Turismo de naturaleza, una apuesta por la paz

Serie: Desde otras voces

Nov 15, 2018 · 7 min read

¿Quieres conocer el Meta, sus cascadas, paisajes y cultura y saber cómo los ex integrantes de las FARC viven su proceso de postconflicto?

Es un camino largo: para las FARC el de reintegrarse en la vida cotidiana de Colombia, y para mí el viajar desde Bogotá hasta su campamento Mariana Páez en el Meta, cerca de Mesetas.

Después de unas seis horas en bus aparecen ante mis ojos los paisajes que caracterizan esa parte de Colombia. Montañas rocosas que surgen de la llanura y ríos pedregozos que cruzan la sabana, el perfecto encuentro entre la montaña y el llano.

La aventura continua durante un viaje en jeep 4x4 en caminos no-pavimentados hasta el campamento.

Bienvenida

No sabía que iba a encontrar bajo la definición “campamento”, pero era claro que no esperaba llegar a un pueblo colonial. Lo que sí encontré fue una población calurosa -como lo es la mayor parte del territorio colombiano-. Las casas estaban bien construidas y cada bloque era compartido por unas diez o quince familias. Cada habitación tenía una puerta y una ventana.

Cuando llegué, muchas puertas estaban abiertas. Había gente saludando, niños jugando, música compartida y personas dispuestas a guiarme.

Busco a la señora Luz Marina”- dije.

Después de un rato, caí en la cuenta que aquí todos la conocen como Yesenía, su nombre de combatiente.

Me siento muy seguro y empiezo a descubrir el lugar y conocer las historias de las personas que viven aquí. Todos me saludan, me dicen que no hay secretos y que puedo tomar fotos. Este lugar es extremamente interesante, lleno de inspiración política y social.

Una cosa es clara: en este campamento no hay secretos y nadie está preparándose para rearmarse, no tienen ganas de dejar a sus familias para volver vivir en la selva como guerrilleros. Hace cuatro años los miembros de las FARC empezaron a tener hijos e hijas, algo que no estaba permitido en tiempos de guerra. Ahora cargan a sus pequeños, en lugar de sus armas.

A primera vista, no hay señales de un conflicto que duró más de 50 años. En el aula donde les enseñan lo necesario para poner en marcha sus proyectos productivos — un lugar de aprendizaje para los exguerrilleros— se ve la cantidad de infantes que están creciendo .

El proyecto de turismo de naturaleza

No es Disneylandia, es naturaleza salvaje en su forma más bonita. Es un viaje para aventureros interesados en conocer una parte de la historia de Colombia y entrar en contacto con la vida y la naturaleza. Es un turismo distinto, sin senderos lujosos o paquetes turísticos elaborados.

Nuestro guía es Néstor, un joven lleno de energía con un amplio conocimiento de su territorio. Juntos caminamos hasta unas cascadas impresionantes que dan vida a una piscina natural. Néstor, quien es parte del proceso de reincorporación, explica que arriba y abajo hay más cascadas de este tipo, y que se puede escalar de una a otra en un día completo. Durante la caminata me contó que hace parte de un proyecto para el monitoreo de fauna, que realizan oyendo los sonidos del bosque, algo en lo que está muy entrenado.

Durante la caminata Néstor me contó su experiencia: hace más de un año, llegó en un carro con otros ex guerrilleros al campamento. En ese entonces solo había carpas pero poco a poco, con los materiales recibidos por el gobierno, construyeron las viviendas actuales.

Al regresar al campamento Yesenia nos explicó que junto con el PNUD, el Consejo Noruego, el Ministerio de Ambiente y otras organizaciones van avanzando para recibir más personas en el campamento. Ya hay un hotel básico, un restaurante, un bar y una cancha de fútbol.

En esta visita fue interesante poder conocer a la gente de las FARC: los exguerrilleros que vivieron la guerra, y que ahora hacen un esfuerzo por reintegrarse y contribuir a la economía colombiana, evitando un turismo sensacionalista que se alimente de historias de guerra y que al contrario de paso al avistamiento de aves y al disfrute de las cascadas.

Uno de los retos es la creación de una organización que se encargue de manejar el turismo y cumplir las exigencias de la ley para recibir a los visitantes. Por ejemplo para organizar actividades como cabalgatas o caminatas más largas es importante tener la estructura y seguridad certificada. Un proceso complejo pero realizable.

Los otros proyectos

Durante mi visita al campamento también conocí sobre otros proyectos que hasta ahora van empezando: hay planes de poner a funcionar una panadería, un bar, un restaurante, producir yogurt o cultivar gallinas. Algunas personas ya están involucradas en actividades por fuera del campamento, como el cultivo de café o proyectos de ganadería en fincas cercanas. Algunos ex integrantes de las FARC optaron por ir a Cuba a estudiar medicina de forma gratuita.

Ingrid trabaja en el jardín en frente de su casa. Junto con su marido cultiva lo suficiente para su autoconsumo y para vender a otros habitantes del campamento.

Su marido Christian produce yogurt artesanal para vender a la gente local o a los visitantes. Es un yogurt con diferentes sabores de fruta, hecho en casa. Si hubiera tenido más tiempo, me hubiera gustado hablar toda una mañana con Christian y aprender cómo hacer el yogurt. Ingrid y Christian me dejaron la impresión que son trabajadores juiciosos que están listos para crear sus propios negocios y seguir adelante en la vida.

Astrid todavía no está segura sobre qué hacer en el futuro pero busca vincularse a un proyecto de agricultura y a la panadería. Ví a Astrid como una mujer divertida y positiva, con su loro encima de su cabeza, hablando abiertamente de su pasado y futuro.

Astrid vive con su loro y su perro. Para ella, su tiempo en las FARC empezó como un paseo a sus 14 años de edad cuando buscaba alguna manera de salir de la pobreza. Ahora su sueño es “encontrar la paz, vivir sin guerra, tener empleo y compartir tiempo con su familia”, dice.

Después de hablar con Astrid, me senté al lado de Sergio durante la capacitación del curso agrícola. Un hombre diplomático, crítico y bien inteligente. El sueño de Sergio es estudiar medicina en Cuba para poder apoyar a la gente. Me invitó a sentarme en su casita bien limpia y organizada en el centro del campamento. Me cuenta que estuvo más que cinco años en la cárcel y que utilizó ese tiempo para estudiar y leer muchos libros. Sin perder fe en los ideales, pero consiente de los errores del pasado, Sergio tiene buena energía y ganas de seguir adelante.

El potencial de mejoramiento

Una visita a un campamento lleva tanta esperanza como desesperanza. La paz no es un hecho, es un proceso que hay que seguir construyendo por muchos años.

Según Alexander“ahora tienen un techo, luz, comida y agua hasta finales de diciembre. Para la salud no hay un programa, porque la EPS no funciona bien. Los proyectos apenas van arrancando”, dice. En su voz hay un realismo duro, se sienten sus 35 años de vida en las FARC “la vida está llena de dificultades y no hay maravillas. Toma mucha energía cambiar la cultura de guerra, es un proceso que requiere tiempo.”

Su esposa Yesenia es más positiva. Hablando y cocinando al mismo tiempo, dice: “No hay que ser ortodoxo en los pensamientos, hay que poder evolucionar al siglo XXI, también con nuestros ideales de FARC. Los principios pueden quedarse, pero la ejecución tiene que cambiar y tomar en cuenta el contexto geopolítico mundial”. Palabras fuertes de una mujer joven e involucrada en una multitud de proyectos dentro y fuera del campamento.

Esta historia fue escrita por Louis Lammertyn, un fotógrafo belga que vive en Colombia desde hace dos años y se dedica a la fotografía documental y a la consultoría de proyectos sostenibles. Conoce más de su trabajo en el sitio web: www.louislammertyn.com y sigue su cuenta en Instagram: @lammertyn

Desde otras voces recoge las experiencias y aprendizajes de quienes se han interesado por conocer de cerca las historias de vida de los colombianas y colombianos que le apuestan a la generación de desarrollo inclusivo, socialmente responsable, ambientalmente sostenible y en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

PNUD Colombia

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Por las personas y el planeta

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