La pescadora de sueños del Río Yurumanguí

María Helena Arroyo en una de sus faenas de pesca en el Río Yurumanguí.

María Elena Arroyo tardó casi dos horas en lancha por el mar picado para llegar a Buenventura. Ella vive en el Río Yurumanguí, uno de los ríos que nacen en la cuenca pacífica de Los Farallones y que históricamente ha sido el hogar de las comunidades negras del Pacífico vallecaucano. La cuenca del Yurumanguí es amplia y está rodeada de manglares que se unen formando tuneles bajo los que pasa la lancha.

“Vea hoy he corrido como nadie, fui a Buenaventura a la reunión con la Universidad Javeriana, de ahí me vine pa`ca pa Barranco y me fui trayendo a este muchacho para que nos arreglara la energía, porque estábamos sin planta, entonces deja de funcionar el cuarto frío y pues así no nos funciona el centro de acopio, que está muy bonito ¿si lo vio?…
La felicidad de atrapar la comida.

Ella no pierde su energía nunca, ni siquiera cuando en el 2001 varias familias salieron de la vereda El Firme huyendo de la violencia de los paramilitares que torturaron a toda la comunidad. El miedo se regó como el polen por entre la selva y fecundó pánico en las personas que viven en el Río, que ya venían soportando la falta de acceso a servicios básicos y la escasez de trabajo y comida.

La vereda El Firme desapareció de la geografía y muchas personas de Barranco, Veneral, Primavera, San Antonio y Encanto terminaron desplazándose.

“Hablo de los desplazados me entiende. Porque mi sueño, le digo a usted, mi gran sueño, como María Elena, es que algún día ese yurumangueño que se fue de aquí, no sé si por miedo, por falta de oportunidades, por escasez, vea que acá puede volver y puede vivir dignamente. Porque yo estoy segura que en la ciudad nosotros los negros, los pescadores, no vivimos bien”.
Los manglares de las orillas del río Yurumanguí cerca donde se encuentra con el mar Pacífico.

María Elena es una de las líderes de la organización Yurupez, de la que hacen parte muchos de las y los pescadores deplazados.

“Aquí en Yurumanguí la gente es verraca carajo”, afirma mientras se le empañan los ojos; con su cara sonriente responde a mi pregunta ¿Y si es tan difícil todo, qué la motiva a seguir?- “¿Qué qué me motiva a seguir? ¡Ay miiija! si yo por mi Yurumanguí hago lo que sea”.

La Asociación de Pescadores Yurupez nació hace tres años como una forma de promover que la gente se quedara en el Yurumaguí. La pesca tradicional en estas comunidades es ahora una labor de toda la familia. Las mujeres como María Elena salen de faena temprano y entre el mar y las redes tejen los sueños para su territorio.

Uno de los pequeños habitantes de Barranco.

El proyecto de Yurupez consiste en un centro de acopio que busca la autonomía y seguridad alimentaria de 22 personas e indirectamente toda la comunidad de la parte baja del Río, mientras se conserva el recurso pesquero. Esta Iniciativa cuenta con el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del GEF, implementado por el PNUD, y tiene como objetivo fortalecer la seguridad alimentaria de las comunidades del río y proteger la biodiversidad de la que dependen.

La Asociación decidió que el pescado no es para venderlo si no para el autoconsumo. “Yurupez nace pensando en un plan de permanencia y retorno al territorio, por eso nos preocupamos por garantizar el pescadito a quienes estamos, a los que están por volver y a quienes están por nacer, no podemos ir pescando por pescar”, explica Maria Elena.

Grupo de música tradicional del Pacífico de Baranco.

La Asociación realiza de manera constante charlas pedagógicas a pescadores y pescadoras para proteger los peces pequeños y las épocas de reproducción, y promueve el uso de mallas de 3 ½ que sólo permiten capturar peces grandes, garantizando que las familias consuman la proteína suficiente y se proteja a los peces pequeños.

María Elena tiene grandes preocupaciones y sueños para su comunidad. “El centro de acopio y la necesidad de concientizar sobre la pesca responsable son apuestas grandes de nosotros como Yurupez, porque no sólo nos permite seguir soñando con eso de la autonomía alimentaria, si no que podemos pensar en que toda mi gente retorne al gran y rico río Yurumanguí”.

La Asociación Yurupez es apoyada por el Programa de Pequeñas Donaciones del GEF, implementado por el PNUD.