Transformación

Leo, todo el tiempo, un montón de cosas, sin cesar. Leo, busco, y busco más.

Busco textos, frases, citas, libros, cualquier cosa que me traiga las palabras que a mi no me sale decir, o sentir o pensar. O sí, todo eso me sale pero no está ordenado.

Soy un solo caos, y un solo ruido y solo trato de buscar por todos los medios (y cuando digo todos los medios digo todos los medios porque ya no se que más leer ni hacer ni experimentar) la manera de bajar esto al sentimiento, a la emoción, a la paz. Trato -básicamente- de ordenarme.

Sin éxito, claro está. Si no, no estaría acá, tratando de callar algo de todo este ruido que me ensordece hace meses.

Los astros, la energía, mi cuerpo y los hechos, todo grita cambios, partidas, oportunidades, transformación.

Y yo no se qué papel juego en este proceso.

Yo no soy autora ni siquiera secundaria de todo lo que está sucediendo y me está atravesando. Yo no tomo decisiones. Yo no participo en casi nada de lo que me sucede hace meses. Creo que me limito a respirar y a transitar.

Por momentos, en algunos pocos momentos, sí siento que tomo control. Que sé lo que estoy haciendo y que sé a dónde voy, o quiero ir.

Pero mentira. No sé nada. No tengo ni la mas perra idea de a dónde voy, ni a dónde quiero ir, ni cómo, ni nada.

De lo único que tengo certeza es del inquietante nudo en la garganta que me acompaña como un collar invisible hace meses. A veces, afloja un poco. Debe ser consecuencia de los kilos de menos que trajo todo esto. Pero salvo por pequeños alivios, es cómo si el sosiego me estuviera vedado hace meses.

En mi cabeza lo entiendo todo, y lo entiendo perfectamente, yo me diría lo mismo, yo me aconsejaría lo mismo. Sólo no logro bajarlo a la emoción, no logro sentirlo en el cuerpo. No logro que este bendito proceso de ya no se qué, muestre nada.

Todo el tiempo estoy cuestionándome si ya aprendí algo. Si ya capitalicé algo de todo lo que se supone que trae tanto dolor, tanto silencio y tanta angustia. Todo el tiempo me encuentro preguntándome dónde está la lección, o si esto es lo que la gente llama ser fuerte.

¿Qué mierda es ser fuerte? ¿No tirarte abajo de un camión? ¿No dejarte estar hasta que te consuman los gusanos? ¿No caer en todos los vicios y salidas autodestructivas? ¿Eso es?

No, tiene que ser algo más.

Pero no estoy segura que sea levantarme todos los días, bañarme, vestirme y alistarme lo mejor posible, hacer mi trabajo, ver a mi familia, a mis amigos, y tratar de sonreír sin que se note el nudo en la garganta.

Posta, ¿es eso? Me parece una mierda si ser fuerte es eso.

Yo quiero ver la parte donde ser fuerte garpa.

Yo quiero ver la parte donde ser fuerte es ser mejor, estar mejor, sentirse mejor.

Pero no. Por ahora, esta bendita transformación, no me trajo sosiego, ni lecciones, ni nada de todo lo que, en última instancia, creía que tenía de encantador eso de resucitar de las cenizas.

La puta madre.