La radio y la ciudad (o el barrio)

Como en “Historia de dos ciudades” de Dickens hoy se viven momentos cruciales y a veces completamente distintos en muchos lugares… La diferencia estriba en que esas historias no se producen sólo en ciudades diferentes sino que, muchas veces, ocurren en la misma ciudad: La ciudad de la periferia y la ciudad del centro, la de los barrios de nueva creación y la del barrio de toda la vida -los cascos históricos en muchos casos especialmente si pensamos en ciudades de Castilla y León-, la ciudad de los centros comerciales y la del comercio de proximidad del barrio… El desarrollo urbanístico, la evolución del comercio, los cambios en la forma de relacionarnos y, sobre todo, la crisis económica de los últimos años están convirtiendo a la ciudad -ese espacio de convivencia y desarrollo vital- en un lugar a veces demasiado complejo, a veces incluso hostil, muchas veces contradictorio… Un espacio sobre el que pensamos muy poco juntos, sobre el que decidimos a veces sin miradas largas y en el que no siempre sabemos interactuar bien los diferentes actores: ciudadanos, políticos, técnicos, empresarios, asociaciones, medios…

Si se trata de hablar sobre el papel que puede jugar la comunicación en la transformación de una ciudad, yo elijo la radio local y las nuevas formas de audio empaquetado que se están desarrollando de forma imparable. Porque la radio, la buena radio local, puede ser el mejor altavoz de una ciudad, de un barrio, de una asociación vecinal, de un centro comercial abierto o cerrado, incluso un amplificador más del comercio online… Puede ser una renovada plaza pública llena de intereses comunes. Si hay un medio de comunicación que siga siendo un lugar de encuentro, incluso a pesar de las redes sociales, ese es la radio. Lugar de encuentro, de palabra en diálogo, de voces, de temas, de agendas públicas y privadas, de acuerdos y desencuentros, de alegrías compartidas y dramas expuestos. La radio de proximidad tiene mucho futuro, incluso aunque la industria radiofónica no crea en ella. Porque la proximidad es un término mucho más amplío y flexible que lo local, un término no circunscrito sólo a la idea tradicional de cobertura sobre un territorio. En una radio próxima no importa tanto el área de influencia como lo que ocurre dentro de ella y cómo nos afectan las cosas, incluso las que suceden muy lejos físicamente de nosotros. Toda radio debería tener mucho de eso.

Creo en el valor de la radio –del audio en sentido amplio- como dinamizador y catalizador de la vida en la ciudad y lo creo por varios motivos actualizados.

Los motivos

Motivo número 1: El neuromarketing ratifica el poder del audio. Su demostrada influencia en la toma de decisiones y la relación directa con todas las funciones cerebrales lo convierten en un vehículo de eficacia publicitaria, en un boca a boca facilitador. Hay estudios que demuestran que la impresión de lo escuchado dura más en el tiempo que la imagen. No siempre las palabras se las lleva el viento…

Motivo número 2: Si David Remmick, director de The New Yorker, confía en que el podcast semanal que presenta le sirva para animar a los jóvenes de 20 años a hacerse lectores de The New Yorker… ¡como para no creer! Asegura Remmick que en USA los jóvenes se informan cada vez más a través de podcast. “Tengo dos hijos de 23 y 26 y la cultura que tienen y aquello de lo que hablan procede en buena medida de lo que escuchan en los podcast en el coche”, aseguraba en una entrevista reciente. Para tomar nota.

Motivo número 3: En 2021 la radio local en EEUU ingresará más publicidad que los periódicos por el impacto de las emisiones online. Los podcast, audio empaquetado para consumo bajo demanda, de NPR la gran cadena pública y local americana se sitúan como los más escuchados. La confluencia radio- internet es imparable. La confianza que en otros países están depositando en un formato nuevo es también un elemento para anotar. ¿Por qué no empezamos aquí a producir, comercializar e invertir en podcast ad-hoc a nuestros intereses sociales, comerciales, educativos…? La radio local tiene que ser proactiva.

Motivo número 4: En 2016 las ventas de audiolibros crecieron un 20,7% en España, en EEUU un 31,1%, más que el e-book y el papel. Según la Asociación de Editoriales de Audio, los audiolibros están en expansión porque son un formato que se puede escuchar en el coche y porque permite la multitarea: Como la radio de toda la vida. Para el dueño de Storytel, la llamada Netflix de los audiolibros, el audio digital, el soporte podcast y la espectacular venta de auriculares indican que el audio va a ser una inversión segura.

Se imaginan a una librería local, o al gremio de libreros de Valladolid, coproduciendo un podcast de animación a la lectura con Onda Cero, por ejemplo. O una colección de audiocuentos para niños en formato podcast sólo disponible en la web de la radio y de la empresa coproductora. Hay futuro en la coproducción de contenidos y también a nivel local.

Motivo número 5: El fenómeno de las radios comunitarias en todo el mundo demuestra que allí donde una comunidad necesita elementos dinamizadores o vertebradores está la radio: La radio como medio para el desarrollo, para la cohesión social, la acción participativa, la búsqueda del bien común y el progreso. Esas radios no tienen fines lucrativos, pero sería bueno recuperar sus objetivos para trazar entre todos, por ejemplo, una marca ciudad. De alguna manera es lo que están haciendo los proyectos de medios hiperlocales que se están desarrollando por todo el mundo. Uno de ellos acaba de iniciar recorrido en Salamanca, al abrigo de la asociación de vecinos del Barrio del Oeste. Una radio, sólo en podcast, “una emisora con identidad propia que cuenta la vida en el barrio y también aspectos de la ciudad a la que pertenece”: Radio Oeste. En los últimos años este barrio del centro de Salamanca ha pasado de ser un barrio gris, que apenas nadie visitaba y que ahora “no serás nadie si no los visitas”, según un reciente reportaje publicado en El País. Su lema, “haciendo barrio, haciendo ciudad”, lo aplicaron de manera inmediata a su proyecto radiofónico: “Haciendo radio, haciendo barrio”. Suena bien, ¿verdad?

Monumento a la radio en una calle del Barrio del Oeste

Motivo número 6: El concepto de radio local hoy ya no es sólo lo que se emite por vía hertziana en un determinado territorio, también es lo que se emite por la red, lo que se distribuye desde un punto geolocalizado pero con vocación global y posibilidades de consumo más allá del público objetivo. La radio local extra está por despegar. Y quien dé los primeros pasos marcará camino frente a la tendencia de la industria radiofónica que en los últimos años ha dejado casi sin aire a la radio de proximidad. Esta nueva radio más proactiva, que navega de la antena a la red, puede activar la calle como nadie, puede servir de soporte de interlocución, de punto de escucha, de punto de encuentro, puede debatir los temas de la política municipal con los ciudadanos más allá de la política, puede estrechar lazos entre empresarios y consumidores… Para ello es imprescindible que crea en sí misma y que quiera ser mejor de lo que hoy es. La radio local hoy también puede -y debe- ser asincrónica.

El reto

Para hacer buena radio local o podcast con capacidad de penetración se necesitan fundamentalmente tres cosas: mirada larga, creatividad y recursos humanos. Para que los anunciantes y los ciudadanos pongan sus recursos y su tiempo en la radio a la radio local hay que darle una vuelta. No podemos seguir haciendo la radio de los 80 ahora, no podemos seguir produciendo ni comercializando la radio igual, como tampoco el pequeño comercio puede seguir basándose en un modelo de negocio y en un sistema de ventas de hace dos o tres décadas. Los medios locales y la comunicación en una ciudad como Valladolid, como Salamanca, requieren producciones propias de calidad, con posibilidades de especialización, apuesta por la cultura local, las singularidades propias de su contexto industrial y social y la calle. La radio local tiene que recuperar la calle y convertirse en un evento participativo con los ciudadanos. Reciclarse o morir. Dean Baquet, director de The New York Times, reconocía hace unos días en una entrevista que desde la llegada de Trump al gobierno de EEUU tienen más lectores que en toda su historia, porque la gente quiere saber, estar informada, pero no por cualquier medio; y que además por primera vez tienen más ingresos por suscriptores que por anunciantes. Al mismo tiempo han duplicado la plantilla de periodistas. Nada menos que 1.300. No son cifras comparables con nuestros medios locales y regionales, pero lo que sí es extensible es que para hacer comunicación valiosa, para que los ciudadanos y las empresas consideren a las radios, la prensa o la televisión de “lectura o escucha obligada” hay que tener un nivel alto. Y convertirse en imprescindibles. Y eso no se hace sin los mejores profesionales.

Miguel Delibes termina “El príncipe Destronado” con este diálogo:

.- ¿Qué quería el niño, señora?

.- Mi mano- dijo Mamá

.- ¿Su mano?

.- Tenía miedo

.- ¡Ah!

La Domi relajó la expresión y en sus ojos brilló una chispa de ternura:

.- A saber qué tendrá la mano de una madre- dijo

Cercanía, proximidad, contacto, calor humano, protección… De todo eso tiene mucho la mano de una madre y también de imprescindible, de compañera. Atributos que en buena medida tiene también la radio. Piensen en ella cuando quieran llegar directamente al oído de la gente y colocarse en el centro de sus pensamientos.

P.D: En la radio de proximidad no tienen que sonar sólo las voces de alcaldes, presidentes de diputación o consejeros; Como en la red tampoco deben “triunfar” sólo los gatitos. Hay que saber mirar la ciudad, el pueblo, el barrio, el valle con gafas de aumento, hay que saber escuchar con oído fino.

(Artículo escrito a partir de mi intervención en una mesa redonda sobre el papel de la comunicación organizada por AtresmediaRadio y la Confederación Vallisoletana de Empresarios de Valladolid, 18 de mayo de 2017)