Té de Manzanilla y el amor después del amor

En conversaciones digitales sobre el amor y el apego con una de mis amigas esparcidas por el mundo, he descubierto una gran realidad descripta en una frase que ella misma pronunció y que resumo de la siguiente forma: “Las mujeres en el feminismo hemos ganado mucho pero con la sensación de que nos hemos quedado muy solas”

En muchas mujeres, lamentablemente, existe una sensación de que a veces, cuando las cosas no funcionan con los hombres, es porque no los dejamos ser “hombres”. Porque nos hemos encargado tanto de nosotras mismas, que hasta los hemos ahuyentado y al final nos cargamos la relación. (Por mi culpa, por mi gran culpa) ☺

Mujeres empoderadas, abrazadas a la vida con pasión, traspasando fronteras y sorteando uno a uno los obstáculos profesionales y personales que, en muchos contextos, sólo por el hecho de ser mujer, se acrecientan o se vuelven más difíciles de superar. Y así, sin embargo, nos hemos encargado de brillar, de ser, de alcanzar, incluso cuando eso signifique que todavía tenemos que disculparnos por no ser como se supone que deberíamos ser, sólo como estrategia para que nos dejen continuar con lo nuestro.

¿Tenemos las culpa de brillar de más? En absoluto. Cada quien es dueño de su propio brillo, cada quien se ocupa de su propio desarrollo y estima. El amor, la relación de pareja, incluso de amistades, es un bálsamo de dulzura y contención que puede hacerte la vida más fácil o entretenida, pero en absoluto una garantía de ello, ni mucho menos la manera de escapar de uno mismo para ser dos.

Las personas necesitamos poder estar a solas con la única persona que nos conoce, nos entiende y nos perdona. Nosotras mismas. Pero también y fundamentalmente necesitamos a otras personas. En el caso de las mujeres, aunque seamos fuertes, empoderadas y muy independientes, necesitamos de nuestro aquelarre, nuestras amigas, o las mujeres de nuestra vida.

Es verdad que en la búsqueda de soluciones reparadoras para nuestros estados mentales, en ocasiones eufóricos, otras desolados, preferimos muchas veces replegarnos en nuestros cuartos, nuestra intimidad, sin sospechar siquiera que allí fuera otras mujeres tienen el potencial de poder ayudarte, sacarte, incluso confesar que también están solas, temerosas o con ganas de huir.

La empatía, esa capacidad de poder ponerse en lugar del otro, y desde esa capacidad, lograr el encuentro, la comprensión y el diálogo, es una habilidad que no se enseña en las escuelas. Pero por suerte, es una habilidad que se desarrolla, siempre que exista el ánimo de abrir el corazón a las personas, pensando en dar antes que recibir. Tenemos que aprender a ser más empáticas entre nosotras mismas, a abandonar la mala imagen de que no somos amigas, sino enemigas, que no cooperamos, sino competimos. Ser una mujer empoderada tiene su precio, es cierto, pagamos un alto costo siendo rebeldes, pero es gratificante poder vivirlo y sentirlo de ese modo.

El amor después del amor

Mi amiga me relató la experiencia que vivió en “el amor después del amor”. Su ex le había traído de regalo de despedida un té de manzanilla. Abrió la caja de las sorpresas y también encontró otros presentes, ninguno en relación a ella, ni simbólicamente descriptivo de un pasado juntos, de agradecimiento por los años, ni en palabras, ni en gestos, ni en regalos. Un té de manzanilla como diciendo: que te sea leve, que te cures pronto y que te calmes. A partir de ahora seremos amigos.

¿Seremos amigos? Eso es lo que te crees tú. Habrá pensado mi amiga.

Cuando hubo dejado atrás todo lo que ya no le pertenecía, cuando limpió a fuerza de lágrimas y llanto profundo un tiempo lleno de deudas y dolor, cuando al fin, los ojos no necesitaron gafas porque podía entender y observar su nueva vida que es grandiosa, con los ojos del alma y la mente claras, se levantó, fue hasta la cocina, puso la pava a calentar, y al rato se encontraba tan feliz y oronda tumbada en su reposera del jardín, ordenador en mano para llamarme y reírnos juntas, y al lado, por supuesto, una gran taza de su té de manzanillas.


Originally published at www.conversacionesdigitales.com on April 16, 2014.