La verdadera vocación

El equipo de Trás el Telón en su primera obra, “Los Mundos de Enzo”

Quizás muchos se pasen la vida buscando aquellos que les hace sentirse verdaderamente realizados. Es cierto que, aún cuando somos demasiado jóvenes, nos presionan para que comencemos a tomar una dirección en la vida. Para que empecemos a volcar nuestros esfuerzos, nuestro interés en algo concreto. Esto causa más de una desmotivación, desazón, pues muchos no tenemos claro qué camino escoger. La vida lleva su ritmo, y cada uno se marca el suyo propio. Sin imposiciones, o ese es el ideal, claro. Es cierto que algunos tardamos más de lo que se espera, otro rápidamente nos damos cuenta de qué es lo que queremos que ocupe nuestra vida. Con todo y con eso, siempre procuramos trabajar por alcanzar ese objetivo, dejando muchas aspiraciones en el camino, todo sea dicho.

Malditos sueño prefabricados, malditas concepciones sociales. No todos tenemos una vocación que, como la sombra de Peter Pan, nos acompaña en nuestro camino. A veces hay que mirar realmente dentro para encontrar el significado que le queremos dar a nuestra vida. De acuerdo, no voy a mentir. Puedo considerarme una de aquellas afortunadas personas que, relativamente pronto, supieron cuál debería ser su camino en la vida para ser feliz. Aunque es cierto que mi mundo no está cien por cien definitivo y, por lo tanto, no es excluyente, siempre he tenido claro que el mundo de la farándula es lo mío. Bueno, sin los estereotipos, los excesos, la farsa, el espectáculo barato y la droga. Espera, ¿todo eso no son estereotipos, puros y duros? En fin, a lo que iba. No, no me gusta la farándula. Me gusta el cine y el teatro. En absolutamente todos sus formas. Me gusta estar detrás de la cámara y frente a ella. Me gusta estar sobre el escenario, bajo la luz de los focos, o tras el telón.

Encontré mi verdadera vocación. El problema es que mi ambición me da miedo. Aspiro a cosas verdaderamente difíciles y mi nivel de exigencia es muy alto. Pero gracias a la vida he encontrado algo que me hace realmente feliz y suple un sinfín de necesidades, tanto emocionales como profesionales. Pero es más, ¿quién me diría a mi qué podría ayudar a otras personas con aquello que me hace sentir llena? Esa es la grandeza de Tras el Telón. Una compañía de teatro solidaria que destina toda su recaudación a fines solidarios. Bien, antes de comenzar mi disertación, con un objetivo plenamente afectivo (sí, lo confieso, quiero que caigáis rendidos a esta joven compañía), voy a explicaros, a grandes rasgos cómo funciona. La compañía prepara una obra original que conlleva más de un año de preparación. En septiembre de 2015 comenzaron los ensayos de su próxima obra, cuyo estreno se estima en octubre de 2016. Con un horario que, progresivamente, va aumentando sus horas, los voluntario dedican su tiempo libre a preparar esta producción. Llega un punto en el que tu vida social se reduce al grupo de personas que comparten contigo este tiempo, creedme.

De sábados por la mañana pasamos a fines de semanas completos. Pero, cuidado, que se trata de obras musicales. Así que cantando se lleva mejor. O no. Miento, porque no “se lleva”, no es una carga. Es un privilegio y un orgullo. Saber que estas ayudando a miles de personas con un trabajo que te encanta es lo más gratificante de todo. Porque cuando empleas tu tiempo en tu pasión rodeada de gente a la que quieres, gente que irremediablemente se convierte en tu familia, sí que se lleva bien. Y es que no es solo un grupo de teatro, con el tiempo hemos creado un grupo de personas que se quieren como algo más que compañeros. Todo por un fin social.

Por eso te invito a que nos conozcas. Somos Tras el Telón y el próximo octubre estrenaremos en el colegio Claret de Avenido de América nuestra segunda obra. Un musical con canciones originales. Una historia sin duda curiosa, apta para niños y adultos. Reunir a la familia y los amigos para acudir al teatro y además colaborar con una causa digna, ¿acaso hay algo mejor? Puedes seguirnos en nuestras redes sociales para conocer las sorpresas que tenemos preparadas. Nosotros seguiremos trabajando para hacer del teatro nuestra verdadera vocación.

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