Historia rapidita de la monogamia

A pesar de su intento por vivir y mantenerse dentro de la cotidianidad de los seres humanos, la monogamia ha conseguido instaurarse en, apenas, unos cuantos individuos que luchan en contra de su propia naturaleza y se abstienen de besar a más de un par de labios por un largo periodo de tiempo. Y es que, aunque antes la poligamia se consideraba una actividad propia de los hombres, hoy en día las mujeres resultan ser bastante partícipes de este acto.

Y en realidad no hay nada de que sorprenderse o escandalizarse, pues la poligamia es tan natural como el hecho de respirar, bueno, no es que se practique tan seguido, pero digamos que la monogamia fungió como una especie de epidemia que se logró expandir por todo el mundo durante los últimos siglos.


El dinero, siempre el maldito dinero

Todo comenzó con la propiedad privada, y es que, podemos compartir a la pareja, pero las tierras ¡jamás!, es por eso que el hombre fuerte, de piel oscura y pelo lacio, se vio en la necesidad de estar seguro de que aquel niñito de rizos de oro era suyo, con el fin de que lo que le pertenecía fuera quedando, año con año, en manos de aquellos por los que corría su sangre.

Así, al no existir la, hoy en día tan valorada, prueba de paternidad, el hombre tuvo que sacarse de la manga eso de la monogamia y su práctica legal a través del matrimonio, de tal manera que ya podían estar seguros (o eso creían) de que su futuro heredero era sangre de su sangre.

El dinero mueve al mundo y fue por esto que los matrimonios eran vistos como un valioso negocio a través del cual se podía ganar o perder mucho. Se aplicaba el dime cuánto tienes y te diré cuánto te quiero.


Y llegaron los caballeros

Posteriormente a través del tiempo, que todo lo cura, y con la llegada del amor cortés, la educación sentimental cambió y las relaciones empezaron a rondar dentro de la poesía, la literatura, la complicidad, el secreto, el romance y la pasión; el hombre pasó de ser entonces de un hombre de negocios a todo un caballero en busca de su amada al pie de su ventana, a recitarle cada palabra de amor que saliera de su corazón, o de algún poema, hasta que ella dijera “acepto”. Esto se concibió como una experiencia tan sofisticada y enriquecedora que hoy en día, la idea de firmar aquella acta de matrimonio con el verdadero amor sigue presente.

Así, la poligamia se convirtió en una falta imperdonable, en sus inicios porque ya se había firmado un contrato y con el paso del tiempo porque ya se había entregado el corazón, lo que lo convierte, hasta nuestros días, en un tema de discusión ya que el amor nos vuelve locos y por muy open mind que uno sea, ¿a quién le gusta que le anden pedaleando la bicicleta?