Un partido por la paz: Golpe de Estadio 2 anotó un gol por la reconciliación en Dabeiba (Antioquia)

La Mesa de Reincorporación de Antioquia, con el apoyo de la Misión de la ONU en Colombia y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo — PNUD, lideró la realización de una segunda edición de la película “Golpe de Estadio”, esta vez en una versión donde la realidad superara la ficción, con participación de excombatientes de Farc, desmovilizados del entonces grupo Autodefensas Unidas de Colombia — Auc, víctimas del conflicto, exfutbolistas profesionales, líderes comunitarios y jóvenes futbolistas de la Comuna 13 de Medellín.

Los primeros invitados en arribar al Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación — ETCR- de Llano Grande (municipio de Dabeiba) fueron los 20 jóvenes futbolistas del club deportivo Semillas de Vida y Paz de la Comuna 13 de Medellín, quienes llegaron acompañados por el reconocido entrenador de fútbol, Víctor Luna, y el exfutbolista profesional Willington Cano.

La delegación, conformada por jóvenes entre los 16 y los 18 años de edad, fue la primera en ubicarse en el salón dispuesto para observar la película colombiana “Golpe de Estadio” (1999).

En pocos minutos el salón se llenó con la presencia del director de la película, Sergio Cabrera, el actor Nicolás Montero, excomandantes de Farc y AUC, víctimas del conflicto, periodistas y miembros de la comunidad.

Tras iniciar la proyección, regresaron a la memoria imágenes de hace 20 años, cuando entonces el país estaba sumido en el conflicto armado. Cada escena suscitó la sonrisa y carcajada de quienes -sorprendidos- fueron testigos de una versión real: un Golpe de Estadio 2 en el país que se reconstruye luego del conflicto armado.

Una vez finalizada la proyección de la película, se realizó un conversatorio con los invitados especiales en el que se reconoció el hito histórico de lo que estaba pasando en Llano Grande, Dabeiba.

“Nunca me imaginé que algo así pudiera suceder. La idea de que la Paz es posible ha crecido y se ha fortalecido. Si hoy pudiera hacer una película, haría nuevamente esta película con un final feliz, que refleje una paz estable y duradera”, dijo Sergio Cabrera, director de Golpe de Estadio.

Los mismos espectadores de la película permanecieron atentos a las declaraciones de los protagonistas del conversatorio. Entre quienes participaron se encontraba la delegación de Semillas de Vida y Paz, jóvenes que en 1999 -cuando se proyectó Golpe de Estadio en las salas de cine nacionales- ni siquiera habían nacido.

Para ellos ver la película por primera vez y contrastar los cambios durante estos 20 años fue esperanzador. Sin embargo, dentro del equipo de futbolistas las miradas estaban centradas en Yeison Álvarez y Edwin Tavera. Ambos perdieron a sus padres por causas del conflicto armado y, aunque fueron en calidad de futbolistas al evento, también son víctimas de una guerra que -como a ellos- había dejado miles de huérfanos en Colombia.

“Me ha parecido muy triste crecer sin un padre, pero he aprendido que es necesario perdonar para tener paz y vivir una buena vida”, dijo Yeison Álvarez durante el evento de reconciliación.

Así mismo, Edwin Tavera expresó sus sentimientos: “hablé con un ex combatiente de Farc y pude ver en sus ojos la sinceridad de no volver a tomar las armas. Este evento ha sido una experiencia inolvidable para mí”.

Estos dos jóvenes hacen parte de un grupo de 400 que están vinculados a la escuela de fútbol Semillas de Vida y Paz, en la comuna 13 de Medellín. “Para los chicos es una experiencia que nunca se les va a olvidar. El país tiene que tener solidaridad con estos procesos, leerlos y entenderlos”, afirmó Víctor Luna, técnico de fútbol de Semillas Vida y Paz.

Anotación por la reconciliación

El segundo día del evento tenía como primera actividad disfrutar del partido de fútbol entre Colombia y Japón en el Mundial de Rusia 2018. Allí nuevamente los excomandantes de Farc y de las AUC enviaron el primer mensaje de reconciliación al sentarse juntos para observar el encuentro. La hermandad se apoderó del espacio cuando los mismos personajes se unieron en un solo abrazo para celebrar el primer gol de Colombia en el Mundial, el empate temporal. Finalmente, el resultado fue adverso para Colombia, pero eso no desanimó a los jóvenes futbolistas de la comuna 13, quienes en breve iban a tener su glorioso momento futbolístico por la reconciliación.

Yeison y Edwin se pusieron la camiseta amarilla que los identificaba como el equipo visitante para enfrentar al equipo local con indumentaria roja, integrado por la comunidad de Llano Grande, excombatientes de Farc y miembros de la Fuerza Pública. Los de la comuna 13 dieron un recital de buen fútbol, ganaron el partido y recibieron el premio a su calidad futbolística. “Soy un convencido de estos procesos. Por eso llevo diez años trabajando con los jóvenes y usando el fútbol como una herramienta de paz y reconciliación”, dijo Willington Cano, entrenador del equipo de fútbol Semillas de Vida y Paz.

Más allá de participar en un partido de fútbol y de un evento, Yeison y Edwin fueron protagonistas de la segunda edición de Golpe de Estadio, una versión que pasó de la ficción a la realidad y de la guerra a la Paz.