La culpa es de uno

La culpa es de uno cuando se enamora dice Benedetti. De uno por esa prisa en encender todos los cerillos y quemarnos de una vez. La culpa por hacer lo que hacemos o la culpa de no hacer. Por gritarlo, por callarlo, por pelearlo o por dejarlo ir. La culpa es de uno por pensarlo de más, por desearlo y no ser exactos. No llegar a tiempo, porque a veces se llega un minuto antes o un minuto después. No se llega. La culpa es de uno porque a pesar de lo ya vivido le seguimos apostando a quien ni siquiera hemos conocido.