La búsqueda torpe a los 30: El Casting (I Parte)


Si has tenido la sensación de que el chico con el que saliste el pasado fin de semana se parecía más Risto Mejide que a una persona normal, es que te ha sometido a un Casting… ¿Que no lo sabes? Toma nota…


Resulta que se pasan toda la vida haciéndote creer que no es su momento, que ya se pensará en el proyecto en común, que es mejor vivir el día a día y carpe diem y cuando sobrepasan los 30 les entra la prisa. Y resulta que todo aquello que defendían con veintipocos, cuando coincidiste con en él en la vida, retumba en su cabeza: proyecto vital, proyecto vital…

Entonces ÉL arrugaba la cara, pero ahora la estira para abrir los ojos: quizá la madre de sus hijos -porque desengañémonos, no buscan el amor ideal, sino una hembra que puedan fecundar- esté en cualquier esquina. Y es entonces cuando ponen en práctica el casting. Si, si, como lo oyes. EL CASTING.

¿Cuántas veces esa persona que conoces de nuevas te formula más preguntas que besos? En el primer encuentro -que no una cita- te pregunta por aquellas personas por las que tú dejaste a tu última pareja: ¿Qué proyecto tienes de vida? ¿Cuáles son tus objetivos? ¿Cuántos hijos quieres tener? ¿Te gusta el sexo? ¿Con cuánta frecuencia? Luego están las preguntas bizarras, y las bizarrísimas. “¿ Cuál ha sido tu mayor logro?” Y entonces piensas: esto que es, ¿una cita o una entrevista laboral?

Menos mal que la mayoría de esos encuentros acaban en sexo, porque si no, qué martirio y aburrimiento de noche. Aunque aviso: que acabe en sexo ese primer encuentro tampoco es la mejor señal. Darlo casi todo la primera noche deja poco espacio a la sorpresa. Y no es un consejo de abuela, es la triste realidad. Tengo más de un amigo que me lo ha dicho: que una tía no se entregue la primera noche hace que se la vea mas especial, más pulcra, más difícil, mas irresistible. Así que poneros todas el cinturón de castidad la primera noche… Qué leches, haced lo que os apetezca. Que no hemos llegado al siglo XXI para andar con tonterías. Eso sí: haz todo lo que creas que debes hacer teniendo muy presente el no someter tu corazón a torturas y suicidios. Esas cosas se perciben… Desde la primera cita, ya sabes de lo que hablo.

No es enternecedor que te atosigue a preguntas


Quizá tú piensas que es enternecedor que un tío te haga las preguntas que te he escrito antes. Incluso puedas llegar a pensar que el tío va en serio, que ha madurado y que por fin encuentras a alguien que sabe lo que quiere. Y piensas que es un poco sucio hablar del sexo como alivio a esa cita soporífera, donde se buscan más puntos en común que justifiquen un final sexual que agradar con una conversación que alimente el alma.

No te dejes engañar. Y es que solo pertenecen al grupo de los maduros el 5%. El resto, ese 95%, está haciéndote un casting de arriba a abajo. Hoy está quedando contigo, pero ayer quedó con otra y seguramente mañana lo hará con otra. Con cualquiera de las tres intentará llegar a la cama. Hay veces que se encuentra con tres tontas en una semana, y el tío hace un pleno sin quererlo ni beberlo. Entonces pueden suceder dos cosas: que el chaval se hunda en un mar de dudas o que siga la segunda fase del casting.

No sería malo ni de extrañar que el tío caiga en esas dudas si no lo comparte contigo. Si, señores, hay tíos que además de gilipollas son torpes. Y te empiezan con que si además conoce a otra tía que tralaliquetevi. ¿Y entonces qué haces en medio de ese casting? La mayoría de las mujeres piensan lo mismo que en un casting real: si tengo competencia, voy a demostrar que soy la mejor para que me cojan en el programa, y voy a ir a por todas: nada que perder y algo que ganar. Error. Pero error de los buenos, del 404 al menos.

Dos observaciones, pequeña. Si el tío tiene dudas contigo es que no ha sabido ver la luz que brilla en ti.


¿Por qué seguir la siguiente fase del casting? Segunda observación. No tienes nada que ganar. Créeme, no puedes pensar en ganar un amor que desde el principio no fue sincero. No se puede empezar parcheando: al final se vuelve a romper de nuevo. Y si no, ya me lo contarás.

Si logras pasar la segunda fase del casting sin saber si hay otras que opten al caramelo y sin sospechar que es un casting… Bienvenida a esas situaciones raras que todas hemos tenido alguna vez. Pero no te preocupes, porque si llegada a esta etapa todavía no eres consciente que estás dentro de un proceso de pruebas, te vamos a dar más pistas para que lo sepas. Estás siendo parte de un casting si:

- No hace más que plantearte proyectos de futuro sin haber hablado de lo básico: ¿Un cine? ¿Un libro? ¿Una ciudad a compartir?

- Si cada vez que quedáis, te está corrigiendo actitudes o te intenta cambiar. Te somete a ese casting porque tiene una idea determinada de la mujer ideal, y quiere que tu llegues a ese ideal, que por otra parte, es imposible.

- Si está excesivamente efusivo: desconfía de un hombre que te dice en el primer encuentro “te amo”. Solo el 3% de las situaciones puede que sea real. Pero en la mayoría de los que hacen casting, suena poco creíble: ¿Cómo decir un “te amo” si no hay un background? Despierta, con treintaypico no somos tan inocentes como a los 15, en el que cada mirada era eterna, y todo era para siempre.

- Si te pide que conozcas a personas de su círculo cuanto antes y te habla de ellos dándote las claves para que todo vaya bien. Ha tenido tantas parejas que te quiere prevenir para que llegues a ser su mujer ideal.

- Si te hace que asumas roles de pareja cuando ni siquiera habéis forjado la base que hay que forjar.

Si después de esto todavía no sabes que estás dentro de un casting, eres irremediablemente tonta. No pasa nada, porque la mejor manera de detectarlo es haber sido consciente de haberlo pasado alguna vez. Todas somos tontas millones de veces en nuestras vidas, bienvenida al club. Ni eres “diferente a las otras” -porque todas están en ese mismo casting, y seguramente todas ellas, las otras y tú, os dejéis rendir a sus encantos.

Nenas: los castineros (por ponerles un nombre) son personas egocéntricas que nunca han sabido lo que han querido y menos ahora, con 30 y pico años, que se siente lo suficientemente jóvenes como para sufrir las primeras arrugas, empezar a sufrir el síndrome de Peter Pan y estar llenos de mil y una inseguridades más. Quieren taparlas todas ellas con la mujer y madre ideal, porque ellos quieren ser padres. De hecho es la frase que más dicen: “me gustaría ser padre”, “me has despertado la ilusión por ser padre”, “serías la mujer ideal”. Espera que me ría a carcajadas y ahora vuelvo en el siguiente párrafo.

A ver, nena. No te conoce de mucho y te dice que quiere ser el padre de tus hijos.. Solo el 1% de los hombres podría decirlo de una manera sincera. El resto: no es que quieran ser padres porque para ellos tener hijos es fruto del amor entre los dos. No. Aquí interviene el instinto animal, el macho alfa debe perpetuar su especie. Y considera que ya es hora con treinta y pico. Si, así, como lo oyes.

Pero no pasa nada. Si te has visto identificada con alguna de estas experiencias, debes ser consciente de que la mayoría de “castineros” no llegarán a conocer el amor estable y armónico deseable para forjar un proyecto en común, simplemente por no empezar bien desde el principio.


En cuanto a tí, no te preocupes tampoco. Y estate segura que seguramente tú seas de las mejores personas que ha conocido en su vida y que tomará nota para no cagarla en una próxima ocasión.

Si te ha pasado algo de esto la primera vez, piensa que es una experiencia de la que debes aprender. Y lo mejor de todo: no dejes de ser consciente que tú eliges tu destino, y que en tus manos está el confiar en imbéciles, inseguros, egocéntricos y torpes o esperar a que llegue esa persona que sea tu amigo, compañero, amante y pareja ideal, que te quiera como eres y que no necesite hacerte pasar por ningún proceso eliminatorio.

Nota: Este post está realizado bajo supuestos con fórmulas científicas poco demostrables. No intenten hacerlo en casa. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Que escupa estas letras no quiere decir que no ame a los hombres… Chicos, sois la salsa de la vida! Con chile, pero salsa al fin y al cabo!