Lo ridículo del adiós

Lo curioso del ‘adiós’ es lo ridículo de su alcance, pueden existir miles de cosas antes de él y aún así, con su sola aparición, acaba con todo. Con una historia de amor, una familia, una vida.

Liliana realmente no creía que aquellas cinco letras juntas fueran tan poderosas. ¿Cómo era posible que no volviera a mirar aquel entrecejo fruncirse cada que él intentaba entender algo?; ¿era verdad que aquellos brazos no iban a envolverla nunca más en ese abrazo que siempre la aliviaba de la realidad?; ¿su lengua jamás volvería a tocar su piel provocándole el placer más grande que había experimentado en la vida?

No podía ser cierto, pensaba Liliana, Daniel era más que ese amante trasnochador, era su mejor amigo y los amigos nunca dicen adiós, al menos no así, dejándola con una inmensa fuga de lágrimas que parecía imposible de frenar y unas ganas locas de rayar su coche si se lo llegaba a topar.

Eran los mejores compañeros de películas, su mejor crítico de arte, el terapeuta que evitaba que ella y su madre terminaran matándose. ¿Cómo era posible que de ahora en adelante tuvieran que vivir bajo una especie de orden de restricción? No más salidas, no más mensajería telefónica que dura todo el día y por supuesto, no más acercamientos de menos de un metro de distancia.

A ese que le explicaba como si se tratase de la más complicada de las teorías el porqué de su adiós; a ese que vio desnudo tantas veces; a quien tocaba como si fuera su propio cuerpo; a quien vio llorar, enojarse, roncar, enfermar, fracasar, triunfar; a ese al que conocía más inclusive que a ella misma; ese que sabía más de ella que de si mismo; el hombre que sentado frente a ella la miraba sereno y serio como nunca antes, como si estuviera cerrando un informe de gobierno, asustado y tranquilo de por fin poder irse.

Liliana no atinó a otra cosa más que a reírse a carcajadas, no pudo decir palabra, Daniel salió tan pronto pudo accionar y la risa de Liliana aumentó en un lamento hilarante, de verdad que era ridícula la idea de no volver a verlo.