LAS VOCES DE BABEL.
¿Puedes oírlas? Mientras unas susurran tu nombre, otras gritan insultos, y otras más argumentan razones. Por todas partes se escuchan, y su intensidad aumenta conforme tratas de avanzar.
Con cada paso, el estruendo se hace casi insoportable. Por más que intentas, no puedes ignorarlas.
Las voces dentro y alrededor de ti compiten por tu atención, tratan de intimidarte, engañarte, desviarte, retrasarte, y si es posible, detenerte. ¿Por qué? Bueno, la culpa es tuya.
Es tu culpa, porque decidiste ser diferente, y eso es un crimen contra los que quieren que todo se mantenga igual, los eternos enamorados del status-quo. Tú eres el responsable, porque decidiste seguir una Voz que con firmeza te llamó a salir de lo que conocías y aventurarte hacia lo desconocido.
Lo desconocido es amenazante para los que se han fosilizado en sus zonas de comodidad. Como al principio de los tiempos, muchos deciden dejar de moverse y asentarse en un lugar para construir su “torre de Babel” que les dé seguridad.
“caminar por fe implica tomar riesgos”
Por el contrario, caminar por fe implica tomar riesgos, asiéndonos firmemente de Dios, y siempre implica abandonar algo. Renunciar a nuestra seguridad temporal es un elemento del llamado de Dios. Y cuando los que viven cómodamente en sus apartamentos allá en Babel te ven saliendo a lo desconocido, comienzan a asustarse y a vociferar cualquier cosa que logre convencerte de quedarte con ellos.
Faraón le dijo a Moisés que los israelitas nunca saldrían de Egipto.
A David le dijeron que no podría vencer a Goliat.
La multitud le dijo al ciego Bartimeo que se callara y no molestara a Jesús.
Pedro le dijo a Jesús que no fuera a Jerusalén para evitar la cruz.
(Aquí puedes completar la lista con las voces que te han hablado a ti.)
¿Quieres el secreto para callar las voces?
No hay forma de hacerlo, y me alegra que sea así. Porque la multitud de voces enfurecidas y los coros de argumentos para que te quedes inmóvil, son muchas veces, la mejor forma de confirmar que vas en dirección correcta.
Lo que resta es seguir adelante, aprendiendo a enfocarnos en la Voz que calma las tormentas y nos guía a mejores destinos.