Practicando 10 años tae kwon do PARTE 2

Cabe destacar que aparte de ir 3 veces entre semana a la clase, los sábados teníamos que ir para correr en un parque que se encontraba muy cerca del “gimnasio”, o en veces, como había un cerro, lo escalábamos todos (eramos en total como 20 personas así que nos cuidábamos entre todos), ya llegando a la cima, había unas pistas o escaladas donde realizábamos nuestros ejercicios. Sí, era algo cansado ir 4 veces a la semana pero mi mamá nos obligaba así que teníamos que ir a la fuerza.Oh, algo que casi olvido, en un tiempo también el profesor nos llevó a nadar, cabe destacar que yo no sabía y de hecho nunca aprendí, pero hacía el intento. Aún así me sentía bien ya que nos llevaban de comer :P.

Ahora sí, continuando con la PARTE 1, cuando terminé mi examen de cinta roji-negra pasó el tiempo, cumplí los 15 años y por fin me entregaron mi cinta (estaba grabado mi nombre en español y coreano) y decía el nivel que tenía, es decir; nivel 1 -en la cinta negra hay 10 niveles (a parte de los 13 ya mencionados), pero nadie ha llegado al décimo ya que por ejemplo, para avanzar al nivel 3 debes esperar 3 años para realizar el examen, para el nivel 5, 5 años, y así-.

Siento que cuando por fin obtuve la cinta negra, empecé a encontrarle sentido al deporte, a alegrarme cuando lo realizaba, porque a parte de ser una buena forma de cuidarme me ayudaba a desquitarme por así decirlo, con el costal, ya que en ese momento de mi vida era muy enojona.

Pasó un tiempo y realice el examen para el segundo nivel (de nuevo era examen teórico y práctico), que igualmente consistía en realizar tu forma, hacer tu secuencia para romper tablas (creo que era un mínimo de 10)-había veces en las que no las rompías a la primera así que eso te bajaba puntos-, hacer el combate, etc. Me agradó en verdad este examen ya que recuerdo que obtuve una muy buena calificación, y el profesor (profesor de mi profesor) me felicitó por mi esfuerzo y dedicación, así que yo me sentía feliz por haberme superado.

Sin embargo, no todo era felicidad, ya que un tiempo después tuve que dejarlo, pues me metí a trabajar, entré a la preparatoria (que me quedaba a 2 horas) por tal, no me daba tiempo.

A pesar de todo, me siento muy agradecida del poder haber experimentado esta arte, de haberla practicado 10, casi 11 años de mi vida, que me ayudó a ver el deporte con amor, con dedicación, algo fundamental en tu vida. Y así como mi madre y profesor me lo pudieron dar, yo quisiera que más y más gente se diera la oportunidad de practicar el tae kwon do, y ver lo valioso que es, apreciarlo de una manera diferente, como arte. Ya que también conocí muchas personas que en ese momento fueron muy especiales para mí.

¡VALE LA PENA PRACTICARLO!