentración. Toma al autor Jim Collins por ejemplo. Sus libros Built to Last y Good to Great han vendido millones de copias. Su perspicacia para los negocios y su visión está muy solicitada. Sin embargo, “aunque Collins cobra más de 60,000$ por charla pública, él da menos de 18 de éstas por año.” Más que esa cantidad y Collins no podría tener suficiente tiempo para enfocarse en la investigación y redacción de aquellos best sellers. Cuando estás en modo de ejecución, ten en cuenta que las oportunidades inesperadas también significan distracciones del trabajo pendiente. Decir no es una esencial parte en la ecuación de la productividad.

10. Recuerda que las reglas, aún las reglas de productividad, están hechas para romperse.

¿Dijimos que desarrollamos una rutina? Éste y los otros tips aquí deberían seguirse solo si estás trabajando. Si avanzar se ha vuelto algo imposible con tu actual rutina, intenta algo nuevo. Aún si debas tomar un largo viaje, visitar un museo de arte, caminar alrededor de la cuadra o hablar a un extraño, asegúrate de ocasionalmente romper tu rutina. Acabar con los hábitos ofrece nuevas perspectivas y nos ayuda a aclarar la mente antes de volver a la batalla.


Traducción por Andrés Vargas A.
del artículo original
10 Laws of Productivity”
escrito por
Behance Team para 99U


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