Tocarte hasta el iris.

Son tus demonios la locura de los míos,
arremolinándose con fría tortura,
haciendo arder mi anhelo,
mi lascivia hacia ti.
Más que solo tocar tu piel,
quemar tus huesos,
besar tu alma,
ser veneno recorriendo tus venas.
Más que todo eso solo quiero inhalar tu aire,
el mismo aire que te rodea,
que te envuelve y roza tu piel.
Ser tangente en tu espalda,
ser constante de tu mente,
ser sudor y saliva en ti,
perfume de tu piel.
Tocarte hasta el iris,
recorrer tu sombra y ensombrecer tu tez,
ver cómo la oscuridad llena tu mirada,
y tus instintos se apoderan de ti.
Más que todo eso,
que marques mi piel,
que marques mi trascendencia y mi andar errático.
Leerte en braille a plenitud,
partiendo de los lunares de tu cuello y hombros,
hasta la longitud de tus largas y blancas piernas.
Olvídate del espacio
y te pierdas tu en mí y yo en ti,
moldearte en mis manos y una vez más,
hacer arte, contigo, con mis manos en tu piel,
ésta vez…