Cuando vas al cine y te desvelan la mitad de los plot twists.


(Esta entrada puede contener spoilers de la película, abstente de leerla si no has visto Regresión).
Ayer fui al cine a ver Regresión. En mi pueblo ya no hay cine, así que tengo que ir a otro, con las molestias que eso supone (además conduje yo); pero que conste que no me quejo porque el cine me encanta. Como en el cine en ningún sitio, al menos para ver películas.
Cogí mis nachos con queso y mis palomitas y me senté en mi butaca dispuesta a disfrutar de lo nuevo de Amenábar. A mi izquierda estaba sentada mi hermana y a mi derecha una señora desconocida. No me gusta sentarme junto a desconocidos, me resulta muy incómodo, pero por esta vez hice la excepción. Y me arrepiento mucho de haberla hecho.
Empieza la película. Todo normal hasta que sale Emma Watson, y entonces la señora de mi lado suelta un “mírala, es la Hermione” bien alto. No, señora, no. No es la Hermione, es una actriz. Los comentarios en voz alta me molestan bastante, sobre todo si son en un sitio público como es un cine, pero de momento me callo porque tengo un mínimo de educación. Lo dejo pasar, aunque no debería haberlo hecho.
El argumento avanza. Llega la escena de la cabina telefónica, en la que alguien supuestamente desconocido llama al inspector Bruce Kenner (interpretado por Ethan Hawke). Es una escena creada para generar un mínimo de tensión durante unos segundos en los que nos preguntamos quién está llamando al detective por las noches. Pero entonces, la ya molesta señora, comenta (en voz alta, como siempre): “seguro que la que está llamando es la chica”. Segundos después, reflejada en el cristal, sale Angela, el personaje de Emma Watson. Efectivamente, señora, pero podría haberse ahorrado el comentario.
No mucho después, y sin venir muy a cuento, la señora sigue soltando perlitas: “seguro que todo es una invención de la chica”. Y así es como nos desvela el plot twist gordo de la película. No es que yo no me lo esperara, que sí lo hacía, pero quería que lo que ya suponía me lo confirmara la propia película y no una señora molesta e inoportuna que no sabe callarse.
Para los menos puestos en el tema, un plot twist es un giro de guión, una vuelta de tuerca que suele tener como finalidad sorprender al espectador (o lector, o jugador) en una obra de ficción. En una película de intriga y tensión como es esta, la vuelta de tuerca es un elemento bastante importante de la narrativa. Pero allí había una señora que nos arruinó esa “sorpresa”. Entonces fue cuando no pude callarme y la callé yo a ella. La señora, disgustada, me puso cara de vinagre, pero al menos cerró la boca durante lo que quedaba de película, que ya no era mucho.
Existe algo llamado pacto de ficción. El pacto de ficción implica que, cuando somos receptores de una obra de ficción (película, serie, videojuego, novela, etc.), aceptamos como “verdadero” eso que se nos muestra. Por poner un ejemplo, todos sabemos que es imposible atravesar un cristal rompiéndolo sin hacerse ni un solo rasguño, pero cuando eso sale en una película de acción no lo cuestionamos porque estamos aceptando ese pacto de ficción. El problema viene cuando hay personas que no saben aceptar el pacto de ficción, y os aseguro que, por desgracia, son muchas. Estas personas son las que comentan cada dos por tres durante una película cosas como “eso es imposible” o “venga ya, cómo va a hacer eso y seguir vivo”. Me parece bien que estas personas hagan esto en sus casas, pero es muy molesto si lo hacen en una sala de cine, como hacía ayer esta señora, porque no sólo se limitó a desvelarnos los plot twists, sino que encima hacía comentarios innecesarios cada dos por tres. Y yo me pregunto, ¿tan necesario es hablar durante una película que no te puedes guardar lo que piensas para ti? Podría haber disfrutado el doble del filme si no hubiera sido por esa señora oportuna, la verdad.
Y ahora, hablando de la película, tengo que decir que me pareció muy buena. Es un buen thriller psicológico, pero lo que más me gustó fue lo siguiente: el poder de la sugestión y cómo puede crear el caos algo que no existe y que sólo está en nuestra mente. A veces el subconsciente puede absorber cosas que conscientemente no nos damos cuenta de que están en nuestra cabeza; y no sólo eso, porque la sugestión puede llevarnos a creer como ciertas cosas que hemos inventado.
Es una pena que por culpa de una señora no la haya podido disfrutar todo lo que debería haberla disfrutado. La próxima vez espero que se quede en su casa antes de arruinarle las películas a la gente, señora.