Marzo, 2016 — Cuatro

Soy de las despeinadas, de las sensibles, de las que cierran los ojos cuando los tienen que abrir.

Es muy posible que ahogue mis silencios en papel, pero lo hacen muchos más,

Muchas más, es decir, de las que sienten todo, que por miedo de sonar a desesperadas o de locas, pues, vagan por ahí soñando que las entiendan.

Pero hay algo muy bonito dentro de esa honestidad, algo deslumbrante

cuando consigues entender que hay más.

Y te mienten si te dicen que es todo una ilusión de mujeres locas,

Se les hace tan malditamente fácil ponerle nombres a aquello que no conocen,

me cansa, me repugna, me idiotiza la idiotez, me ensordecen las palabras vacías,

adjetivos tan cortos para un mundo tan vasto,

un diccionario que no le queda a tanta mujer.

Porque hay belleza en la perdición, capaz, aunque solo te ensordeces a ti misma con los recuerdos que intentes olvidar,

o las palabras que ahogas por no decir,

o las cartas que escribes para quemar.

Es tan fácil perderte dentro de ti. Es tan fácil el miedo que consume.

Vivir con la certeza de que por allá, si tan solo pudieses cruzar,

hay más. Siempre

más.

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