Directos al desastre: “¿Formación? Pero, ¿para qué la querrá ese? Que se deje de tonterías y se ponga a trabajar”

Esa es la respuesta de muchos dirigentes cuando hablan de formación para sus empleados. Más acentuada cuando más abajo está el empleado en la pirámide. “Que se deje de tonterías y se ponga a trabajar”. Para muchos, la formación es fuente de problemas. Cuanto más formada está una persona, más difícil es convencerla de que haga lo que tú quieras sin discutir. Y claro, lo más sencillo es que no esté formada.

Sí, la formación es importante

A cualquier nivel, en cualquier momento y a cualquier persona en la empresa.

La formación exige

Exige porque tus empleados sabrán más y será más difícil para ti “iluminarlos” con tu conocimiento. Si quieres seguir haciéndolo, tendrás que formarte tú mismo y, claro, eso cuesta y precisa tiempo. Así que mejor que seas tú el que lo sabe todo y los demás obedezcan, que es más sencillo.

Directos al desastre

Una persona no puede saberlo todo, en todo momento y a lo largo del tiempo. La época de los Leonardos da Vinci acabó hace tiempo cuando el conocimiento creció tanto que ni con varias decenas de vidas sería posible abarcar una mínima parte del cuerpo del saber.

Hay que reconocerlo. Es duro, pero es la vida.

Y si el dueño/jefe/amo no puede saber de todo y sus empleados tampoco reciben la formación necesaria, no vaya a ser que aprendan y les entren ganas de exigir, el camino más usual que tomará la empresa es el del desastre supino.

Hay solución

Y sencilla: formación. Para todos, todo el tiempo, a lo largo del tiempo. Cuanto más formado esté tu personal más difícil será gobernarlo porque exigirán explicaciones de tus decisiones, las pondrán en duda, las criticarán y propondrán sus propias medidas. Sí. Es más difícil, hay que esforzarse más y formarse a diario, como tus propios empleados.

¿Os imagináis una empresa donde hasta el último empleado esté al tanto de lo último que el mercado ofrece, de las últimas técnicas de venta, de compra o de fabricación? ¿Siempre? ¿Hoy, el mes que viene y dentro de 10 años? Imbatibles.

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