La Incertidumbre.

En ocasiones me pregunto que es lo que yace a la distancia de este lugar ahora cubierto por la inmundicia de lo cotidiano. La plenitud de esta duda me tiene exacerbado en su totalidad y rebusco entre los escondites en dónde mis pensamientos buscan solitud, incluso de mí mismo; y entre mas rasgo las grietas pareciera como si se alejaran indicando que no es el momento, que no voy a entender nada de lo que de cualquier forma no entiendo.

El silencio de la pieza me abraza como una aurora mientras mi mente se vacía de todo pensamiento y es entonces que me dejo ir. Los párpados se cierran en lapsos cada vez más prolongados y paulatinamente anuncian la victoria de ésta languidez acumulada, dando lugar a un estado incompleto de lucidez, ensimismado en un trance abrumador de calma eterna; y a la deriva, los pensamientos vienen apareciendo ordenadamente, suavizando así, un lapso en espiral descendente que por el momento es inminente.

Duermo; creando el puerto de todas las noches para que la mañana arroje el ancla y puedan comenzar las incertidumbres del resto de mi vida, ojalá.