El renacer comunal de los Montes de María

El Carmen de Bolívar (Bolívar) << La violencia había marchitado la acción comunal en la región. Ahora regresa y se fortalece.>>
“Cuando la violencia nos arrastró a los sanjuaneros, y sin saber dónde buscar ayuda, supimos que sólo podíamos confiar en nuestras familias y vecinos; en la comunidad -también víctima- para salvaguardar nuestra vida. Nos organizamos en AsoBrisas, el primer escenario comunal creado para defendernos. Luego la ampliamos a una Junta de Acción Comunal de la vereda. Nos dimos cuenta de que la acción comunal era el mejor refugio: nos abrazamos, exorcizamos juntos el dolor, lo dibujamos y cantamos para reconstruirnos y sanar” narra Rafael Posso, sobreviviente de la masacre de Las Brisas y actual dirigente comunal de San Juan Nepomuceno (departamento de Bolívar).

Rafael nunca olvida el día más oscuro que jamás ha visto, pero sus recuerdos ya no expiran rabia. Vivía en la vereda Las Brisas, a unos 40 minutos del casco urbano de San Juan Nepomuceno. El lugar fue epicentro de una masacre el 11 de marzo del año 2000, en la que paramilitares (del entonces grupo Autodefensas Unidas de Colombia) torturaron y asesinaron a 12 campesinos, incluyendo a tres familiares suyos. El hecho provocó el desplazamiento de los sobrevivientes, incluyendo a Rafael. Pasaron 9 años para asimilar la tragedia, recuperar las fuerzas y decidir volver a casa.

Rafael Posso, líder comunal de la región de los Montes de María.

AsoBrisas fue la primera manifestación de organización comunal de los sobrevivientes de la vereda Las Brisas. Encontraron en la acción colectiva comunitaria un método no sólo para reconstruir su territorio, en abandono, sino para cicatrizar. “Al final, quienes hemos sido víctimas somos una sola familia. Hicimos que toda la comunidad participara, desde el más chico hasta el más viejo. Descubrimos en nuestra cultura un antídoto al dolor: en los Montes de María vivimos pueblos con tradición de oralidad, canciones, poesía y dibujos. En nuestro caso, nos preparamos para asistir a las versiones libres de Justicia y Paz contando nuestro dolor a través de canciones y dibujos. Reclamamos a los victimarios la verdad sobre las torturas, y yo dibujaba esas verdades. Hicimos resistencia y resiliencia a través del arte”, sostiene Rafael al describir una de las experiencias más impactantes de activación comunal en Colombia.

Participación de líderes y lideresas comunales rurales en San Juan Nepomuceno (21 y 22 de mayo de 2018)

Rafael Posso participó en el Taller de Fortalecimiento a Organizaciones Comunales en San Juan Nepomuceno, organizado por el Ministerio del Interior y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Colombia. Junto con el taller en El Carmen de Bolívar, las jornadas de fortalecimiento de capacidades descubrieron fascinantes historias de resiliencia, acción colectiva y organización comunal en los Montes de María.

Los dibujos de reparación y verdad colectiva, realizados por Rafael Posso, son estremecedores. Refieren el paso a paso del horror de la masacre, retratando con sus trazos lo que no tiene nombre.

“Comencé con tres dibujos de mi historia y me di cuenta del beneficio que hacía. Nos salvó el arte y la acción comunal. Nos permitió exigir medidas de satisfacción como el quiosco de la memoria, que hoy es una de nuestras sedes para reconstrucción de tejido social y para definir cómo reconstruimos a Las Brisas”, añade.
Dibujos hechos por Rafael Posso en su proceso de reparación, memoria y verdad, sobre la Masacre de Las Brisas.

Rafael Posso y otros 35 líderes y lideresas comunales rurales asistieron a dos jornadas de fortalecimiento a Organizaciones Comunales en San Juan Nepomuceno. Un grupo similar, de más de 40 participantes, pero en su mayoría urbanos, se animó a participar en el taller realizado en El Carmen de Bolívar.

El objetivo de la pedagogía es entregar herramientas prácticas a las organizaciones comunales para que formulen proyectos en beneficio comunitario de alto impacto, fortalezcan su incidencia ante las autoridades administrativas municipales, adquieran habilidades para gestionar recursos y revitalicen la acción comunal como transformadora de territorio.

Plaza principal de San Juan Nepomuceno (Bolívar)

La organización social más antigua de Colombia

La organización comunal es la organización social más antigua que en Colombia ha promovido desarrollo territorial a través de la democracia participativa. Desde 1958, en significativa parte de los municipios del país se ha fomentado la creación de estas instancias en las que grupos de vecinos deciden organizarse para liderar e impulsar procesos de transformación en sus barrios y veredas.

San Juan Nepomuceno (Bolívar)

En la actualidad, Colombia cuenta con 62.553 Juntas de Acción Comunal, de las cuáles el 58% representan a comunidades rurales, según cifras del Ministerio del Interior. En dichas organizaciones participan más de 6.4 millones de colombianas y colombianos con afiliación.

“A partir de los 14 años, cualquier ciudadana o ciudadano pueden afiliarse a las Juntas de Acción Comunal. Sin embargo, en la actualidad hay menor representatividad de mujeres y jóvenes. Menos del 5% de quienes conforman las Juntas de Acción Comunal son menores de 28 años. Ampliar esta participación es indispensable porque entre más afiliaciones, más legitimidad y fortaleza adquiere la estructura comunal”, sostuvo Mario Ruiz, profesional especializado del área de Gobernabilidad Democrática del PNUD.
Taller de Fortalecimiento a Organizaciones Comunales en El Carmen de Bolívar (23 y 24 de mayo de 2018)

La participación de mujeres lideresas se ha incrementado, pero aún falta mucho por avanzar. Durante los talleres en El Carmen de Bolívar sobresalió Nayibis Mercado, una mujer también víctima quien preside la Junta de Acción Comunal del Barrio Los Ángeles, un sector que sirvió hace casi dos décadas como refugio para desplazados de la violencia, y hoy es una comunidad que poco a poco recompone su tejido social.

“En el 2000 perdí a muchos amigos y me tocó salir desplazada con mi familia. Me preguntaba ¿por qué a mí, si no hice nada? Esa lucha que siguió por la supervivencia y por comenzar de ceros fue la principal motivación para ser comunal. Al llegar a Los Ángeles encontré a muchas personas en mi misma situación. Nos unimos, nos hicimos compañía en el dolor y decidimos que, si encontrábamos nuestras potencialidades y entendíamos que seguíamos vivos, podíamos salir adelante. Sacamos fuerzas para formalizar nuestro nuevo hogar en Los Ángeles: hicimos ferias agroalimentarias y proyectos productivos, lideramos procesos de restitución de tierras, formación política, prevención y protección de nuestras familias, recién gestionamos la Casa Comunal y estamos en la lucha por tener acueducto y alcantarillado de calidad”, dijo Nayibis.

La lideresa asegura estar en resistencia comunal porque ha sido varias veces amenazadas por su activismo. En 2012, mientras aspiraba dirigir la Asociación Comunal de El Carmen de Bolívar, fue amedrentada y tuvo que huir hacia Cartagena. Dice que las presiones aún persisten y pide seguridad.

“Aunque me han amenazado jamás he pensado bajar la guardia. Al contrario, debo llenarme de valor. Soy de las mujeres que tiene liderazgo, capacidad para conciliar y construir mensajes positivos. Creo que la paz no se consigue en un momentico. Estoy dispuesta a trabajar por esa paz que necesitamos, que dure para siempre”, concluyó.

Del miedo a la incidencia y desarrollo

Los Talleres de Fortalecimiento a Organizaciones Comunales se están realizando en 30 municipios de Colombia, cubriendo la totalidad de regiones del país. Uno de los objetivos es enseñar a las y los líderes sobre formulación de proyectos con los que las Juntas de Acción Comunal puedan beneficiar a sus comunidades. Las 60 mejores propuestas que surjan de este recorrido nacional recibirán apoyo financiero para su implementación.

Pobladores de El Carmen de Bolívar.

Esta es una oportunidad novedosa para líderes históricos de la acción comunal de los Montes de María como Francisco Osorio, presidente de la Junta de la Vereda Roble de San Juan Nepomuceno, quien heredó de sus padres la motivación por el trabajo comunitario.

“En los años 60, cuando llegaron las acciones comunales a San Juan, mis padres lideraron la formación de las primeras juntas rurales. Desde niño me interesé en esta actividad y lo hago desde el fomento de la cultura, rescatando varias tradiciones como teatro comunitario, música, oralidad. Nos enfocamos en trabajar esto con niños que iban a ser reclutados o familias víctimas”, expuso Francisco quien -a partir de este taller- planteará un proyecto de turismo comunitario y desarrollo apícola para su vereda.
Francisco Osorio

La organización y acción comunal en los Montes de María ha demostrado ser ejemplo de incidencia, resistencia y resiliencia desde las bases de la sociedad civil. En San Juan Nepomuceno ha servido como ruta para renacer tras la violencia. Para El Carmen de Bolívar es una actividad tan arraigada que, según Asocomunales del municipio, un gran porcentaje de la población del municipio está afiliado a alguna de las 103 Juntas de Acción Comunal vigentes. Estos talleres de fortalecimiento ofrecen a las comunidades empoderamiento y capacidades para reinventarse tras el conflicto. Para la región ha resultado ser una herramienta de fortalecimiento y renacer que transforma vidas, historias y territorios.