Departamento del Meta: laboratorio donde la participación ciudadana encaminó al territorio a la prosperidad, convivencia y desarrollo sostenible

Las comunidades en el departamento del Meta (centro de Colombia) son protagonistas de su destino hacia el desarrollo sostenible, la prosperidad y la inclusión. Las y los metenses están construyendo su propio futuro: la participación ciudadana es la base de todas las decisiones y evidencia que, para hacer realidad los sueños, se necesitan muchas manos.

Con obras públicas comunitarias, trabajo colaborativo para solucionar conflictos a través del diálogo democrático, la creación de oportunidades económicas basadas en su riqueza ambiental, y la construcción de paz y respeto a la diversidad desde iniciativas juveniles, la ciudadanía del Meta demuestra la imparable capacidad transformadora de la ciudadanía que participa.

Ciudadanía que pone sus manos a la obra

Vecinos de tres veredas del municipio de Mesetas pusieron sus manos a la obra para gestionar, administrar y ejecutar recursos que les aseguraron dos escenarios deportivos y un próximo centro comunal.

“Hasta hace algunos años, las comunidades teníamos difícil gestionar y manejar recursos para desarrollar proyectos en nuestros territorios. Grupos al margen de la ley nos prohibían a los líderes comunales pedir obras. Desde el Acuerdo de Paz, logramos revivir nuestra Junta de Acción Comunal, poner en regla su documentación, gestionar recursos y aprender a manejarlos. Así logramos, con Manos a la Obra para la Paz, construir placas deportivas en dos veredas y estamos a punto de iniciar la construcción de nuestra propia caseta comunal”, describió Onaiber Urrea Pineda, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Buenavista de Mesetas.
Las ciudadanía en Mesetas puso sus manos a la obra para construir infraestructuras comunitarias.

Manos a la Obra para la Paz es una iniciativa que empodera a poblaciones rurales, previamente afectadas por el conflicto armado y con altos índices de pobreza multidimensional, para que gestionen y coordinen la construcción de pequeñas obras de infraestructura comunitaria. El proyecto es liderado por la Agencia de Renovación del Territorio (ART), la Alta Consejería para el Posconflicto, con el financiamiento del Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para el Posconflicto -MPTF-, y el apoyo técnico del PNUD. En Mesetas, el programa ha finalizado dos canchas deportivas en las veredas Alto Cafre y Nueva Esperanza, y la instalación de un parque infantil en la vereda La Guajira.

“En Buenavista somos 36 familias muy activas en participación comunal. Estamos próximos a iniciar la construcción de la caseta comunitaria gracias a Manos a la Obra para la Paz. Llevamos años soñando con este centro de reuniones en nuestra vereda porque -antes- los actores ilegales ni nos dejaban pensar en reunirnos. Este nuevo momento nos permite reorganizarnos como actores que construyen su propio desarrollo social: tenemos capacidad para manejar bien los recursos, aplicarlos en beneficio de lo que realmente necesitamos y los hacemos rendir”, añadió Onaiber.

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En la vereda Alto Cafre de Mesetas, la juventud participó en los acabados de su cancha deportiva.

Manos a la Obra para la Paz fortalece las capacidades de las organizaciones comunales para asegurar la gestión efectiva, eficiente y transparente de sus proyectos. Las comunidades se apropian de sus obras de infraestructura y las construyen fomentando empleo local: cada obra termina aportando a la consecución de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) como el 1: Fin de la Pobreza; ODS8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico; ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura; y ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles.

Construcción de parques infantiles con Manos a la Obra para la Paz en Mesetas.

Convivencia y seguridad con ciudadanía participativa

Las comunidades sacan mayor provecho de sus obras de infraestructura, y comparten en escenarios comunitarios bajo ambientes de convivencia y paz, cuando tienen la tranquilidad de vivir en espacios seguros y con garantía de los bienes y servicios que proveen las instituciones del Estado.

En el Meta ha prosperado con éxito otra iniciativa apoyada por el PNUD que fortalece el trabajo colaborativo entre el Estado y la comunidad, para solucionar las conflictividades a través del diálogo.

Los Sistemas Locales de Justicia, estrategia del Ministerio de Justicia y la Alta Consejería para el Posconflicto que cuenta con financiamiento del MPTF, han sido apropiados en los municipios de Puerto Concordia, Puerto Lleras, Lejanías y Puerto Gaitán, con tal interés que en dichas alcaldías han consolidado el programa como política pública de acceso a la justicia a través de acuerdos o decretos municipales.

La ciudadanía en Puerto Concordia, Puerto Lleras, Lejanías y Puerto Gaitán -Meta- trabajan con las autoridades administrativas y de justicia para consolidar los Sistemas Locales de Justicia.

En cada municipio, de acuerdo con sus necesidades sobre todo en sectores rurales, los Sistemas Locales de Justicia congregan a autoridades de la administración, judiciales y de la sociedad civil (comunales, étnicas y religiosas) para formular rutas que den atención y solución a las conflictividades que más aquejen a sus pobladores.

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En Puerto Concordia, por ejemplo, ha resultado ejemplar una ruta de atención a conflictos por chismes. Las Juntas de Acción Comunal del municipio crearon comités conciliadores que, a través de capacitaciones, cuentan hoy con herramientas para dar trámite y solución a problemas de convivencia entre vecinos por causa de riñas, injuria y calumnia.

Liderazgos comunales y autoridades indígenas protagonizan construcción participativa de rutas de atención de Sistemas Locales de Justicia en Puerto Concordia.
“Desde que implementamos nuestro Sistema Local de Justicia fortalecimos una herramienta de justicia local que es la comunitaria: los liderazgos rurales, por ejemplo, pueden ayudar a solucionar y conciliar las problemáticas locales, y así descongestionamos la Inspección de Policía. La convivencia mejora porque se agilizan las soluciones a conflictos en las comunidades” expresó el secretario de Gobierno de Puerto Concordia, Edilberto Rincón.

Las rutas de atención son construidas colaborativamente con la ciudadanía. Los y las lideresas comunales están en capacidad de resolver conflictos menores de convivencia, o -cuando la complejidad es mayor- tienen la facultad de remitir a la autoridad competente y hacer seguimiento a su solución. En Puerto Concordia, por ejemplo, hay otra ruta para la atención a casos de abuso sexual a menores de edad en la comunidad indígena JIW.

En brigadas de atención móviles, las comunidades rurales reciben atención de las instituciones del Estado para transformar y dar atención a sus principales conflictividades. Esto fomenta un diálogo más cercano y participativo entre gobiernos y personas.

“De los resguardos La Sal y Maexiput participaron autoridades indígenas en la construcción del Sistema Local de Justicia denunciando que personas ajenas a su etnia se aprovechaban de la ingenuidad de algunos indígenas y llegaban a abusar de sus niñas y niños. Con la ruta, la comunidad indígena ya sabe cómo denunciar, o incluso cómo actuar con la justicia de su jurisdicción, para evitar daños en su niñez. Ya hay personas judicializadas por esto”, añadió el secretario.

“Con el Sistema Local de Justicia se rompieron barreras de acceso a la justicia en las comunidades alejadas del casco urbano. Vamos a promover jueces de paz y fortalecer comités de conciliación, porque la ciudadanía es nuestra mejor aliada para fortalecer la convivencia”, concluyó el funcionario al tiempo de describir que el programa contribuye a alcanzar sociedades en Paz, con Justicia e Instituciones Sólidas, en línea con lo planteado por el ODS 16 de la Agenda 2030.

La atención y transformación de las conflictividades fluye y arroja resultados efectivos en las comunidades. Una democracia sólida es aquella que garantiza el acceso a la justicia para todas las personas.

Guardianes del territorio, promotores de desarrollo sostenible

El Meta ha servido como ejemplo en la construcción de comunidades de paz, donde la infraestructura comunitaria aflora y la riqueza territorial inspira oportunidades. Los retos para el desarrollo sostenible van de la mano con la protección del ambiente y su aprovechamiento para la prosperidad.

El inicio del posconflicto, y su reto por la reincorporación, alentó la creación del programa Ambientes para la Paz y su implementación en Mesetas, Uribe y La Macarena -Meta-. Con financiamiento del gobierno de Noruega, implementación del Ministerio de Ambiente, Fucepaz, el Consejo Noruego de Refugiados y el PNUD, el proyecto ayuda a comunidades y excombatientes de las FARC a trabajar conjuntamente en el diseño e implementación de proyectos productivos sostenibles con prioridad ambiental, con protección del territorio, prevención de la deforestación y fortalecimiento del espíritu comunitario.

La riqueza ecoturística del Meta abre oportunidades para la prosperidad y desarrollo sostenible de comunidades locales.

Durante más de 6 meses organizaciones comunitarias y población en proceso de reincorporación construyeron una visión compartida de su territorio. Esta visión fue la base para el diseño de las iniciativas ambientales que hoy están en desarrollo.

“En Mesetas desarrollamos un proyecto muy ambicioso que consta de una ruta turística bien estructurada. Llevamos más un año en formación, fortalecimiento de capacidades del personal y vinculación participativa de comunidades”, describe Luz Marina quien fue miembro de las FARC y hoy -aprovechando el conocimiento que adquirió sobre el terreno- sueña con ser operadora del corredor de Turismo de Naturaleza Mesetas, Duda, Guayabero.

El corredor de Turismo de Naturaleza que están formalizando en Mesetas tiene 7 rutas que incluyen paseos rurales, actividades deportivas en ecosistemas locales y acciones de memoria histórica y reconciliación al promover el trabajo colaborativo entre excombatientes y las organizaciones comunitarias, “Con las comunidades diseñamos de manera conjunta la ruta y acciones que debemos implementar. Luego, expertos del PNUD y del Gobierno la recorrieron y perfeccionaron. Deseamos que con la ruta nos hagamos responsables ecológicamente y prevengamos cualquier daño por contaminación de turistas”, advirtió.

La ruta turística que Ambientes para la Paz está desarrollando en el Meta, liderada por comunidades locales y población en reincorporación.

Esta iniciativa además promueve la transformación de los territorios y fomenta la reconciliación con el medio ambiente con un enfoque de paz duradera a través del empoderamiento ciudadano.

“Ambientes para la Paz nos da herramientas para proteger el bosque, para hacer monitoreo y resguardar nuestros recursos” añadió José Garzón, líder social de ASCAL-G.

Decidir entre todos sobre el futuro del territorio y los bosques es una tarea retadora, pero en Mesetas lo conseguieron, y hoy comunidades y excombatientes reescriben su historia y mejoran su vida conservando los bosques.


Juventud que promovió un ‘cambio de chip’ en respeto a la diversidad

Con 26 años de edad, Hania Ardila ha liderado más escenarios de participación ciudadana juvenil que cualquier otra persona del Meta. Su esfuerzo ha promovido el cambio de prácticas de convivencia hacia poblaciones víctimas y LGBT.

Hania Ardila, lideresa juvenil, LGBT, de paz y Derechos Humanos del Meta.

Apenas terminaba la escuela, Hania descubría su potencial por la oratoria y una motivación personal; reivindicar los derechos de personas como ella: mujeres, víctimas del conflicto y LGBT. “El liderazgo nato afloró: descubrí que participar era la manera de hablar por quienes no pueden hablar, de expresar y reclamar las necesidades de quienes no tienen voz”, expuso.

Hace nueve años comenzó a organizar a la juventud de su municipio natal, San Martín, que quisiera participar en defensa de población LGBT para unificar voces por el reconocimiento de sus derechos. Los arraigos conservadores, en su opinión, son una oportunidad para el diálogo y la transformación: una sociedad donde todas y todos quepan por igual.

Juventudes del Meta que decidieron fortalecer sus capacidades para ser agentes de transformación territorial.

“Desde entonces hemos promovido la evolución de la inclusión en San Martín. Con trabajo intenso, y siempre con base en el respeto, hemos logrado espacios de reconocimiento y aprecio dentro de la comunidad. Una muestra indiscutible de este ‘cambio de chip’ fue que el pasado 20 de julio -conmemoración de la Independencia de Colombia- la Alcaldía Municipal nos invitó a participar en la marcha con nuestras banderas. En ningún otro lugar del país se había dado algo similar: en las calles, la comunidad acogió nuestra marcha muy bien, con mucho respeto”, cuenta entusiasmada.

En un desfile del 20 de julio, que conmemora la Independencia de Colombia, en San Martín se invitó a la Organización LGBT a participar en la marcha, por primera vez.

La Organización LGBT fue catapulta y motivación para las siguientes apuestas de participación de Hania. “Me impulsé a defender los derechos humanos. Entré luego a presidir la Plataforma de Juventudes del Municipio, represento la Plataforma de Juventudes de la Subregión Ariari, también represento a juventudes en la Mesa Departamental de Derechos Humanos, la Comisión de Pedagogía, Convivencia y Cultura Ciudadana; y en Comisión de Concentración de Juventudes. Hago parte de la Plataforma LGBT del Meta y de la Mesa Departamental de Juventudes. Soy además la representante de juventudes en el Consejo de Paz de la Mesa de Reconciliación y Convivencia del Meta”, enuncia Hania.

Desde estos escenarios de liderazgo juvenil, también ha participado con el PNUD en el intercambio de experiencias de pedagogía para la paz de todo el país y reflexiones sobre la Resolución 2250 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que reconoce a los y las jóvenes como actores activos en los procesos de consolidación de paz y resolución de los conflictos.

De esta manera, la Agenda 2030 pone el foco en la ciudadanía como protagonista del desarrollo sostenible y la construcción de paz estable. El ODS 16 promueve sociedades pacíficas e inclusivas, y acoge como aliados y aliadas en definición de políticas públicas más eficaces a la sociedad civil participativa. Con el fortalecimiento de capacidades a diferentes organizaciones -facilitado por el PNUD, incluidas las organizaciones juveniles como la que lidera Hania en el Meta- las nuevas generaciones adquieren capacidades para aportar en la formulación de políticas públicas enfocadas a la protección y restablecimiento de derechos, el desarrollo sostenible y la inclusión que no deje a nadie atrás.

Formación en educación sexual con enfoque diferencial en las escuelas (izq.) y manifestaciones cívicas, la juventud de San Martín se convierte en defensora de la agenda del desarrollo humano.

“Desde el Consejo Departamental de Paz estamos trabajando por lograr el reconocimiento de las juventudes: cómo la paz y sus beneficios deben alcanzar a nuestra población, sobre todo quienes han sido víctimas del conflicto en el departamento. También lidero un proyecto de educación sexual con enfoque diferencial desde la escuela, para promover valores de respeto a la diversidad”, concluyó Hania recientemente reconocida por la Gobernación del Meta como una de las 15 principales lideresas sociales de juventud, por proyectos que construyen paz y generan cambio en favor de las nuevas generaciones.